El FMI busca un pacto para disponer de más dinero y ayudar a Europa
En su informe semanal, los economistas de BNP Paribas recuerdan que Sherezade tenía que contar una historia diferente cada noche para seguir con vida. Ellos agradecen que su profesión no esté en una situación similar “porque llevamos contando una y otra vez la misma historia desde hace 890 días, cuando estalló la crisis de Grecia en noviembre de 2009”. En realidad, ya empieza a convertirse casi en una tradición que las asambleas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) celebran dos veces al año vayan precedidas de un repunte en la crisis soberana europea. Así ha sido, al menos, en los dos últimos años y la reunión de esta primavera no va a romper el conjuro. Con la mirada puesta en los mercados europeos, el FMI arranca este martes sus reuniones sin un acuerdo con los países miembros para aumentar sus aportaciones al Fondo y, con ello, la contribución del organismo al plan de rescate que dote a la zona euro de un cortafuegos efectivo para superar la crisis, destaca en su edición de hoy el diario El País.

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El FMI se había marcado como objetivo lograr fondos por 500.000 millones para aumentar su capacidad de préstamo y aislar un episodio de crisis en alguno de los grandes países europeos. Pero esa cifra parece que quedará finalmente más cerca de los 400.000 millones, según distintas agencias, lo que rebaja su capacidad de crédito efectivo a unos 320.000 millones, ya que el organismo solo puede prestar el 80% de los recursos de que dispone.
La directora del Fondo, Christine Lagarde, volvió a insistir el pasado jueves en Washington en la necesidad de aumentar los recursos para ayudar a “todos” sus miembros y atender “todas” sus necesidades, dos palabras subrayadas expresamente en las notas preparadas de su discurso. Pero la propia Lagarde vino a reconocer un cierto fracaso al rebajar las expectativas de la próxima asamblea. “Las necesidades ahora pueden no ser tan grandes como habíamos estimado a comienzos de este año. Pero, no nos equivoquemos: los riesgos y las necesidades son aún considerables y sería imprudente pensar de otra forma”.
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