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Grecia aplaza de nuevo el pacto sobre los recortes pese a la amenaza de quiebra

Entre 10.000 y 20.000 manifestantes protestaron en Atenas por otra ronda de despidos en el sector público, una poda adicional de sueldos, pensiones y demás tijeretazos propios de esta época. Ese descontento elevó la temperatura política.

A las escaramuzas entre los políticos y los mercados que caracterizan la crisis griega (y después europea: todas las crisis europeas empiezan en los Balcanes) se suma cada vez con más fuerza el desasosiego en las calles. La enésima huelga general en Grecia dejó ayer una imagen inquietante, con la quema de una bandera alemana, y de otra nazi, en los aledaños del Parlamento.

Entre 10.000 y 20.000 manifestantes protestaron en Atenas por otra ronda de despidos en el sector público, una poda adicional de sueldos, pensiones y demás tijeretazos propios de esta época. Ese descontento elevó la temperatura política: el Gobierno del tecnócrata Lukas Papademos y la troika —la Comisión, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondos Monetario Internacional (FMI)— no consiguieron cerrar un acuerdo para consagrar la nueva oleada de austeridad a cambio de un nuevo y multimillonario plan de ayudas. Los partidos griegos se resisten a tragar la amarga píldora, con los comicios a la vuelta de la esquina. Y Papademos se reunió anoche de nuevo con la troika para intentar alumbrar un documento final, según fuentes políticas.

La incertidumbre está lejos de remitir, informa hoy el diario El País. El Ejecutivo filtró un principio de acuerdo al atardecer con la troika, que llegaba después de incumplir media docena de fechas límite. El pacto, un leve indicio de que podía producirse algún avance, debía ser refrendado anoche por socialistas, conservadores y ultraderechistas, los tres partidos presentes en el Ejecutivo. No hubo fumata blanca y las desavenencias forzaron a Papademos a posponer la reunión hasta hoy miércoles. Quedan cabos sueltos dentro de ese paquete de medidas para mantener las finanzas públicas bajo control. Y sin ese acuerdo la sombra de una suspensión de pagos en Grecia es alargada.

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