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El escepticismo y la batalla política se adueñan de Grecia tras el rescate

Grecia entra en una suerte de minoría de edad económica dentro del hogar europeo. Los griegos supieron ayer que, finalmente, su Gobierno interino aceptó de madrugada que la troika formada por los inspectores de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo tendrá una representación permanente en el país.
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Louka Katseli se encendía este martes en la silla de su despacho. Recién expulsada de su grupo parlamentario, el socialista Pasok, tras ser una de las parlamentarias rebeldes que votó contra el plan del segundo rescate a Grecia aquel domingo de discursos, disturbios y hogueras en Atenas, ayer no daba crédito: “Es un acuerdo sin sentido político ni económico, con unas medidas draconianas que agravan la recesión y van en contra del objetivo que se persigue y erosiona nuestra soberanía”, recalcaba Katseli, también exministra de Economía. El plan, asegura quien fuera la ministra de Trabajo hasta julio, “levanta la inmunidad sobre los activos y ahora, si hay un impago, los acreedores tiene derechos sobre los activos del Banco de Grecia, incluso del oro”.

Grecia entra en una suerte de minoría de edad económica dentro del hogar europeo. Los griegos supieron ayer que, finalmente, su Gobierno interino aceptó de madrugada que la troika formada por los inspectores de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) tendrá una representación permanente en el país para comprobar que los recortes sociales que acompañan al salvamento financiero se cumplen. Además, Atenas aceptó también tener una cuenta bloqueada para que el dinero recaudado se sirva para pagar los intereses y el principal de su deuda ante de sufragar cualquiera de sus gastos corrientes, informa hoy el diario El País de España.

La política griega, ya propensa al drama, entró en ebullición. Al margen del Pasok y los conservadores de Nueva Democracia (ND), los dos grandes partidos que apoyaron el plan y siguen en el Gobierno de coalición, todas las formaciones políticas arremetieron contra el pacto. Como muestra a un lado y otro del espectro ideológico, para los comunistas se trata de “una quiebra ordenada para el país; una desordenada para la sociedad”, mientras que para los derechistas de Laos supone una “humillación”. Los sindicatos del sector público y privado, Adedy y GSEE, también reaccionaron y convocaron una manifestación, coincidiendo con el debate en el Parlamento para votar las últimas medidas de ajuste, los últimos tijeretazos en las pensiones y los sueldos que han desbloqueado el rescate. Es una segunda ronda de ayudas: créditos 130.000 millones de euros y una quita de unos 100.000 millones de la deuda en manos de la banca, pero los griegos rechazan frontalmente las condiciones.

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