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El “modelo” necesita cada vez más de Guillermo Moreno

La ampliación en el uso de las Licencias No Automáticas, que hoy entran en vigencia, es la prueba de que ya no alcanza con manipular al Indec y forzar acuerdos de precios. El peso del Secretario de Gobierno ahora también se extiende al comercio exterior. La economía necesita cerrarse más porque la inflación está dejando fuera de competencia a sectores de peso en la economía.

La economía necesita cerrarse más. La ampliación en el uso de las Licencias No Automáticas, que hoy entran en vigencia, es la prueba de que ya no alcanza con manipular al Indec y forzar acuerdos de precios con las empresas a costa de la pérdida de rentabilidad de los sectores productivos. Con un dólar planchado y alta inflación se necesita frenar el ingreso de productos para proteger a sectores a los que la escalada en los costos internos ha vuelto inviables. Pero intentar tapar el sol con un dedo, sin que haya un fuerte salto de la inversión en el corto plazo, puede traer más inflación y generar dependencia y atraso. Una película que ya se vio en el pasado.

La aplicación de las Licencias No Automáticas (LNA) a la importación de 200 nuevos productos (la lista ya llega a 600)  tiene más que ver con lo que está pasando en la economía puertas adentro de la Argentina que con la balanza comercial del país.

El superávit comercial de Argentina no pide más restricciones. Tomando datos oficiales del Indec, desde 2005 al cierre del 2010 el balance comercial del país arroja un saldo positivo promedio en torno a los U$S11.000 a U$S12.000 millones anuales (salvo en el 2009 cuando por la crisis el superávit llegó a U$S16.888 millones). Y eso que las exportaciones totales anuales pasaron de U$S40.387 millones en 2005 a U$S68.500 millones, un crecimiento del 69,6%; mientras que las importaciones en igual período pasaron de U$S28.687 millones a U$S56.443 millones, una suba del 96,75%.

A simple vista se puede decir que las LNA son porque las importaciones están creciendo más que las exportaciones (pero no se modifica sustancialmente el superávit), pero si se tiene en cuenta que lo que más se compra en el exterior son “Bienes intermedios, Piezas y accesorios para bienes de capital, Bienes de capital y Combustibles y lubricantes”, según datos del Indec, son todos (o en su gran mayoría) insumos para producir en el país.

Por eso el verdadero fundamento económico de aplicar más trabas a la importación es cerrar la economía para esconder puertas adentro (una vez más, sino recuerden lo que pasa en el Indec) el efecto de la inflación sobre los costos y los precios internos. ¿Sino de qué otra forma una economía puede soportar varios años con tasas de inflación real por encima del 20% anual?

Como ya ocurrió en 2009, cuando el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, presionó sobre los supermercados para que dejen de importar alimentos (lo que desató la ira y las represalias de Brasil), lo que está haciendo ahora el Gobierno nacional es cerrar la economía justo en aquellos sectores a los que la inflación (potenciada por un tipo de cambio estable) está dejando fuera del mercado.

Al cerrar la economía y protegerla de la competencia externa, las empresas tienen mayor margen para subir sus precios y ajustar salarios (el justificativo político de esta medida) al ritmo de una inflación galopante. Pero esto, claro, opera sólo en el corto plazo.

De qué pase por el lado de las inversiones dependerá del éxito o del fracaso, con un altísimo costo para los consumidores, de esta medida. Si hay incentivos, apoyo y crédito para la inversión, la medida puede permitir que los sectores protegidos den un salto de calidad (producir más o mejores productos) para volver a ser competitivos, pero si esto no ocurre los mismos sectores se volverán cada vez más dependientes y no tendrán incentivos para invertir y producir más, ya que, hagan lo que hagan, van a poder vender más y a precios más altos su mercancía.

Dependiendo de lo que ocurra, es si se puede esperar un cierto crecimiento o más inflación, escasez de productos, atraso tecnológico y pérdida de competitividad.  Lo triste de esta historia es que después de ocho años ininterrumpidos de crecimiento económico con un tipo de cambio competitivo tras la feroz devaluación registrada con la salida de la convertibilidad, se esté discutiendo esto y sea más necesario Guillermo Moreno que Amado Boudou, ministro de Economía, para la sustentabilidad del modelo.