El Gobierno busca atraer inversores
La conducción del Ministerio de Economía destacará este fin de semana en Canadá el buen panorama macroeconómico y financiero del país, confiando en que, una vez que se despejen las dudas en torno de las elecciones, pueda aumentar el ingreso de capitales.
Fuentes oficiales indicaron ayer que, en paralelo a la asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se realizará en Calgary, los funcionarios de la Secretaría de Finanzas se reunirán con inversores y analistas.
En esa ciudad, famosa por su centro de esquí, el mensaje central de los encuentros será destacar que "los activos argentinos presentan un importante potencial de suba" frente a otros países emergentes.
La explicación se basará en que el programa financiero del Gobierno para este año ya está "cerrado" sin necesidad de salir a los mercados, a partir del aporte principal de las reservas del Banco Central y de la renovación de la deuda en manos de otros organismos públicos.
Con el denominado "fondo de desendeudamiento argentino", integrado por las reservas del BCRA, se pagarán US$ 7504 millones. El dinero se dividirá para el pago del Boden (31%), cupón atado al PBI (28%), Bonar (18%), Discount (10%), Par (5%), Global 17 (1%) y otros (7%).
Con estos recursos y el financiamiento intrasector público, las autoridades del equipo económico se sienten cómodas para dar un mensaje optimista, pese a las dudas que existen entre los inversores por la falta de planes de mediano plazo.
Esa confianza se basa en reuniones desarrolladas también en Buenos Aires en las últimas semanas por la secretaría liderada por Hernán Lorenzino con fondos de inversión norteamericanos y europeos no sólo de cobertura, sino también de pensión. "Hay mucho interés y estamos destacando las buenas perspectivas macroeconómicas que hay, junto con el programa financiero, que no incluye necesidades de salir al mercado", explicaron las fuentes.
Y si bien buena parte del mercado de bonos está ansiosa por la posibilidad de que la Argentina vuelva a salir al mercado, el ministro Amado Boudou indicó que este año no está prevista una nueva emisión, pese a que el funcionario se había planteado ese objetivo al asumir, en 2009.
En suspenso también quedó la promesa de Boudou de sellar el capítulo de juicios en EE.UU. tras el segundo canje para salir del default (en 2010), aunque se esperan algunas sentencias favorables al país.
Los funcionarios confían en que este "colchón" alcanzado ayude a mejorar el precio de los títulos soberanos argentinos en el mercado secundario. La gran apuesta de los inversores, según fuentes del mercado, es el cupón ligado al PBI, que en diciembre próximo pagará unos 2450 millones de dólares.
La pregunta de los inversores gira en torno de las próximas decisiones que tomará el Gobierno si se siente seguro de su reelección en las elecciones de octubre, tanto en el plano de la relación con los inversores como en el de la inflación.
Frenar la inflación
Fuera del Palacio de Hacienda admitieron que algunos funcionarios están comenzando a discutir en voz muy baja la posibilidad de una estrategia para frenar la suba de la inflación con medidas de moderación de la suba del gasto público, aunque evitando la palabra "ajuste fiscal".
Sin apartarse de la línea de defensa del presunto "modelo" económico vigente, la intención es pensar el escenario del día después de los comicios de octubre.
Nada se habla todavía sobre la posibilidad de devolverle la credibilidad al Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), aunque anteayer el diputado Felipe Solá advirtió que el Gobierno podría "hacer con el Indec lo mismo que hizo con la Oncca: destruirlo para que desaparezcan todas las pruebas de lo que se hizo", para volver a empezar.
En el corto plazo, las autoridades del Indec recibirán a la segunda misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) para preparar un índice de precios al consumidor (IPC) nacional que no reemplazará al sospechado de estar manipulado.
Los inversores también preguntan sobre el acuerdo con el Club de París, y la respuesta oficial es que "se avanza" en la renegociación de esta deuda impaga desde 2001.
En el último intercambio de ideas, registrado hace algunas semanas en París, los acreedores volvieron a rechazar la intención del Gobierno de pagar en cinco años y le pidieron que vuelva a presentar un plan más fácil de digerir entre los acreedores para mantener a un costado al FMI.
Fuente: La Nación

