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Subir o no los impuestos: ¿qué gana y qué pierde Mendoza?

La creciente dependencia de la provincia de los recursos nacionales y la acotada participación del Estado en la economía provincial, que redunda en magros presupuestos, alientan la discusión sobre qué impuestos se cobran y por qué es necesario un cambio. Del otro lado, advierten que eliminar la tasa cero alejaría inversiones, generaría inseguridad jurídica, sumaría más presión a los precios y haría perder rentabilidad. ¿Vos qué opinas? Entrá y decilo.

Mientras se agudiza la esquizofrenia institucional en la provincia, donde no importa de qué partido político se trate, las decisiones tomadas por una cámara legislativa son refutadas por la otra (Senado y Diputados) a la hora de tratar leyes clave como el Presupuesto o la Impositiva 2011, vuelve a instalarse un debate al que no se le ha dado la debida trascendencia social que merece: qué hacer con los impuestos que cobra Mendoza. ¿Se deben subir o no? ¿Y qué puede ganar o perder la economía provincial y el Estado con esta decisión?

Ya descartada por las dos Cámaras Legislativas la suba generalizada de Ingresos Brutos del 3% al 3,5% como pretendía el Ejecutivo, el debate que volvió a Diputados se centra en mantener o no exenciones fiscales (tasa cero) a ciertas actividades económicas. Si bien el Senado dejó todo como antes, en el proyecto que tiene media sanción en Diputados apunta a que las actividades más lucrativas, como el sistema financiero, sufrirán un incremento tributario importante (pagarán 4% por Ingresos Brutos) y perderán el beneficio de la tasa cero la minería (erogará 1,5% de Ingresos Brutos), la construcción que no sea vivienda social o cuyo valor sea superior a los $320.000 (pagará 1%) y la propia obra pública, que abonará el 1% en todos aquellos proyectos cuyo valor superen los $10 millones.

Otro cambio relevante que se estableció en la ley Impositiva de 2011  es que la distribución de energía eléctrica dejará de pagar Ingresos Brutos en el caso de los usuarios domiciliarios (los que gastan hasta 1.000 Kw por bimestre).

Pero independientemente de qué termine pasando en la Legislatura, con idas y venidas incluidas y despropósitos como votar un Presupuesto sin saber qué pasará con la ley Impositiva que determina los recursos propios con los que contará el Estado, es importante preguntarse qué puede ganar o perder Mendoza con la eliminación de la tasa cero de Ingresos Brutos a ciertos sectores de la economía y cuál puede ser su impacto en uno u otro sentido. Veamos:

¿Por qué si?
“Desde hace años venimos planteando que la revisión de la tasa cero es uno de los debates que se deberían dar. (Desde los gremios estatales) estamos en contra de este beneficio porque sólo sirve para ayudar a grandes empresarios y amigos del poder. En un debate serio y abierto, la tasa cero de Ingresos Brutos debería diferenciar a los chicos de los grandes empresarios y su aplicación debería segmentarse”, advierte Raquel Blas, del gremio de ATE.

"Desde hace años que venimos planteando que la revisón de
la tasa cero es uno de los debates que se deberían dar", afirma
Raquel Blas de ATE.

Desde el sector gremial estatal afirman que tal y como se ha venido discutiendo el Presupuesto y la Ley Impositiva ha faltado transparencia, por lo que proponen que se televise el debate. “Se tiene que hacer pública la discusión, así al menos se conocerán las posiciones de los legisladores sobre por qué aprueban y hacen lo que hacen”, señala Blas.

Discusiones parciales y sin el debido consenso social hacen que, advierten desde ATE,  “la provincia siga teniendo los magros presupuestos que no alcanzan para pagar salarios dignos ni prestar servicios públicos acordes a las necesidades en cantidad y calidad de la población”.

Para los gremios estatales, la política fiscal de la provincia (sumada a “ridículos planes y moratorias de Rentas que sólo benefician a los que no pagan”, advierte Blas) es responsable de que el Estado vaya perdiendo peso dentro del total de la economía.

Siguiendo este argumento, aunque ha venido creciendo, la participación del Estado provincial dentro del total de la economía de Mendoza sigue siendo acotada. En 2009, los gastos totales del Estado representaron el 19,44% del PBG a valores corrientes de ese año (último dato disponible). En 2005 esa relación era del 11%, mientras que unos años antes, en 2001 (antes del estallido de la crisis) la participación del gasto público total de la provincia en el PGB era del 14,67%. En 1998 esta relación era del 13,62%.

Otro argumento a favor de la suba de impuestos es la creciente dependencia de la provincia de los recursos nacionales. Situación que en septiembre de 2010 le valió a Mendoza una baja en la calificación de su deuda.

El 17 de septiembre de 2010 la agencia calificadora de riesgo Moody's bajó la nota en moneda local y extranjera de la provincia debido a su "creciente dependencia en el financiamiento proveniente del gobierno federal", según reportó. Moody's bajó las calificaciones de emisor, en moneda local, de Mendoza de B1 a B2 -Escala Global- y de A3.ar a A1.ar -Escala Nacional de Argentina-, con perspectiva estable.

"La rebaja de las calificaciones de Mendoza reflejan una creciente dependencia en el financiamiento proveniente del gobierno federal -B3, perspectiva estable-, a la vez que los márgenes operativos de la provincia, aunque positivos, han ido disminuyendo desde 2006", amplió la agencia.

Argumentos como la creciente dependencia de la provincia de los recursos nacionales y la acotada participación del Estado en la economía provincial alientan la discusión sobre qué impuestos se cobran y por qué es necesario un cambio.

¿Por qué no?
En la vereda de enfrente del debate sobre qué hacer con los impuestos en Mendoza, los detractores señalan que Ingresos Brutos es un impuesto híper regresivo, que subir la carga tributaria en este momento derivará en más inflación, pérdida de inversiones y hará que la economía de Mendoza pierda competitividad. En el medio, como alternativa proponen hacer más eficiente el gasto, mejorar la recaudación bajando los altos niveles de morosidad y evasión y discutir la eficacia de ciertos subsidios estatales en su mayoría discrecionales.

“En cualquier contexto, cambiar tasas de impuestos afecta los flujos de inversión porque genera inseguridad jurídica”, advierte Gustavo Reyes, economista del Ieral Fundación Mediterránea, antes de explicar que Ingresos Brutos es uno de los peores impuestos que existen porque graba impuestos sobre impuesto y tiene efecto cascada sobre cada uno de los eslabones de la cadena productiva.

"Ingresos Brutos es uno de los peores impuestos
que existen, porque tiene efecto cascada", dice
el economista del Ieral, Gustavo Reyes.

Distinto es el IVA, que grava sólo el valor agregado que se le va dando a cada producto a medida que va subiendo en la cadena. Es por esto que siempre se ha venido discutiendo la necesidad de derogar Ingresos Brutos para poner un impuesto sólo a las ventas minoristas y así grabar sólo la última parte de la cadena productiva.

Con la tasa cero, en la reforma impositiva de la década del ’90, se intentó hacer esto pero todo quedó a medio camino. “No se generalizó la tasa cero y los servicios quedaron gravados fuertemente”, explica Reyes, para quien eliminar las exenciones a ciertas actividades económicas (construcción y minería) es “un retroceso y una muy mala señal  para el sector privado, porque desalienta inversiones, acentúa el efecto cascada sobre los precios y actúa como una ‘des-promoción’ industrial”.

“Tampoco hay urgencias fiscales que justifiquen hacer esto. Lo que debería hacerse es hacer más eficiente el gasto público y mejorar la recaudación, que está muy por debajo de la evolución de la economía”, recomienda Reyes.

“Realmente creo que todo impuesto como Ingresos Brutos, Sellos y hasta el IVA son distorsivos, porque gravan al consumo y no la acumulación de capital. Todos los gobiernos hacen lo mismo: salen a cazar al zoológico. Siempre se castiga a los que pagan y no se hace nada con los que no pagan”, se quejó Santiago Debé, de la Cámara Inmobiliaria de Mendoza.

Gravar a la construcción es castigar a un sector que tiene un efecto multiplicador sobre la economía como ningún otro, que dan trabajo y hace funcionar a muchas otras industrias. Todo eso en una provincia con un déficit habitacional de 120.000 viviendas, explica Debé, antes de señalar que toda suba en los impuestos se va a terminar trasladando al consumidor final vía precios.

“Sacarle la tasa cero a la construcción es aplicar un impuesto al que construye. Todo esto es pésimo. En la argentina hay dos cosas tabú: la reforma financiera, porque el sistema bancario es horrible, y la reforma impositiva que ningún gobierno se atreve a hacer”, reclamó Debé.

“Me parece una barbaridad. Se está minimizando el tema y se están tomando decisiones a la ligera sin tener en cuenta que la construcción y la minería generan emplee inversiones.

Además se plantea cobrar Ingresos Brutos a la obra pública (por más de $10 millones), lo que implica el despropósito de que el Estado se va a cobrar impuestos a sí mismo”, advierte Jorge Panella, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), delegación Mendoza.

Desde la CAC señalaron que para gozar de la tasa cero, las empresas de la construcción en Mendoza debían tener a todos sus empleados en blanco, lo que ayudó a la regularización de muchos trabajadores. Si se quita este beneficio, también se va a perder este incentivo, explica Panella.

Según datos de la CAC, por cada construcción de una vivienda, al Estado (nacional, provincial y municipal) le vuelve el 38% de su valor en impuestos. “¿Cuántos más impuestos quieren cobrar?”, se preguntó Panella, antes de afirmar que “como todos tienen esperanzas de ser Gobierno, buscan recaudar más para gastar este y el año próximo”.