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Las cinco cualidades que la cerveza mira y envidia del vino

La fuerte presencia en el hogar y en la mesa a la hora de almorzar o cenar frente a un consumo “estereotipado” en la noche y la diversión, la gastronomía como fuerte elemento de tracción y atributos ligados a lo esencial de la condición humana son algunos aspectos que tiene el vino y que, aún, no tiene la cerveza.

En un mercado híper competitivo, donde no sólo el vino compite con la cerveza sino que ambos pelean frente a una tendencia creciente de la sociedad de adoptar hábitos más saludables de vida, lo que hace bajar el consumo de bebidas alcohólicas; todos se esfuerzan por no perder participación de mercado. Y en ese plan, la cerveza también está mirando al vino. Lo estudia, busca sus fortalezas y debilidades y trata de imitarlo o aprender de sus errores y debilidades.
Mdz tuvo acceso a un estudio hecho en base a datos de distintos muestreos y consultoras nacionales e internacionales sobre el vino para la industria cervecera y a continuación te contamos cinco claves de qué ve la cerveza en el vino y cómo trata de ganarle más mercado.

1- Hogar versus diversión
Lo que en apariencia es una ventaja, para el industria cervecera es un defecto. Es que mientras el vino tiene una presencia ganada y consolidada en la mesa de los argentinos, la cerveza sólo ha logrado consolidarse en la noche o en momentos de diversión o distensión. Es que mientras el 20% de los consultados toma vino en el almuerzo y el 30% en la cena, sólo el 4% elige una cerveza para almorzar y un 10% para cenar. Esto hace, también, que mientras el vino tiene una presencia constante a lo largo de los días de la semana en la mesa de los argentinos, la cerveza tiene concentrado su consumo en un 73% durante el fin de semana.

Es por esto que, si bien en cantidad se toma más cerveza (41,4 litros por persona al año) que vino (unos 25 litros por persona al año) en el país, la frecuencia es mayor para el segundo que para la primera. Es que en el país se toma en promedio unas 5,6 veces por mes cerveza mientras que al mes se toma 9,4 veces vino.

2- La gastronomía tracciona
La gran ventaja que tiene el vino frente a la cerveza es que mientras el primero tiene una fuerte vinculación con la gastronomía, la segunda está asociada a la noche, a la diversión y a la informalidad. Por eso a la hora de asociar lo que se come con lo que se toma, si se elige una pizza, el 31% toma cerveza; si es un sánguche el 22% toma esta bebida. Mientras que, si se trata de carne vacuna, pastas, milanesas, guisos o pollo directamente no se toma cerveza y la prioridad la tiene el vino. Lo mismo ocurre con comidas típicas como el asado, donde el 38% toma vino y sólo el 8% cerveza, o las empanadas, en donde el vino tiene una preferencia del 51% frente a un 13% de la cerveza.

3- Atributos trascendentes
Lo que la cerveza ve que tiene el vino son ciertos atributos ya instalados que ésta como bebida no tiene. El vino, según el informe hecho para la industria cervecera, se asocia a Dios, a la tierra, a la tradición de un lugar, su historia, al padre y hasta a la patria. “Remite a lo primario y esencial de la condición humana”, advierte el informe.

El vino también se ha posicionado gracias a una oferta mucho más diversificada no sólo en cantidad de marcas, sino por la cantidad de variedades disponibles y la tipicidad que ofrece según la región geográfica donde se elabora. Es por esto que al vino se le asocian, también, atributos como la artesanalidad, exploración, variedad, degustación, conocimiento y prestigio en quien lo toma. Todos aspectos que, por comparación, hacen que la cerveza pierda valor simbólico frente a su competidor directo.

4- Consumo estereotipado
El carácter de “refresco alcohólico”, que según la misma industria identifica a la cerveza, lleva a una asociación del consumo de esta bebida con los jóvenes (consumidor no calificado) y al estereotipo de una única situación de consumo vinculada a la diversión, la fiesta, el grupo de amigos, lo extrahogareño y la informalidad.

5- Concentración versus dispersión
La industria cervecera ve como una fortaleza la concentración que tiene el sector frente a la gran dispersión de actores que tiene la vitivinicultura. Como ejemplo basta señalar la fuerte inversión publicitaria de la que es capaz la cerveza por el volumen que tienen las empresas que acaparan la mayor proporción del negocio.

Con datos sólo al cierre de 2009, mientras la cerveza acapara el 21,5% de la inversión total publicitaria en la Argentina, el vino concentra sólo el 7,7%. Por marcas, mientras Quilmes (el segundo mayor anunciante en el rubro bebidas del país) invirtió 661,53 millones, el Grupo Peñaflor (quinto mayor anunciante) desembolsó $116,78 millones, según datos del monitoreo que se hace para la campaña genérica de promoción del vino argentino.