Una derrota que dejó una marca imborrable en la Rosa

Doce años después de la dolorosa caída contra Sudáfrica en la final de la RWC 2007, el inglés Nick Easter afirma que el enfrentamiento del sábado ofrece a los jugadores de esta generación la chance de pasar a la 'inmortalidad'.

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Si bien los fans de Inglaterra podrían ver la final de la Copa Mundial de Rugby contra Sudáfrica como una oportunidad para vengar una presunta injusticia percibida hace 12 años, para algunos nada borrará el dolor de París 2007. Los Springboks triunfaron 15-6 en el Stade de France esa noche de octubre, para levantar la Copa Webb Ellis y negarle a los ingleses la posibilidad de un segundo título consecutivo.

La decisión del TMO de anular un posible try de Inglaterra por un pie que tocó la línea de touch, ha sido objeto de debate entre los fans de ambos equipos desde entonces. Pero la decepción resultó aún más profunda para los jugadores que tuvieron que entregar la corona.

"Todavía es una gran decepción y algo que llevaré hasta mi tumba", exageró Nick Easter, quien jugó como octavo frente a su par Danie Rossouw. "Es el partido más importante en el que jamás hayas jugado y no logramos completar el trabajo", agregó.

"Con el resultado puesto, puedo decir que Sudáfrica fue el mejor equipo del torneo, pero eso realmente no ayuda cuando la final fue tan ajustada y, por algunos penales tontos y un try anulado, el partido podría haber sido nuestro y se podría haber hecho una película al respecto", aseguró.

La forma en la que Inglaterra se las arregló para llegar a la final de 2007 podría verse como una leyenda en sí misma. Cuando el modesto equipo de Brian Ashton se enfrentó a los Springboks en la fase de grupos, fueron derrotados 36-0. Se reagruparon para conseguir victorias contra viento y marea ante Australia y Francia en los play offs, antes de que la final les ofreciera la oportunidad de expiar su previa humillación.

El partido fue tenso, dominado por las patadas hasta que un quiebre iluminado del centro de Inglaterra, Mathew Tait, finalizó con el wing Mark Cueto aparentemente tocando la línea de touch antes de apoyar la pelota en el sector izquierdo de la cancha -foto arriba-.

El referí Alain Rolland solicitó la colaboración del TMO Stuart Dickinson, que deliberó detenidamente hasta determinar que el tackle de Rossouw había forzado al botín de Cueto a tocar la línea de touch, antes de apoyar la pelota en el ingoal.

Con el silbato final Jonny Wilkinson había anotado dos penales frente a los cuatro de Percy Montgomery y uno en el cierre de Frans Steyn desde larga distancia. Sudáfrica celebró su segundo título 12 años después del primero y los fans ingleses se quedaron masticando bronca.

Otros 12 años más tarde, Easter cree que ahora es Inglaterra quien tiene ventaja. “Este equipo tiene la capacidad de ser el mejor de todos porque su pack de forwards es el mejor del mundo y en cada área son los mejores del juego", afirmó. "Finalmente, eso es lo que gana una Rugby World Cup y Eddie Jones dijo cuando se hizo cargo del equipo, que necesitaría cuatro o cinco jugadores de clase mundial y ellos tienen más que eso en su equipo".

Él no espera sorpresas por parte de los Springboks y predice que ellos se apegarán al estilo de no tomar riesgos que le dio resultados para superar a los galeses en la semifinal. Bien calificado para dar su veredicto sobre los sudafricanos, Easter tuvo una carrera de 54 tests, se convirtió en entrenador y ha estado con los Sharks en Durban durante los últimos 18 meses. "Inglaterra tiene un equipo mucho mejor en todos los sectores de la cancha y su columna de los Saracens sabe cómo ganar estos grandes enfrentamientos", afirmó.

sudafrica 2007

"En contraste, no muchos equipos sudafricanos llegan a las finales del Super Rugby y mientras los dos packs del sábado podrían estar parejos, lo que definirá el resultado será lo que hagan los medios y quien maneje mejor el juego”, agregó.

La creencia de Easter de que Inglaterra levantará la copa el sábado es compartida por Phil Vickery, su capitán en la final del 2007, cuyas emociones alrededor de aquella derrota son más complejas. "La más importante de esta final contra Sudáfrica es que no quieres ser recordado como un valiente perdedor", explicó. "En realidad me sentí orgulloso de haberla dejado en manos del capitán de los Springboks, John Smit”, reconoció.

"Probablemente suene raro, pero él era un amigo de la primera línea, un gran tipo y mis pensamientos eran que, si la copa tenía que ir hacia cualquier otro, yo podría vivir con ello sabiendo que este hombre se la merecía”, se sinceró.

Easter no siente nada de ello, e insta a los de la clase 2019 a no comprometerse en ese sentido. "Claro que estaba orgulloso de cuán lejos habíamos llegado en la Rugby World Cup, pero nosotros éramos los campeones defensores y necesitábamos ganarla. Este equipo de Inglaterra tiene la chance de quedar en la inmortalidad del rugby y tienen una muy buena oportunidad de lograrlo".

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