Los Springboks, con la magia de un imparable Mapimpi

El wing de los Boks salió de la sombra en base a una receta donde combina un fuerte condimento defensivo y una implacable contundencia en el ingoal rival.

sección deportes

Makazole Mapimpi.

RUGBY WORLD CUP

Tres años atrás el wing Makazole Mapimpi era un ejemplo más de aquellos jugadores que empiezan a desandar un camino lleno de ilusiones y sueños. Su presente estaba marcado por la camiseta de Border Bulldogs de la primera división del rugby sudafricano hasta que todo comenzó a cambiar.

Mapimpi siempre tuvo esas cualidades apropiadas para su puesto con ritmo y dinámica para desequilibrar con la mira puesta en la línea de try, pero el hombre de un pequeño asentamiento rural al este de Ciudad del Cabo, jamás pensó que su destino estaría relacionado con los Springboks. Además no le tocó concurrir a una escuela donde el rugby estaba en el centro de la escena como estímulo deportivo y en ningún momento los detectores de talento pusieron el ojo en él.

"Nadie de mi familia jugó al rugby, soy el primero y el único", confesó con humildad el punta del equipo de Rassie Erasmus.

La rápida y ascendente carrera de Mapimpi marca que hasta el 2017 ni quiera había debutado en el Super Rugby pero ese año fue de alguna manera su aparición y explosión para hasta ese entonces de un ignoto jugador con desconocidos pergaminos. En su primera temporada en las grandes ligas apoyó 11 tries representando a los Southern Kings quedando como tercero en la tabla de trymen de aquel año.

En el último verano finalmente llegó el llamado de gloria, y el jugador que la peleó desde abajo empezó a devolver la confianza y el orgullo de representar a su país con notables actuaciones. Marcó el día de su debut ante Gales en el 2018, justamente el rival del domingo en semifinales de la RWC 2019, sumando dos tries más en su segundo partido ante Argentina. En total, el potente wing apoyó 13 tries en 12 encuentros en un promedio majestuoso que habla a las claras de un definidor compulsivo y efectivo.

"Si uno repasa los últimos dos o tres años en la carrera de Mapimpi en el Super Rugby y en el PRO14, uno puede comprobar que siempre tuvo pimienta a la hora de definir", recordó el entrenador asistente de los Boks, Mzwandile Stick.

Sin ir mucho más allá, en esta Rugby World Cup tiene cinco tries en su haber compartiendo el rótulo de máximo anotador junto al galés Josh Adams con quien se enfrentará el domingo, y al japonés Kotaro Matsushima, quien ya ha quedado afuera de la competencia.

Mapimpi inauguró el tanteador ante los Brave Blossoms en cuartos de final y sacó a relucir su instinto de depredador que mostró a lo largo del torneo. Por el lado ciego y después de un scrum, el punta agarró a una defensa totalmente desguarnecida con un cambio de ritmo electrizante y evadió dos marcas a pura potencia con el objetivo de alcanzar la línea de try.

Además demostró ser un gran oportunista en lo que fue una verdadera obra maestra del contragolpe con un equipo japonés cansado que perdió una pelota en terreno contrario. El conjunto de Erasmus recuperó la ovalada con un Mapimpi que mostró toda su velocidad de piernas para acompañar una jugada liderada primero por Handré Pollard y después por Willie Le Roux para terminar de marcar el segundo try en su cuenta personal con un Matsushima que no pudo arrastrarlo hacia la bandera.

El wing de los Boks tuvo una destacada actuación en cuartos de final recorriendo 111 metros, eludiendo a cinco defensores y quebrando en cuatro oportunidades la línea de ventaja con una marca insuperable para los jugadores que estuvieron en el campo de juego. Y para sumar credenciales a sus presentaciones es hasta ahora de los jugadores que quedan en la RWC 2019 el que más metros realizó (332) por encima del fullback galés Liam Williams (310), quien no estará frente a los Boks debido a una lesión.

Pero también sorprendió por su efectividad y aporte en lo que se refiere a la defensa del equipo. Contra Japón contribuyó de manera soberbia para contener los embates de un rival al que le costó penetrar el escudo sudafricano y fue uno de los cinco jugadores de los Boks que realizaron 10 tackles cada uno. Esto le valió un doble récord por lo anteriormente mencionado y por ser uno de los cuatro jugadores que a lo largo del torneo corrieron más de 100 metros con la pelota realizando al menos diez tackles.

Su marca no deja de sorprender por que lo hizo ante un rival como Japón, que llegaba a cuartos de final del torneo de manera invicta, mientras que el resto lo logró ante oponentes de menor fuste (Anton Lienert-Brown ante Namibia, Kazuki Himeno contra Rusia y Juan Cruz Mallia frente a Estados Unidos).

Con su conocida efectividad en el ingoal rival y agregando su aporte encomiable en defensa, en el campamento sudafricano aseguran que Mapimpi es el jugador que más evolucionó en los últimos años.

"Teníamos varias dudas acerca de sus dotes defensivos y de su capacidad para aplicarlos cuando lo convocamos el año pasado", dijo Stick.

A lo que agregó que, "para ser honestos no sabíamos realmente cómo podía llegar a rendir en los Springboks, vimos cómo desnudaba estructuras defensivas en los Kings y después en los Cheetahs. Pero nunca había tenido la posibilidad de pulir sus otras cualidades".

"Jugadores que provienen de zonas rurales no siempre se animan a patear la pelota, pero trabajó mucho en sus destrezas y vimos una buena evolución. Por eso decimos que es uno de los jugadores que más creció en este último tiempo y te diría que en todos los aspectos", finalizó el entrenador asistente, Mzwandile Stick.

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