Macarena Ceballos, la nadadora argentina que a los 12 años sufrió una tragedia y estará en París
Ya se vivió la ceremonia inaugural y comenzaron oficialmente los Juegos Olímpicos de París 2024, donde 136 atletas argentinos lucharán por sus sueños en más de 20 disciplinas. Muchos de ellos tienen una historia de vida que merece la pena conocer y Macarena Ceballos, la nadadora que nació en Río Cuarto, Córdoba, hace 29 años, es parte de ese grupo. Perdió a su mamá en un trágico incendio cuando tenía 12 años, no pudo clasificar a Río 2016 ni Tokio 2020 y casi abandona el deporte, pero la vida le dio revancha: estará en París y debutará en unos JJ.OO. el domingo desde la 6. Competirá en 100 y 200 metros pecho.
Ceballos comenzó practicando gimnasia artística hasta los 8 años y al día de hoy se describe como una “gimnasta frustrada”. Pero luego, por imitar a su hermana mayor, le dio un intento a la pileta e hizo sus primeras brazadas. Viéndola competir conoció el CeNARD, se sacó fotos con nadadores históricos como José Meolans o Georgina Bardach y le agarró el gusto al agua; aunque confesó que al principio le daba algo de miedo. En la adolescencia se volcó a fondo por la natación y se levantaba a las 4 de la mañana a entrenar, antes de ir al colegio. El apoyo de su padre y sus hermanas, asegura, siempre fue fundamental. A los 18 años llegaron las sonrisas y obtuvo sus primeras medallas, en los 100 y 200 metros pecho del Campeonato Sudamericano Juvenil.
En los Juegos Panamericanos de 2015 consiguió su primer récord de pecho en 100 metros, que luego superaría en 2017. Ese año también firmaría un tiempo récord para la natación femenina de nuestro país, en la final de los 50 metros pecho del Trofeo María Lenk, en Río de Janeiro. Pero en 2019, en los Juegos Panamericanos de Lima, Macarena Ceballos empezó a sufrir el deporte y se planteó abandonar las piletas. “Después de Lima, dije `basta´. O sea, basta porque la estaba pasando mal. Por ahí uno dice `ay, qué exagerada´, pero yo la estaba pasando muy mal. En Lima la pasé muy mal a nivel de llorar con mi papá y mi hermana, que por suerte estaban allá y dije `no, no quiero más, ya no quiero sufrir más, no quiero esto más, Me cansé´”, se sinceró en una entrevista. Su competitividad la hizo volver al agua aproximadamente un mes después, pero seguían las dudas.
Ceballos arrastraba una fuerte lesión en el hombro que no le permitió estar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Y las frustraciones empezaban a encadenarse, porque a Río 2016 no había clasificado por 0,15 segundos. Llegó la pandemia de Covid-19, mientras se veía envuelta en angustia, dudas y dolores. Y algo empezó a cambiar. Acudió a la ayuda de psicólogos, “destrabó varias situaciones deportivas y personales” y volvió a disfrutar de su pasión. Además, empezó a estudiar periodismo deportivo y se entusiasmó. La carrera, según ella, la ayudó a convencerse de que estaba dispuesta a encarar un nuevo ciclo olímpico “al 100%”. Y no teme imaginarse un futuro lejos de la pileta: “El deporte argentino me gusta mucho. Me gustaría ayudar desde mi punto de ex deportista cuando deje, como periodista difundir eso, el deporte amateur, lo que lo que se hace, o sea lo que realmente se entrena un deportista para llegar a donde está”, reveló.
Macarena Ceballos reconoció que “le cambió la vida” operarse el maltrecho hombro. Y que luego de la cirugía tardó en confiar en que estaba en óptimas condiciones, pero que cuando lo hizo halló su mejor nivel. Y logró clasificar a París 2024. Fue con una suerte de profecía cumplida en el Mundial, y así lo contó: “En enero del año pasado (2023) yo me acuerdo que en el CeNARD le dije a Gustavo (su entrenador) `yo voy a clasificar a los Juegos pasando en 31.5 y volviendo en 35.1. No me preguntes en dónde. No me preguntes en qué, pero yo lo voy a hacer así´. Y me dijo: `Bueno, yo compro´. Entonces, cuando hago la marca voy y le pregunto, él me dice: `Pasaste en 31.5 y volviste en 35.1´. Te juro por Dios. Yo sabía que iba a hacer esos pases, pero no que se iba a dar en el Mundial”.
Hoy el presente es más luminoso que hace unos años y Macarena Ceballos disfruta a sus 28 años de sus primeros Juegos Olímpicos, donde debutará el domingo desde las 6 de la mañana. Confía en que puede llegar a las semifinales y emular a otra nadadora cordobesa, Georgina Bardach, que fue bronce en Atenas 2004. Todavía no olvida lo que vivió a los 12 años, cuando su madre, docente, perdió la vida en una explosión ocurrida en un laboratorio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Córdoba. Pero agradece eternamente el apoyo de su padre y sus hermanas y sabe que no está sola. “Maca, alguien te empujaba”, le dijo una vez su kinesiólogo después de verla lucirse en el Mundial de Fukuoka. Y ella está convencida: alguien, efectivamente, lo hace.