Copa América en Mendoza: mañana se lo contaremos a nuestros nietos
La Copa América está en todos lados. Se nos mete en las charlas de laburo, en la sobremesa, en los almuerzos y en la tele. Vemos los hinchas que llegan desde otros países a disfrutar de nuestros vinos y de su fútbol. La canción de Diego Torres, aquí y allá, infaltable, nos hace dudar si extrañamos el Waka Waka de Shakira.
![]() |
Aquí, en la época más oscura del país, vino a jugar la Holanda que había revolucionado para siempre al fútbol en el Mundial de Alemania 74 de la mano del genial Rinus Michel y de los pies del exquisito Johan Cruyff. También corrieron en un nuevísimo Malvinas Argentinas los representativos de Perú, Irán, Escocia, Brasil y Polonia.
En el año 2000, el Malvinas también fue el escenario donde un ascendente Julio Pablo Chacón quiso arrebatarle el título mundial de los pluma AMB al durísimo Freddie Norwood, en una pelea muy recordada. El “Relámpago” cayó ante un rival de gran nivel, pero al año próximo alcanzaría su sueño mundial.
Antes que las ilusiones del país volaran en helicóptero, en el 2001 nuestra provincia fue subsede del Mundial sub 20 de fútbol, que terminó ganando una brillante selección argentina. Aquí vimos a Estados Unidos, China, República Checa, Ucrania y Paraguay.
![]() |
Pasaron unos años más y en el 2005 se disputó íntegramente el Mundial de rugby M21. Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Escocia, Inglaterra, Gales, Irlanda, Samoa, Canadá, Italia y Argentina fueron los equipos que dejaron ovalada a la provincia durante un mes. Hoy, muchos de los jugadores que vimos acá se están preparando para disputar el Mundial de Nueza Zelanda, que será en setiembre.
También, en los últimos años, hemos disfrutado en nuestros paisajes de ediciones del Dakar, el rally más grande que existe. Y cada pelea de la sanmartiniana Yésica Marcos convoca cerca de treinta mil personas, marcando un inédito antecedente en el deporte mendocino.
Pero la Copa América, hay que repetirlo una vez más, sólo está por debajo del Mundial del 78. Ese “pequeño” detalle hace que los partidos de esta noche, y el del martes y la semifinal, sean disfrutados como algo extraordinario, por historia, por nivel de competencia, por el esfuerzo de muchos y porque, aunque sea por unas horas, millones de ojos estarán puestos en nuestro colorido Malvinas Argentinas. Disfrutemos y mañana se lo contaremos a nuestros nietos.




