Iván Schuliaquer: "Los medios representan y construyen la realidad"

El sociólogo Iván Schuliaquer habla en esta entrevista sobre la aproximación al paisaje de la sociedad polarizada que es analizado a la luz de procesos asociados como el ascenso de los populismos y la confluencia entre política, medios tradicionales y redes.

Redacción MDZ

Iván Schuliaquer

Télam

Frente a un signo de los tiempos trazado por el retroceso de la política y el fenómeno de los algoritmos que ofrecen a los usuarios de redes información segmentada de acuerdo a sus afinidades, el mapa mundial se confronta a sociedades cada vez más polarizadas que manifiestan abiertamente el repliegue identitario y el odio hacia el diferente.

Este planteo será el disparador de las Jornadas Internacionales "Medios y política en tiempos de polarización", un ciclo que se desarrollará entre mañana y el martes en el campus de la Universidad de San Martín (UNSAM) con la participación de investigadores de distintas disciplinas sociales que analizarán los modos en que la lógica polarizada impregna la escena social y propaga la intolerancia.

El sociólogo Iván Schuliaquer es uno de los organizadores y en una entrevista con la agencia Télam habla sobre la aproximación a este paisaje polarizado que es analizado a la luz de procesos asociados como el ascenso de los populismos y la confluencia entre política, medios tradicionales y redes.

- La polarización está presente en las sociedades desde hace mucho tiempo y en casos como el de la Argentina parece incluso constitutiva de su identidad ¿Estamos hoy frente a una instancia más radical?

- No es un fenómeno que no existiera previamente pero lo que sucede tanto en la Argentina como en otros países del mundo es que ahora aparece como un dato central de la política. Ya no es un fenómeno acotado sino que perdura con una lógica que nos lleva a preguntarnos cuánto de eso tiene que ver con las nuevas relaciones entre la política y los medios de comunicación o las redes sociales. Ninguno de estos actores por sí solos son generadores de polarización pero en la conjunción entre ellos tres hay una retroalimentación que marca la lógica de este momento.

Esto muestra también el fin de ciertas utopías sobre los medios digitales, a los que muchas veces se les ponderó la posibilidad de darles la palabra a todos para que las sociedades sean más democráticas y dialoguistas. Hoy que la palabra parecería más pluralizada en ese sentido lo que vemos es que muchos sectores que antes no tenían voz en el espacio público ahora participan de esa polarización muy activamente, reproduciéndola y sosteniéndola.

- ¿De qué manera aparece explicitada esa polarización?

- Por un lado está la polarización que genera el campo político por sí mismo, como la disputa entre partidos políticos. Después está en el rol de los grandes medios de comunicación. En el caso de la Argentina, la polarización es previa a la masificación de las redes sociales: desde 2008 a esta parte no la crearon las redes sociales, a diferencia de lo que ha sucedido en otros países. Hay algo de lo que se llamó "la grieta" en estos años que no nació ahora pero sí se magnificó a partir de ciertos actores mediáticos privados que fueron articuladores y productores de esa polarización.

La singularidad del caso argentino es que a diferencia de otros países hay un periodismo de denuncia que "produce" la realidad y trae temas al debate público que no necesariamente estaban presentes y que no siempre son impuestos por las elites políticas. La tercera dimensión es la de las redes sociales. Hoy los algoritmos y las redes producen una fragmentación de los mundos sociales que genera menos puntos de encuentro posible con la divergencia y probablemente también alimentan la polarización.

- ¿Cuál es el riesgo de que se generen en las redes comunidades homogéneas que no están en sintonía con la lógica heterogénea de las sociedades?

- Uno de los grandes desafíos que tiene la política es cómo articular sectores que no necesariamente piensan lo mismo, cómo lograr representar más que ciertos sectores particulares. Ahí me parece que algo fuerte se juega si uno compara la escena actual con la de los 90 o principios del 2000, cuando una de las recomendaciones que se le hacían a los políticos era correrse hacia el centro y tener un discurso "catch all" o "atrapa todo", es decir, que no dejaran a nadie afuera. En cambio uno ve en las campañas que se basan en el big data y herramientas similares la paradoja de que los políticos ahora deciden no sólo no llegar a ciertos sectores sino marcarlos incluso como sus adversarios fuertes o sus enemigos. Hoy la productividad pasa justamente por ganar apoyos en un sector diferenciándose de otro. Y ahí entran en juego los medios, que no sólo representan la realidad sino que también la construyen.

- ¿Cuál es la incidencia del odio que hoy aparece utilizado como herramienta política, especialmente por los sectores de derecha que representa a Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil?

- Algo que se popularizó en los últimos tiempos es esta idea de trabajar sobre los odios de la población: el miedo como movilizador político. La idea no es nueva pero se lee distinto aplicado a conceptos nuevos como el del microtarget y la posibilidad de aislar a cada individuo en sus consumos mediáticos. Esas pasiones negativas no son democráticas y la gran duda es cómo esos discursos de odio que al menos en América Latina estaban asociados a golpes militares, hoy aparecen refrendados en las urnas.

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