El curioso devenir de la joven de Vermeer y donde se encuentra hoy

El curioso devenir de la joven de Vermeer y donde se encuentra hoy

La Galería de Dresde publicó la imagen de un nuevo Vermeer. La obra, de mediados del siglo XVII aparece ahora sustancialmente diferente de cómo se la conocía

Carlos María Pinasco

Joven leyendo una carta frente a la ventana abierta” de 1657-59, uno de los poquísimos óleos de Johannes Vermeer de Delf (1632-1675) reaparece en sociedad después de un largo proceso de estudio y restauración con todos los elementos y características con que fue concebido por el maestro holandés.

La obra originalmente fue adquirida en París en 1724 atribuida a Rembrandt. Más tarde se le adjudicó al retratista alemán Govaert Flinck (1615-1660) y al holandés Pieter de Hooch (1629-1684) para sólo después de mediados del siglo XIX incluirse en el selectísimo catálogo de Vermeer.

Cambió de mano varias veces hasta que ya en poder del más importante museo de Dresde (Alemania) fue secuestrada como botín de guerra por los soviéticos durante la segunda guerra mundial.

Ironías del destino, pocos años antes Hitler había confiscado en París “El Astrónomo” otra de las obras famosas de Vermeer. Era de la familia Rothchild que como muchos otros judíos fueron expoliados por el régimen nazi que planeaba un fabuloso museo en Linz. Recuperada después de la guerra, los Rothchild la cedieron al estado francés en pago del impuesto a la herencia. Hoy puede admirarse en el Louvre.

Volviendo a nuestra joven lectora, en 1956 regresa a la “Gemäldegalerie Alte Meister” (Galería de Pintura de los Viejos Maestros) de Dresde y desde entonces participa en todas las grandes exposiciones del artista: En 1974 en Japón, en 1984 en Moscú y Leningrado, en 2003 en Madrid y en 2005 nuevamente e Japón.

Así lucía "Joven leyendo una carta frente a la ventana abierta”, uno de los poquísimos óleos de  Vermeer antes de la restauración. Foto: Gemäldegalerie Alte Meister”, Dresden.

Volverá a escena sustancialmente cambiada en la exposición del artista que la Galería inaugura en los próximos días. Como puede verse en la secuencia fotográfica la restauración a que aludimos al principio trae novedades. Aparece ahora el cuadro dentro del cuadro. Se trata de algo bastante corriente en la historia del arte. Lo encontramos ya en el retrato de Boticelli del que nos ocupamos un mes atrás.

Pero durante más de dos siglos y medio el Cupido de la pared del fondo estuvo escondido. Sin embargo es fundamental ya que le da a la pintura una estructura compositiva absolutamente diferente. Hace además a la anécdota: la escena bendecida por el diosecillo del amor no deja lugar a dudas sobre el tipo de carta que la joven lee. Hay un romance flotando y un amante ausente.

Así se veía la obra de Vermeer durante el proceso de restauración. Foto: Gemäldegalerie Alte Meister”, Dresden.

Desde hace más de tres décadas se sabía que la obra de Vermeer incluía el segundo cuadro en la pared del fondo. En 1979 apareció al ser estudiada con rayos X. El sensacional descubrimiento confirmó además la autoría. El cuadro del cupido aparece en
otra de las pocas obras del maestro holandés, la mujer parada junto al Virginal (instrumento musical de la época). Con su pesado marco negro, el cupido estaba colgado en la casa del artista.

Así se ve la obra de Vermeer ya restaurada. Foto: Gemäldegalerie Alte Meister”, Dresden.

Se pensó sin embargo que el propio Vermeer en algún momento decidió taparlo. De ahí que la “Joven siguió leyendo su carta frente a la ventana sin el cupido". Pero en un posterior estudio (2017) los expertos determinaron que el ocultamiento del
cuadro de la pared del fondo fue hecho mucho después. Seguramente no se sabrá nunca quien lo hizo desaparecer y porqué motivos.

La novedad es que ahora reaparece y con él un nuevo Vermeer que, sin duda ha de enamorar a todos quienes lo visiten.

Obra de Vermeer con cupido. Foto: Gemäldegalerie Alte Meister”, Dresden.

 

*Carlos María Pinasco es consultor de arte.

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