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Obsesiones de una androide

Rosa Montero retoma la saga de Bruna Husky con la tercera entrega ‘Los tiempos del odio’, donde explora el temor al paso del tiempo y a la muerte, y expone al amor como el principal impulso en la lucha interna y externa frente a un mundo decadente y al borde del colapso

Rosa Montero retoma la saga de su personaje favorito, la detective replicante Bruna Husky, con la tercera entrega Los tiempos del odio (Seix Barral), donde explora el temor al paso del tiempo y a la muerte, y expone al amor como el principal impulso en la lucha interna y externa frente a un mundo decadente y al borde del colapso.

Ambientada en el siglo XXII, esta nueva novela sigue a Husky en la búsqueda del policía Paul Lizard, quien desapareció poco después de su último y accidentado encuentro. Para seguir el camino que la reencuentre con su amante, la androide sorteará diversos obstáculos que incluyen un grupo terrorista formado por adolescentes, un multimillonario empresario devenido en golpista, una secta que reniega de la tecnología y la sociedad individualista, y una oscura red de poder que se remonta a varios siglos.

Pese a su condición de ‘tecnohumana’, o mejor dicho debido a ella, Husky lleva un conteo minucioso de la vida que le queda. Sumado a una memoria fabricada por recuerdos tormentosos, la detective solo profundiza su miedo a la oscuridad. Con esa premisa Montero retoma una característica propia de sus obras: la obsesión por el paso del tiempo y la muerte, en donde lo vivido es una celebración efímera pero poderosa, pese a las sombras que amenazan con resquebrajar esa luminosidad.

Otra temática recurrente en los textos de la exitosa autora española, y que se repite en Los tiempos del odio, es el amor como sublevación frente a la muerte, aquí encarnada en los sentimientos de Husky hacia Lizard. Cuando se entera de la captura del uniformado, la replicante percibe que la pasión va más allá de esa “eternidad de la carne” en la que olvidaba su virósico conteo regresivo, al momento de fundir su cuerpo con el de su amado. Una vulnerabilidad que la protagonista intenta renegar, cada vez con menor éxito. “La angustia es un zumbido sordo. Un temblor constante de sus vísceras por debajo de la calma profesional a la que Husky quería aferrarse”.

“Sin amor no merece la pena vivir”, frase que se repite en más de una oportunidad, constituye el nexo invisible que resquebraja la animosidad y antipatía de Husky hacia el mundo decadente y contaminado que la rodea, e incluso a ella misma. Frase que le hace entender las necesidades propias y ajenas, y que la acción fulgurante es un escudo débil aunque la lucha se transforma en una mejor razón para seguir adelante.

El contexto ficticio, que ya venía desarrollándose desde las anteriores entregas Lágrimas de lluvia y El peso del corazón, remite a los clásicos del género, y al igual que Orwell George, Philip K. Dick o J. G. Ballard, Montero sabe a la perfección que una narración futurista constituye una reflexión crítica del presente, que en este caso transmuta en denuncias contra los abusos de las clases dominantes, el terrorismo y los discursos extremistas y xenófobos que hoy pululan en nuestro mundo. Pero si bien la ‘pata’ científica e histórica parece bastante sólida, el texto por momentos cae en simplificaciones y clichés que restan potencia y deslucen una trama que hubiese superado a sus antecesoras.

Deambulando entre la ciencia ficción, el policial negro y la crítica socio-política, Los tiempos del odio ve madurar a una protagonista obsesiva y frenética, endurecida por las circunstancias de su origen y permeada por una pasión que le revela algo más allá de las tinieblas.

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Los tiempos del odio. Rosa Montero. Seix Barral, 2019. 400 páginas. 699 pesos.