Resultados Trump vs. Biden | Quién va ganando en la carrera por la presidencia de Estados Unidos

Resultados Trump vs. Biden | Quién va ganando en la carrera por la presidencia de Estados Unidos

Biden se muestra seguro de su victoria, aunque anuncia que los resultados van a tardar. Trump por su parte se da por ganador mientras seguía el escrutinio.

BBC Mundo

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El escrutinio de las elecciones presidenciales de Estados Unidos entró en su recta final en un ambiente de creciente tensión por las denuncias del presidente Donald Trump de un supuesto fraude y con Joe Biden perfilándose como favorito.

Tanto Trump como Biden se han mostrado convencidos de su victoria, pero es el exvicepresidente el que lleva ventaja en una carrera que ha resultado ser mucho más ajustada de lo que habían adelantado las encuestas.

Lo que parece claro es que la elección se va a decidir en el cinturón industrial que junto a Michigan forman Wisconsin y Pensilvania, estados que en 2016 fueron clave en la victoria de Trump y que ya habían advertido de que iban a necesitar más tiempo para completar el escrutinio.

Los recuentos parciales de Arizona, Nevada y Wisconsin aparecen favorables para Biden, lo que sería suficiente para que alcanzara los 270 delegados en el Colegio Electoral necesarios para ocupar la Casa Blanca.

El presidente, por su parte, quien ya se declaró ganador pese a que no había terminado el escrutinio, va por delante en Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania, lo que no bastaría para conseguir la reelección.

La campaña del mandatario anunció demandas para frenar el escrutinio en Michigan (ganada por Biden y que en 2016 fue clave en la victoria de Trump) y Pensilvania, además de que anunció una solicitud de recuento en Wisconsin.

Ambos se ven ganadores

El exvicepresidente Joe Biden volvió a comparecer este miércoles para mostrarse confiado en su victoria.

En una breve intervención en televisión en la que apareció acompañado de su compañera de fórmula, Kamala Harris, Biden aclaró que no se estaba proclamando ganador, pero que "cuando el escrutinio acabe, creemos que seremos los vencedores".

Ya en la noche del martes había dicho: "No me corresponde a mí ni a Donald Trump declarar el ganador de esta elección, esto es una decisión del pueblo estadounidense".

Así, Biden se adelantaba de alguna manera a lo que muchos sospechaban: que el presidente se iba autoproclamar vencedor en pleno escrutinio, como hizo.

De madrugada y con millones de votos todavía por contabilizar, Trump dijo que en lo que a él le concernía, había ganado. También insistió en hablar de un fraude del que no presentó evidencia alguna.

"Esto es un fraude para el público estadounidense, francamente ganamos la elección. Es un enorme fraude. Vamos a acabar en la Corte Suprema", adelantó.

Su campaña presentó ya la primera denuncia para frenar el conteo en Michigan, uno de los estados que puede definir el vencedor, e igualmente presentó acciones legales en Pensilvania.

Este miércoles continuó con sus denuncias en Twitter.

"La pasada noche estaba liderando de forma sólida en muchos estados clave (...) Entonces, uno a uno empezaron a desaparecer mágicamente mientras se contaban boletas sorpresa botadas. MUY EXTRAÑO", escribió.

Trump llevaba meses sembrando dudas sobre el voto por correo e insistiendo en que el ganador debía ser proclamado en la misma noche electoral, algo que generalmente solo sucede por las proyecciones de los medios y el reconocimiento que hace el perdedor, nunca por los funcionarios públicos responsables.

En la última semana había cuestionado también la organización de Pensilvania, que cuenta como válidos los votos por correo recibidos en los tres días posteriores a las elecciones siempre que fueran entregados dentro del plazo.

Trump también se dio por ganador antes de que los resultados lo proclamaran como tal.

Una portavoz de la campaña de Biden calificó lo dicho por el presidente de "indignante" y "sin precedentes".

"Nunca antes un presidente había buscado privarles a los estadounidenses de su voz en una elección nacional", señaló en un comunicado Jen O'Malley Dillon.

"El recuento no va a parar. Va a seguir hasta que cada voto válido sea escrutado. Porque es lo que dicen nuestras leyes", agregó.

Biden se mostró seguro de su victoria.

Los estados clave

Las de EE.UU. son unas elecciones indirectas en las que los ciudadanos votan en realidad la conformación del Colegio Electoral, que es el órgano encargado de elegir al presidente.

El Colegio Electoral lo conforman 538 delegados, son necesarios 270 para ganar la elección, y cada estado tiene asignado un peso en función de su población. Todos salvo dos los distribuyen con la regla de que el "ganador se queda con todos".

Es por eso que algunos estados resultan más importantes que otros. Como Florida, con 29 votos electorales y tradición de conceder o enterrar presidencias, que este martes ganó Trump.

Con Trump victorioso en Florida, la atención se gira hacia el llamado "muro azul", por el color de los demócratas: los tres estados que se consideraban un bastión del partido de Biden y se daban por seguro para Hillary Clinton en 2016 y que Trump consiguió voltear por un estrecho margen de votos.

Wisconsin, Michigan y Pensilvania forman ese muro, el conocido como "cinturón de óxido"; el corazón de la industria que impulsó el país en el siglo XX y que se vio posteriormente vapuleado por un proceso de desindustrialización, creciente competencia global y externalización que llevó a la pérdida de empleo y a una merma demográfica.

Allí Trump ganó en 2016 los tres estados por unos 80.000 votos y menos del 1% en cada uno, con el discurso de volver a convertir a EE.UU. en una superpotencia industrial, un mensaje que repitió durante la campaña mientras Biden iba avanzando en las encuestas.

A los tres estados, llegó Biden con una ventaja de entre 4 y 6 puntos porcentuales, algo que resultó estar lejos de la realidad. Si bien las proyecciones de la BBC dan Michigan a Biden, siguen sin ganador Wisconsin, donde el recuento parcial va a favor del exvicepresidente por un estrecho margen, y Pensilvania, que tiene a Trump por delante.

Estados Unidos vive unas elecciones cruciales en un clima de tensión y polarización.

Michigan (16 votos electorales) se convirtió en el primer estado en ser volteado ser ganado por Biden en 2020 después de haber votado por Trump en 2016. En cualquier caso, no se puede descartar allí una dura batalla legal. El presidente ya anunció una demanda.

En Wisconsin (10), que no había votado por un candidato republicano desde 1984 y lo hizo por Trump en 2016 por un margen de 0,7%, el recuento parcial con más del 99% de los votos contados era favorable a Biden por algo menos de 30.000 votos. La campaña del presidente anunció una solicitud de recuento.

Pensilvania (20), estado que rompió con el historial demócrata que mantenía desde finales de los 80 para apoyar a Trump hace cuatro años.

Con el escrutinio con más del 89% el presidente tenía ventaja, aunque los que llevaban más retraso eran algunos núcleos urbanos donde son fuertes los demócratas, además de en el voto por correo, que también se supone debe favorecer a Biden.

Fuera del muro azul

Por otra parte, Carolina del Norte, con 15 votos electorales y donde las encuestas no daban un claro ganador, era un firme bastión republicano antes de que el expresidente Barack Obama lo ganara en 2008 por un pequeño margen. Luego lo perdió en su intento de reelección y Trump reeditó el triunfo republicano en 2016.

En este 2020, el escrutinio parcial al 95% apuntaba a que sus delegados en el Colegio Electoral irían para Trump.

Georgia, bastión republicano desde 1972, fue para Trump en 2016 por más de cinco puntos. Pero los cambios demográficos que ha experimentado, con una sociedad más diversa, le llevó este año a ser considerado "estado péndulo". El escrutinio le daba una ventaja a Trump 0,5 puntos porcentuales cuando el escrutinio estaba al 95%.

En cualquier caso, Biden, si confirma Arizona, Nevada y Wisconsin, alcanzaría los 270 votos en el Colegio Electoral sin necesidad de Carolina del Norte y Georgia.

¿Cómo fue la campaña?

Tras una campaña marcada por la polarización política, el empeoramiento de la pandemia de coronavirus y la masiva participación (sobre todo en voto anticipado), Trump, que concurrió sin un programa de gobierno concreto, se presentó como el indicado para salvar la economía mientras trataba de convencer a los suyos de que el fin de la pandemia está "a la vuelta de la esquina".

El mandatario, quien fiel a su estilo no escatimó descalificativos para su contrincante durante la campaña, insistió en acusar al exvicepresidente de querer cerrar la economía para combatir el coronavirus y de planear una subida de impuestos a todos.

Y es que Biden, quien había hecho de la lucha contra el virus una de sus banderas, también ha prometido rectificar la bajada de impuestos decretada por Trump para las rentas de más US$400.000 al año.

Biden también prometió ampliar la cobertura sanitaria para los estadounidenses y una política más activa para luchar contra el cambio climático aunque sin llegar a lo que piden los sectores más progresistas de su partido.

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