Paula García: "Los que quieren sacar a las reinas de la Vendimia son arbitrarios, machistas sin argumentos"

Paula García: "Los que quieren sacar a las reinas de la Vendimia son arbitrarios, machistas sin argumentos"

La joven, que fue Reina Nacional de la Vendimia en el año 2007, reflexiona en una columna y brinda su parecer respecto al proyecto presentado en el Concejo Deliberante guaymallino en el que quieren abolir la elección de la reina departamental de la vendimia para siempre.

María Paula García

¿A quién realmente le importa? 

Cada año tenemos la misma discusión, reaparece como por arte de magia una vez mas la misma pregunta ¿si? ¿no? Y comienza la ola de mensajes, dimes y diretes. Todos opinan, todos juzgan, todos cuestionan, y perdemos de vista el punto, nos desviamos del tema, y como todos los años todo pasa, todo sigue y todo continúa.

María Paula, cuando era reina de Guaymallén.

Podemos pasarnos horas tratando de defender o no el “puesto” como desacertadamente he escuchado por ahí, o el “rol” (palabra que prefiero y elijo usar) de una mujer que forma parte de la historia y las tradiciones de una fiesta que trascienden las fronteras de nuestra provincia y nuestro país. Una fiesta única en sus características, reconocida a nivel mundial por el valor cultural, el movimiento turístico y la tremenda puesta en escena que se despliega año tras año en un escenario natural tan imponente como lo es la fiesta misma. Si, es verdad, en sus inicios el festejo se realizaba en agradecimiento por los frutos de la tierra, frutos que luego se convertían en una majestuosa bebida, que nuevamente nos pone y nos posiciona en el mundo. Si, es verdad, se busca valorar y destacar el trabajo de quien sol a sol acompaña el proceso de la vid y está ahí para recibir entre sus manos cada racimo. Si, es verdad. Así como con el paso del tiempo la fiesta fue creciendo, fue mejorando su propuesta artística y fue adaptándose a las nuevas tecnologías…así también va adecuándose todo lo que otro que la acompaña, la nutre y forma parte de ella: la reina. Siempre digo que la fiesta sin reina, no es fiesta; la reina sin fiesta, no es reina. Y como todo, con el paso del tiempo…tiene que resurgir. 

María Paula García, en el momento en que fue coronada Reina Nacional de la Vendimia.

Hoy volvemos a poner foco en una discusión, que no se a cuantos verdaderamente les importa. La palabra “reina” para muchos es sinónimo de monarquía, para otros es significado de una figura que representa una fiesta, una tradición, una historia que se relata año tras año para que no olvidemos de donde venimos. Parece que a los oídos de muchos, esta palabra “reina” denota cosificación, y con ello trae aparejado una serie de opiniones, todas respetables, pero muchas muy poco argumentadas. ¿Cuántas chicas que pasaron por esta experiencia se sintieron así…”cosificadas”? No será, acaso, que muchos hombres las han tratado de esa forma, como una cosa, y ya no se trata de cómo se siente la persona, sino de quien la está tratando de tal o cual manera?.

Recuerdo haber tenido esta misma conversación con otro Intendente, quien nos trató como meras figuras decorativas. ¿A cuántas de nosotras esta experiencia nos empoderó? ¿A cuántas de nosotras nos enseñó a amar y valorar esta provincia maravillosa? ¿A cuántas de nosotras nos cambió la vida? Desde lo personal y profesional esta experiencia lejos de “cosificarme” me ayudó a crecer, descubrí en mí a una mujer llena de enormes capacidades. En una adolescencia atravesada por la timidez y la inseguridad, encontré a mis 21 años un espacio donde “ser”. Con una carrera universitaria a la mitad, con conocimientos en turismo por la empresa familiar que teníamos y apoyada por algunas pocas personas me animé, por “elección propia”, a disfrutar y vivir una de las experiencias más enriquecedoras de las que pude ser parte y que hasta el día de hoy me invita a seguir aprendiendo.

Paula García junto a Coco Gras y Golondrina Ruiz, trabajando en el armado de un Acto Central.

Es un trabajo señoras y señores, que con mucha responsabilidad y compromiso llevamos adelante durante un año, y donde estamos muy lejos de ser “meras figuras decorativas”.  Pero no olvidemos que todas las personas somos diferentes y por lo tanto no todos podemos estar de acuerdo o coincidir. Tal vez no todas disfrutaron de la experiencia de la misma manera, pero les aseguro que para todas ha sido una historia única.

Hoy leo las noticias, analizo cada comentario al respecto, escucho los comentarios de la gente que me rodea y sigo pensando: ¿Acaso no hay necesidades más importantes sobre las cuales poner foco? Intento entender el deseo de algunos pocos, de modificar una fiesta que lleva de la mano una figura femenina que la acompaña desde que inició. Hablan de “cosificación”, de “estereotipos”, de “presupuesto”, de “demanda”, y detrás de esos comentarios me encuentro con figuras masculinas que poco saben de nuestra experiencia, que poco nos incluyen en sus decisiones totalmente arbitrarias y de alguna manera hasta teñidas por una especie de machismo sin argumentos. Hombres hablando de mujeres. Un rol que hay que resignificar y redefinir, lo venimos diciendo desde hace años, y hace años que volvemos a la misma discusión. Un rol que podría perfectamente ser bien utilizado para la generación de proyectos, de esos que hacen falta en tantos espacios de nuestra sociedad. Un rol que podría permitirnos a las mujeres tener voz y voto en espacios que favorezcan a la comunidad. Un espacio ganado para mujeres que vienen a dejar huella. 

Las decisiones arbitrarias denotan un grado de imposición dominante por parte de hombres que lamentablemente no empatizan con el rol de la mujer en espacios como éstos, y como tantos otros.  La belleza es tan relativa y subjetiva como los ojos de quien la mira, y aplica a cualquier ámbito, sobre todo al artístico: lo que es bello para mi, puede no serlo para el otro. ¿Estereotipos? Cuando aceptemos las cosas sin prejuicios vamos a poder eliminar este tipo de pensamientos. ¿Hay realmente idealismos estéticos? En un mundo que avanza y que nos invita a construirnos desde lo espiritual y emocional, creo que deberíamos centrar nuestra atención en aspectos más trascendentales y conformar espacios que construyan, aceptando la diversidad y respetando y potenciando aquellos signos distintivos de nuestra cultura. Ocupemos los espacios políticos para construir, propongamos proyectos de mejora que contribuyan a cambiar y mejorar el lugar donde vivimos, y dejemos de gastar tiempo en ideas que carecen de lógica, de estima, de valor, de respeto y de argumentos que las sostengan.

María Paula García

Reina Nacional de la Vendimia 2007.

Vecina de Guaymallén.

Mujer.

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