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Ideal para el fin de semana: el mejor corte de asado para hacer en la cocina de un departamento

El vacío se adapta al horno, conserva sus jugos y permite preparar una comida con sabor a asado sin generar demasiado humo dentro del departamento.


Vivir en un departamento no obliga a renunciar por completo al sabor de un buen asado. Aunque ninguna cocina reproduce exactamente las brasas, elegir un corte adecuado y controlar la temperatura permite obtener una carne dorada, tierna y jugosa sin convertir el ambiente en una nube de humo.

Entre los cortes habituales, el vacío aparece como la opción más equilibrada para cocinar en un horno a gas. Su forma relativamente uniforme, la cobertura de grasa y la ausencia de huesos grandes facilitan una cocción prolongada. Además, entra cómodamente en una fuente y no necesita el fuego intenso que exigen otros cortes más delgados.

Por qué el vacío funciona mejor dentro de un departamento

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina ubica al vacío en la región abdominal del animal y destaca que es un corte apropiado tanto para la parrilla como para el horno. Esa versatilidad resulta clave cuando no hay brasero, balcón o patio disponible. La grasa exterior protege la carne durante la cocción y ayuda a conservar la humedad, mientras que sus fibras responden bien a una temperatura moderada y constante.

El propio IPCVA incluye preparaciones de vacío al horno, con un dorado previo y una terminación acompañada por vegetales y líquido. Frente a la tira de asado, el vacío también tiene la ventaja de no llevar huesos que dificulten acomodarlo en una fuente doméstica.

Cómo cocinar el vacío en un horno a gas

Para cuatro personas puede utilizarse una pieza de entre 1,2 y 1,5 kilos. Primero hay que retirar solamente los excesos de grasa, sin eliminar por completo la cobertura. Luego se condimenta con sal y se coloca en una fuente alta, con la grasa orientada hacia arriba. Una base de cebolla, morrón o papas evita que los jugos se quemen rápidamente. El horno debe precalentarse y mantenerse entre 170 y 180 grados. Durante la primera parte de la cocción conviene cubrir la fuente con papel aluminio; después de aproximadamente una hora, se retira para que la superficie comience a dorarse. El tiempo total puede variar entre una hora y media y dos horas, según el tamaño y el grosor de la pieza.

Una vez fuera del horno, la carne debe reposar unos diez minutos antes de cortarla. Este paso permite que los jugos se distribuyan y no terminen sobre la tabla. Las fetas deben realizarse en sentido contrario a las fibras para que resulten más fáciles de masticar. Para reducir el humo, es importante evitar temperaturas excesivas, retirar la grasa acumulada si comienza a quemarse y no colocar la carne directamente sobre la hornalla. El extractor ayuda con los olores, pero no reemplaza la ventilación natural.

Ventilación y manipulación segura de la carne

Al utilizar una cocina a gas, el ambiente debe permanecer ventilado. ENARGAS recomienda conservar libres las rejillas, mantener limpios los quemadores, comprobar que la llama sea azul y dejar una abertura que permita circular el aire exterior. También advierte que los hornos y las hornallas nunca deben emplearse para calefaccionar.

En cuanto a la carne, el Senasa aconseja evitar la contaminación cruzada, mantener la cadena de frío y alcanzar, en lo posible, una temperatura interna de 71 grados. Con estas precauciones, el vacío permite resolver un asado casero sabroso sin parrilla y con menos humo que otras alternativas.