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Dieta con hierro y proteínas: cómo combatir la anemia desde tus comidas

Una dieta rica en hierro y proteínas no tiene que ser aburrida. Al contrario, hay muchas combinacione deliciosas.

La anemia suele estar relacionada con bajos niveles de hierro en el cuerpo, lo que reduce la cantidad de glóbulos rojos y la capacidad para transportar oxígeno. El resultado es una sensación constante de cansancio, debilidad y falta de concentración. Una de las formas de enfrentarla es a través de la alimentación. No se trata de comer más, sino de elegir mejor lo que se lleva al plato.

Las proteínas de origen animal como carnes rojas, hígado, pollo, pescado y mariscos tienen una concentración alta de un tipo de hierro que el cuerpo absorbe con facilidad. El hígado, por ejemplo, es uno de los alimentos más cargados de hierro. Aunque no es del gusto de todos, una porción pequeña basta para cubrir un buen porcentaje de las necesidades diarias. Cocido con cebolla o en guisos, mantiene sus propiedades intactas.

Las carnes rojas tienen un alto contenido de hierro.

El pescado también resulta útil en estos casos. Sardinas, atún y salmón, además de hierro, aportan otros nutrientes que mejoran la circulación. Combinarlos con verduras al vapor es una opción práctica y sabrosa.

Los huevos son una fuente económica. Aunque no tienen tanta cantidad de hierro como la carne, su consumo frecuente ayuda a mantener un balance nutricional adecuado. Se pueden preparar de muchas formas sin perder beneficios.

Agrega frutas.

Las legumbres ocupan un lugar destacado en esta dieta. Lentejas, garbanzos y frijoles tienen hierro. También la vitamina C es una aliada en este proceso. Tomates, naranjas, pimientos y fresas estimulan la absorción de hierro en el intestino. Por eso, acompañar una ensalada de lentejas con rodajas de naranja puede hacer la diferencia.