"Quería recibirme para ser alguien en la vida y estudié gracias a una beca"

Enzo Emanuel Navas tiene 22 años, vive en Tres Porteñas, San Martín, y se recibió recientemente de Profesor de Matemáticas gracias a su esfuerzo, el de su familia y una beca del Fondo de becas para estudiantes (Fonbec). Las complicaciones a superar para poder estudiar refleja la realidad de muchos jóvenes que viven en zonas rurales de la provincia y ven frustrados sus sueños de cursar una carrera universitaria.

mariana cavagnaro

Enzo en su graduación

.

Enzo mira atrás y recuerda el duro camino recorrido. 70 kilómetros lo separan del Gran Mendoza. Nació y estudió en Tres Porteñas, localidad ubicada a 30 kilómetros de San Martín, donde trabaja como barbero mientras aguarda la posibilidad de dar clases en su lugar de origen.

Enzo Emanuel Navas realizó la primaria y la secundaria en Tres Porteñas, una zona que él mismo describe como especialmente castigada por la crisis económica.

Actualmente el joven profesor de 22 años vive junto a su familia. En tiempos en que su papá era operario de la Bodega Trivento, surgió la posibilidad de acceder a una beca de Fonbec (Fondo de becas para estudiantes) y así poder realizar su sueño de continuar los estudios. 

Años más tarde, lamentablemente su padre fue despedido. Pese a ese golpe, la beca se mantuvo -gracias a padrinos que sustentaron ese aporte económico-, lo que fue fundamental para costear su carrera. Por entonces, su mamá preparaba comida para vender durante los fines de semana y así ayudarlo con sus gastos.

Enzo junto a su familia

El objetivo de la organización Fonbec es posibilitar que estudiantes destacados continúen sus estudios, evitando que la falta de medios económicos lleve al estudiante a desertar. 

En 2015, Enzo ingresa al Instituto San Vicente de Paul donde cursó su carrera y logró el título de Profesor de Matemáticas, gracias a la beca con la que cubrió los gastos del establecimiento privado. Si bien esa ayuda resultó clave, no le alcanzaba para cubrir sus gastos de traslado, libros, fotocopias, entre otros. Por ello, comenzó a trabajar los fines de semana como mozo y posteriormente como barbero.

“Se me hacía muy cansador trabajar y estudiar”, recuerda con nostalgia quien hoy sueña con enseñar en la escuela de la localidad donde se crió.

Me motivó estudiar porque quería ser alguien, quería tener un título”, reconoce Enzo.

Al hablar de su terruño, el joven asegura: “Muchos chicos de nuestra zona no pueden estudiar; quieren, pero no pueden. No logran hacer una carrera universitaria, porque le falta apoyo a la gente que vive en zonas rurales”.

La crisis económica se hace notar fuertemente en las zonas rurales y el panorama suele agudizarse fuera de la temporada de vendimia. Sin embargo, Enzo se centra en lo que consiguió y alienta a otros como él a hacer el intento, a pelearla: "Siempre se puede salir adelante. Hay que buscar herramientas y seguir luchando. Se puede estudiar, cuesta, hay que hacer mucho sacrificio, pero se pueden buscar alternativas y lograr el objetivo".

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?