La explicación de una astrónoma sobre el asteroide que podría chocar con la Tierra y el protocolo de la ONU
Por primera vez en la historia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha activado el Protocolo de Seguridad Planetaria ante el aumento en la probabilidad de impacto de un asteroide con la Tierra. Se trata de un objeto de entre 50 y 100 metros de diámetro detectado a finales de 2024 (de allí su nombre 2024 YR4), cuya probabilidad de colisión ha pasado del 1% al 2,3%, según las últimas mediciones. Aunque el riesgo sigue siendo bajo, el evento ha encendido las alarmas en la comunidad científica y ha puesto en marcha un plan de monitoreo y evaluación de posibles respuestas.
La astrónoma mendocina Beatriz García, investigadora del Conicet, explicó a MDZ que la activación del protocolo responde a dos factores clave: "Para que se tome una medida de este tipo, deben coincidir al menos dos condiciones: el tamaño del objeto y la probabilidad de impacto. En este caso, el asteroide supera los 40 metros de diámetro y su posibilidad de colisión superó el umbral mínimo requerido del 1%".
El protocolo de la ONU, aprobado en 2014, establece directrices para coordinar a nivel internacional la observación y el análisis de objetos potencialmente peligrosos. García aclaró que la situación no implica un peligro inminente. "Se trata de una medida preventiva. Hay asteroides que han pasado entre la Tierra y la Luna sin ser detectados con antelación, lo que en esos casos habría impedido cualquier acción. En este caso, se lo descubrió con tiempo suficiente para su seguimiento y modelado orbital", señaló.
Doctora en Astronomía e investigadora del Conicet. Foto: CONICET Fotografía / Verónica Tello.
El asteroide, cuya designación corresponde al año de su detección, está siendo observado por la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés). Su trayectoria es afectada por la influencia gravitatoria de otros cuerpos del Sistema Solar, lo que puede modificar su órbita y variar las estimaciones de impacto. "Los cálculos deben actualizarse continuamente, ya que no es un sistema estático. Hay elementos que pueden desviar levemente la trayectoria con el paso del tiempo", detalló la experta.
Antecedentes: ¿El impacto podría ser destructivo a nivel global?
La historia ha registrado impactos de objetos similares. En 2013, un meteorito de aproximadamente 20 metros de diámetro explotó en la atmósfera sobre Cheliabinsk, Rusia, generando una onda expansiva que rompió vidrios y dejó centenares de heridos. A principios del siglo XX, en 1908, un asteroide de unos 60 metros estalló sobre Tunguska, Siberia, arrasando 2.000 kilómetros cuadrados de bosque. "Si el objeto que estamos monitoreando impactara, podría generar un evento de estas características, con un daño localizado pero sin implicaciones globales", explicó García.
Consultada sobre versiones que comparan el impacto potencial con el poder destructivo de 500 bombas nucleares, la astrónoma relativizó la afirmación: "Es una estimación de la energía liberada en la onda expansiva, pero no es una comparación adecuada. Un meteorito no genera radioactividad ni efectos similares a una explosión nuclear. Es una roca cayendo a gran velocidad, con una disipación de energía diferente".
Por el momento, los escenarios más probables ubican la posible zona de impacto en el océano Pacífico o en áreas remotas de África, aunque la incertidumbre en los cálculos impide precisar su destino exacto. La comunidad internacional continuará con el monitoreo mientras se evalúan posibles estrategias de mitigación. "La activación del protocolo es un avance importante porque demuestra que se están implementando mecanismos para anticipar y gestionar estos riesgos", expresó la experta.
Con un monitoreo constante, es posible adoptar distintas medidas adicionales. "Si un objeto es detectado con suficiente antelación y representa una amenaza real para la Tierra, además del Protocolo de Seguridad Planetaria, se activan otros protocolos que movilizan a las comisiones espaciales de todo el mundo. Esto permite lanzar satélites u otros dispositivos al espacio con el objetivo de desviar su trayectoria y evitar el impacto", sostuvo García, llevando tranquilidad a la población.
A pesar de la creciente preocupación, la realidad es que la probabilidad de impacto sigue siendo baja y las acciones tomadas responden a la necesidad de planificación ante eventos potenciales. La humanidad ha dado un paso más en su capacidad de vigilancia y respuesta frente a amenazas espaciales, una tarea que, hasta hace poco, parecía exclusiva de la ciencia ficción.

