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Milei, la película Puán y la movilización de la universidad

La universidad pública fomenta el pensamiento crítico y el desarrollo de habilidades.

Damián Fernández Pedemonte
Damián Fernández Pedemonte domingo, 5 de mayo de 2024 · 07:00 hs
Milei, la película Puán y la movilización de la universidad
Presidente Javier Milei Foto: Archivo MDZ

La universidad pública es de las instituciones de mayor estima social de los argentinos y suma gran reputación en el extranjero. Milei se debe haber dado cuenta que dio un paso en falso al querer ajustar de manera tan drástica el presupuesto de la universidad al ver la impresionante marcha del 23 de abril, inequívocamente multitudinaria y federal. De hecho, luego de un tuit que hablaba de “lágrimas de zurdos”, publicó otro extenso en donde reconocía que la causa de la movilización era noble, aunque había sido usada políticamente y, sobre todo, instruyó a la ministra de Capital Humano para convocar a los rectores.

Los discursos que pone en circulación el gobierno y a los que se prenden automáticamente los fans de descrédito de la UBA, el CONICET (y, ahora, la Feria del Libro) no responden sólo a una cuestión de ajuste. Los argumentos del adoctrinamiento, del lavado de cerebros, apuntan a otro lado. Construyen un ambiente en donde el conocimiento deja de tener relevancia, la universidad o la ciencia ya no tienen autoridad epistemológica. En un debate público completamente desregulado, como en Cambalache “da lo mismo un burro que un gran profesor”, la investigación que el tópico, el argumento que el eslogan, el diálogo que el ataque.

El discurso del Presidente contribuye a esa desvalorización de la argumentación pública. Pero, a la par de su lenguaje  descontrolado, ha mostrado capacidad de reacción. Sucedió con las prepagas, con la nueva versión de la Ley Bases -reducida y negociable-, con la suspensión de los aumentos de las tarifas y, ahora, con la universidad. Es una buena noticia, porque la crítica
(que cuando procede de fuente más cercana más violento pone Milei) y la movilización surten efecto.

La universidad pública es de las instituciones de mayor estima social de los argentinos.

Tras estrenarse en los cines argentinos en octubre de 2023, Puán, de Benjamín Naishtat y María Alché, está disponible desde la semana pasada en Amazon Prime Video. Puán refiera a la calle de Caballito en donde está emplazada la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde transcurre la historia y se filmaron importantes escenas de la película, oportunamente reestrenada en la plataforma de streaming al día siguiente de la marcha.

Puán. ¡Mirá el video!

Vi con gusto esta comedia sobre la vida de un pobre profesor de la UBA, Marcelo Pena (Marcelo Subiotto) que aspira a suceder en la cátedra de Filosofía Política a su maestro recientemente fallecido. Pero aparece su némesis, Rafael Sujarchuck (Leonardo Sbaraglia) un investigador que retorna de Frankfurt, donde se granjeó una gran reputación. El protagonista es tímido, apocado, siempre está corriendo y sufre accidentes humillantes en forma permanente (por ejemplo, en una reunión con profesores se sienta sobre el pañal de bebé sucio de una colega). Le presta poca atención a su hijo y a su mujer, quien es más líder que él de su propia vida y de la organización social que conduce.

El adversario, en cambio, es un winner, interviene en el velatorio del profesor citando a Kant en alemán, empieza a salir con una hermosa actriz, es buen mozo y cool. Da una Master Class en la que seduce a las compañeras de cátedra de Pena, en el mismo horario que este va a dar un teórico en reemplazo del difunto, en un aula que queda semivacía. El humor de la comedia es más fecundo si se cuenta con inside information del mundillo de la facultad de Filosofía y Letras. Allí la bohemia, la militancia y el lenguaje inclusivo, se combinan con la competencia por cuotas mínimas de poder y egos sobredimensionados. Todos los personajes son perfectamente verosímiles, así como el caos del barrio, las pintadas, los carteles y cierto abandono del edificio de la calle Puán.

Más allá de la historia de “resistencia” de Pena (quien le da clases particulares de filosofía a una señora millonaria a la par que participa en un programa de filosofía en los barrios de la ciudad), y de algunas frases para pensar que les deja a sus alumnos, hay en él una actitud de resignación y de reconcentración egoísta. Ricardo Piglia sostenía que en los perdedores -que eran también los protagonistas de sus cuentos- hay un exceso de lucidez, que les impide lidiar con la realidad tal como se presenta.

“Nuestra idea era cuestionar esa capacidad, o ese defecto, que tiene a veces la academia de replegarse sobre sí misma, de ponerse un poco endogámica o sofisticada, a tono también con lo que el mercado le exige, que es la ultraespecificidad, los papers, las publicaciones… cuando en realidad el pueblo, la sociedad, la calle, necesitan que las humanidades bajen, que la cultura
baje, que las cosas transiten, se retroalimenten de la calle y vuelvan a las aulas para que haya un ecosistema donde el pensamiento circule y que no puede ser el lujo de unos pocos privilegiados”, declaraba la directora Naishtat en una entrevista.

Los discursos que pone en circulación el gobierno y a los que se prenden automáticamente los fans de descrédito de la UBA,  no responden sólo a una cuestión de ajuste.Foto: MDZ.

Pena es un nostálgico que al final de la película canta el tango “Nieblas del riachuelo” de Edmundo Rivera a capella. “Lo melancólico es respuesta a una pérdida rechazada como tal”, afirma Nahuel Krauss en “Ensayo sobre lo melancólico”. El melancólico no quiere hacer el duelo y dar vuelta la página. Pero hay en la escena previa una reacción. Pena, quien perdió el
concurso ante Sujarchuck recibe de este una oferta honesta de sumarse a su cátedra. Los eventos que sobrevienen los verán reunidos: ante el ahogo económico el Rector de la UBA renuncia y Puán es cerrada, entonces los dos profesores improvisan una clase en la calle. “Lo político es eficaz en su afán de reintroducir la esperanza en vidas hasta ese momento hundidas en la obscenidad del tedio”, dice también Krauss. Y agrega: “Con lo político reaparece el otro.El otro es condición necesaria de la creencia. Si no se cree en el otro no hay posibilidad de creer, y si el otro no cree, tampoco. Cuando hay otro confiamos”.

Los docentes universitarios, también de las universidades privadas que se ciernen bajo la amenaza de que los criterios de control financiero y de marketing prevalezcan sobre los académicos, no podemos evadir el debate público, pero debemos hacerlo desde la
investigación y la profundización en nuestro campo de estudio. Sólo así se puede alumbrar alternativas y aportar al debate algo más que el tópico militante.

Damián Fernández Pedemonte.

* Damián Fernández Pedemonte (Investigador de la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral y en el CONICET)

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