ver más

Fuerte crítica a quienes manejan merenderos en Mendoza: "Tienen solamente el nombre"

Gabriela Carmona, referente del comedor Horneritos, ubicado en Las Heras, aseguró que existen lugares que reciben asistencia y no ayudan a la comunidad.

La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quedó en el ojo de la tormenta por su polémico cruce con referentes de las organizaciones sociales en relación a la asistencia alimentaria.

Gabriela Carmona, referente del comedor Horneritos, ubicado en Las Heras, se metió de lleno en esta polémica y aseguró –en diálogo con MDZ Radio 105.5 FM– que la entrega de asistencia “funciona muy mal” y que “se ha cortado”.

“No voy a dar nombres, pero he visto muchos lugares donde te ponen ‘Pepito manos mágicas’ y sos un merendero donde ya cobrás un Potenciar Trabajo, donde te bajan insumos y no se los das a la gente”, sentenció Gabriela, quien mantiene el populoso comedor sin ayuda del Gobierno.

“Hay lugares acá adentro del barrio; hay siete u ocho comedores que no existen, tienen solamente el nombre, pero somos dos los que trabajamos. Y encima venden la mercadería a las personas, ¿cómo se controla eso?”, criticó.

“Uno que trata de hacer las cosas medianamente bien, todo se ve. Y ves otras personas que aparte que tienen esa mercadería les están pagando, vivimos en el mundo del revés”, lamentó.

Además, aseguró que “se ha notado que se ha cortado la asistencia, por eso se ha incrementado la gente que viene a comer. Hay personas o lugares que hace dos meses que esta ayuda no llega”.

Sobre Horneritos

“Comenzamos el 23 de marzo del 2020 con 30 personas aproximadamente. Al principio nuestra idea era ayudar a personas en aislamiento”, contó Gabriela, al frente del comedor ubicado en el barrio Portal de El Algarrobal.

“Con el surgir del tiempo, las personas que iban necesitando eran más. Después terminó el aislamiento, empezó el pos pandemia que fue mucho peor, de 30 personas pasamos a 500. A partir de mayo del año pasado el incremento se sumó más y llegamos a 1.637 personas a las cuáles les dábamos dos veces por semana”, recordó.

Y agregó: “Teníamos y tenemos el miedo permanente del riesgo al cierre, debido a que la situación económica no está como antes, estamos peor pero no es porque la gente no quiera aportar su granito de arena sino por la situación económica en sí”.

Actualmente Horneritos atiende cerca de 2.000 personas (Instagram)

“Hoy pasamos a casi 2.000 personas por ración”, confirmó, “y no es gente vulnerable, el problema es que tienen un trabajo y no les está alcanzando”.

“Tratamos de ayudar al que más podamos, tenemos mucha gente que quiere venir y desgraciadamente le tenemos que decir que no se puede, o tratar de darle menos a orto para que alcance un poco más”.

Sin ayuda del Estado: “Pienso que el hambre no se negocia”

“No trabajamos con el Estado, somos un comedor autosustentable, nos manejamos a través de donaciones, del Banco de alimentos de Mendoza que nos ayuda dos veces al mes debido a la gran demanda de Horneritos no llegamos, pero de parte del Estado no recibimos ninguna ayuda. Todos somos voluntarios, cualquier persona que quiera venir a ayudar es híper bienvenida, no tenemos ningún color político”, aseguró.

Y remarcó: “En estos casi cuatro años nunca hemos trabajado ni recibido ayuda estatal, solamente tres veces que nos dieron módulos alimentarios que luego rechacé porque no nos sirven, lo dan cada dos meses con 10 o 12 productos y nosotros damos un plato de comida. Yo quería insumos para poder cocinarle a la gente mínimo tres veces por semana”.

“De parte del municipio hemos recibido poca ayuda casi nada, ahora estoy esperando una audiencia que quiero tener con el nuevo intendente, la nueva gestión de Las Heras. No es que le he tratado de escapar al Estado, pienso que el hambre no se negocia. Los niños no saben lo que hoy nos está pasando y los abuelos ya trabajaron demasiado en su vida, ellos son nuestra prioridad, los abuelos y los niños”, insistió.

Y expresó: “Siento bronca y frustración. Muchas veces critican a cualquier lugar que esté ayudando, el que no vive el día a día de un comedor, te frustra. Y otras veces que ves tanta plata tirada en cosas innecesarias. No te das una idea la gratitud que recibís de la gente. Hay niños que viven de comedor en comedor”.

Escuchá la entrevista completa