Ganancias en dólares e informalidad: la realidad de los alquileres temporarios
La demanda de alquileres temporarios es una tendencia que cada vez suma más adeptos a nivel mundial y se observa en numerosas ciudades de Argentina, Chile y Uruguay. Algunos propietarios que antes alquilaban sus viviendas de forma tradicional migraron hacia un sistema temporario que les brinda mayores beneficios con tarifas dolarizadas diarias, aunque presenta una inestabilidad ya que no está asegurada la operación en el mediano y corto plazo como sucede con un alquiler tradicional. Los inversores inmobiliarios se suman al mercado construyendo torres de departamentos con esa finalidad.
Las épocas de crisis sirven para generar cambios y nuevas opciones que tengan como objetivo disminuir los márgenes de error en las inversiones. La tendencia comenzó a observarse en la pandemia y tuvo como protagonistas a muchos propietarios de casas y departamentos que ofrecían sus inmuebles bajo la modalidad de alquiler temporario debido a la mayor rentabilidad que obtenían a pesar de la inversión inicial que deben desembolsar para acondicionar las viviendas que supera el millón de pesos, según la calidad de los materiales e insumos que se ofrezcan.
Durante el 2023 se registró un crecimiento aproximado del 25% en la cantidad de viviendas que se ofrecen para alquiler temporario según las cifras que se observan en el mercado a nivel nacional y cada vez hay un mayor contraste con los alquileres tradicionales, donde la escasez de viviendas se agudiza cada vez más.
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En Mendoza se presentó un proyecto de ley para regular las plataformas. Entre los requisitos obligatorios se menciona que deben estar radicadas en la provincia e inscriptas en el Registro de Prestadores de Servicios Turísticos otorgado por el Ente Mendoza Turismo (EMETUR).
Entre los motivos de esta "migración", los propietarios mencionan los márgenes de ganancias cada vez menores que implica mantener una vivienda destinada a alquiler tradicional, sumado a la incertidumbre política y económica que hay en Argentina como condicionantes a la hora de tomar la decisión de modificar el formato de alquiler de las mismas para tener los dólares en mano.
En Europa este sistema funciona desde hace años y países como Chile y Uruguay comenzaron a aplicarlo en algunas zonas netamente turísticas y hoy la tendencia crece en otros espacios fuera de las grandes ciudades.
Según la información proporcionada por distintos propietarios de alquileres temporarios, los mismos dejan en promedio entre 20 y 120 dólares diarios, según los servicios ofrecidos y ubicación de la propiedad. En pesos argentinos serían valores que van desde los 15 mil pesos a 95 mil pesos aproximadamente, mientras que la cifra de un alquiler tradicional es cercana a los 300 dólares mensuales.
En el caso de los departamentos de dos dormitorios ubicados en zonas residenciales, los valores arrancan desde los 40 dólares hasta los 90 dólares diarios, mientras que las casas varían según ubicación y comodidades (pileta, jardín, quincho), según las publicaciones realizadas en páginas especializadas. A esa cifra, el propietario debe descontar la comisión que la página web toma como pago por ser intermediaria.
Teniendo en cuenta todas las variables, la ganancia para los propietarios sigue siendo significativa a pesar de los costos fijos que deben afrontar para tener las propiedades disponibles. "Tenemos gastos fijos de uso de plataformas como Booking y Airbnb, Netflix, internet, luz, gas, agua, expensas, lavandería, limpieza... Por eso es un poco más rentable si lo haces en tu propia casa, alquilando, por ejemplo, una habitación. A eso hay que sumar que los administradores te cobran el 20 % del alquiler o más... me han llegado a pedir 35% mientras que para el caso de las publicaciones exclusivas en redes, el importe es del 10%", contó una propietaria.
Marco normativo y riesgos de la informalidad
Los contratos de alquiler que se celebren con fines turísticos no están alcanzados por la denominada Ley de Alquileres, sino que deben regirse como Contrato de Hospedaje, a través del cual se firma un escrito entre el propietario y un huésped, en virtud del cual el primero, ofrece alojamiento para pernoctar y otros servicios accesorios al segundo, y este, sin fijar allí su residencia habitual, lo acepta, pagando un precio en contraprestación.
A pesar de la proliferación de esta modalidad, muchos propietarios entraron al mercado de alquileres temporarios de manera informal. "Se torna necesario brindar un marco legal acorde tendiente a fomentar dicha actividad con reglas claras para todos los actores que involucrados", expresó una fuente vinculada al sector inmobiliario.