Autos eléctricos: cómo Argentina puede pasar de punto muerto a primera
Según un informe reciente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes en 2021 había en Argentina 14.840.010 vehículos. Poco más del 82% de los mismos son automóviles, mientras que un 14,1 son comerciales livianos y el 3,8 restante, transportes pesados. El informe revela que el parque automotor se incrementó en un 1,88%.
Te puede interesar
Fragata Libertad: lanzan un sorteo para viajar a bordo, cómo participar
Dentro de el total de vehículos relevados (entre los que no se incluyen acoplados, remolques, motocicletas, cuadriciclos, maquinaria vial o agrícola) el 62,4% funciona exclusivamente con nafta, el 32% tiene motor diésel -un tipo de tecnología que va perdiendo representatividad en el sector-, un 12,9% funciona con GNC y un 0,063% son autos eléctricos. Aunque el porcentaje es muy bajo, la flota de autos eléctricos duplicó a la de 2020. Según la AFAP, en Argentina había, a finales de 2021, 9.350 autos eléctricos.
Para entender la cifra, vale decir que los autos eléctricos constituyen cerca del 1% del parque automotor de Estados Unidos. En China, el índice sube a 2,3%. En muchos países europeos el porcentaje de autos eléctricos sube crece cada año. En Alemania hay algo más de 1,3 millones de autos eléctricos, pero el el Gobierno tiene el propósito de alcanzar los 10 millones. Estados como Francia, Noruega, Reino Unido, Países Bajos, Suecia e Italia integran el top ten de países con más cantidad de autos eléctricos. En la lista también se encentra Canadá.
SI bien desde los organismos mundiales preocupados por el medio ambiente y la optimización de la energía se busca impulsar el uso de autos eléctricos, hay diversas cuestiones que tienden a ralentizar este proceso. En Alemania, una encuesta realizada por YouGov señalaba que la falta de puntos de carga y la baja autonomía son los dos principales factores que generan reparo entre los consumidores. A eso se suma que muchos ciudadanos (35% de los encuestados) dudan del beneficio ambiental de este tipo de vehículos y más de la mitad considera que aun son demasiado caros.
Aunque Argentina está en otra instancia, las resistencias tienden a repetirse. "Los vehículos más económicos son los de categoría L y micro movilidad", expresa Sergio Norberto Alvaro, presidente de la Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativo (AAVEA). Incluye entre estos últimos monopatines, bicicletas y motos. Comenta que son vehículos cuyo valor oscila entre los $80.000 y $1,5 millones y que pueden tener una autonomía de entre 25 y 70 kilómetros dependiendo del tipo de vehículo.
"Después están los citycars, que son autos pequeños de ciudad, pueden costar entre 12 y 18 mil dólares y tienen una autonomía promedio de 100 kilómetros", explica quien se sumergió en el mundo de la movilidad sustentable un poco por curiosidad y otro tanto por su preocupación por el cuidado del medio ambiente. La siguiente categoría de autos eléctricos son los M (medianos) cuyo valor oscila entre 50 y 450 mil dólares y llegan a tener 450 kilómetros de autonomía.
Estos últimos -los de la categoría M- están habilitados por ley para transitar libremente en todas las rutas del país. Entre los del segmento L -que es la que más está creciendo en el país, debido a su eficiencia económica y ambiental- la ley contempla restricciones para varias categorías.
"El mercado se irá ajustando de acuerdo a las relaciones de oferta y demanda", adelanta Alvaro y agrega: "El avance de las tecnologías y las políticas de incentivos permitirán un equilibrio en beneficio del desarrollo de la movilidad sostenible". Con conocimiento del tema, detalla que hay tres fabricantes nacionales que ofrecen autos eléctricos de categoría L con autonomía en torno a los 100 kilómetros.
Movilidad eléctrica: dónde está Argentina hoy
"Hace 10 años hablar de electromovilidad era un tema que se podría definir como futurista. Ese futuro ya es presente", sentencia Alvaro, aunque reconoce que en Argentina todavía falta recorrer un largo camino. a pesar del interés creciente de los consumidores por esta tecnologías. Señala como un importante avance el creciente uso de la micro movilidad y el aumento, "lento pero sostenido" de la oferta de vehículos particulares. "Esperemos pronto tengamos la oportunidad de viajar en colectivos eléctricos para el transporte urbano tal como ocurre en otros países de la región como ser Chile, Colombia, Uruguay y recientemente Paraguay", dice haciendo referencia a algo que comienza a verse en el país y es el uso de micros eléctricos.
La organización que preside, AAVEA, forma parte de la Asociación Latinoamericana de Movilidad Sostenible (ALaMoS) que trabaja a nivel regional para estudiar el comportamiento de la sociedad e impulsar propuestas que faciliten la conversión hacia la movilidad sustentable. No se trata de pensar sólo en autos eléctricos sino en otras variables que aportan valor. Nombra, por ejemplo, "la gran oportunidad de generar valor a través de la explotación del litio como recurso genuino en nuestro país".
Sin embargo y a pesar de que desde organismos internacionales como la ONU insisten en la urgencia de virar el consumo de energía hacia las que sean más sostenibles y menos dañinas con el medio ambiente, indica que no hay políticas que promuevan el desarrollo de la movilidad sustentable en el país.
"Hay dos proyectos de ley elaborados por nuestros profesionales que fueron presentados en la mesa de entrada del Congreso en 2017 y 2019 respectivamente. En 2021 el poder ejecutivo presentó el Proyecto de Ley de Promoción de la Movilidad Sustentable", comenta y acota que no se ha avanzado en el debate de ninguno de estos proyectos que "establecen oportunidades para el avance del sector incluyendo metas industriales, comerciales, tecnológicas y ambientales, además impulsamos el conocimiento sobre estas nuevas tecnologías limpias a través acuerdos con entes gubernamentales, universidades y empresas privadas".
Qué frena la transición a la movilidad sustentable
A las resistencias que se manifiestan en todo el mundo -poca autonomía de los autos eléctricos, fala de estaciones de carga, desconfianza del impacto ambiental y precios elevados- en Argentina se suman nuevas variables que mantienen en punto muerto el camino hacia la movilidad eléctrica. Por un lado, al igual que ocurre con otras industrias, el cierre de las importaciones impide la modernización.
Aún los modelos que se producen en el país tienen insumos que sólo se consiguen en el extranjero. Actualmente es imposible planificar la importación y el horizonte es aun más oscuro teniendo en cuenta la fuerte crisis cambiaria que atraviesa el país.
A eso se suma que faltan técnicos especializados en la revisión y reparación de autos eléctricos. Aunque ya hay organismos como SMATA (Sindicato de mecánicos y afines del transporte automotor de la República Argentina) que se están haciendo eco de esta necesidad y comienzan a formar técnicos.
Cómo poner en marcha la transición a la electromovilidad
El Proyecto de Ley de Promoción de la Movilidad Sustentable presentado pro AAVEA explicita que "en Argentina el transporte representa el 30% de la demanda energética total" y que es uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero y dióxido de carbono. A esa información suma el beneficio económico que podría tener el país en caso de desarrollar su capacidad productiva en un sector que está en crecimiento a nivel mundial.
De acuerdo a las investigaciones realizadas por los profesionales de AAVEA, Argentina debería crear un régimen que:
- promueva el diseño, investigación, innovación, desarrollo, producción, comercialización, reconversión y utilización de vehículos propulsados por fuentes de energía sustentables y que también promoverá partes, conjuntos y equipos auxiliares en el territorio del país
- impulsar la utilización creciente y sostenida de vehículos propulsados con fuentes de potencia no convencionales, de producción nacional
- limitar -a partir de 2041- la comercialización de vehículos con motor de combustión interna nuevos en el territorio nacional
El proyecto parte de la convicción de que "la transición a la sostenibilidad no puede ser llevada adelante por los mercados solos, sino que en todos los casos el Estado debe direccionar el proceso" y, en ese sentido, desde AAVEA, hay una demanda al Estado pata que sea "capaz de innovar, asumir riesgos, emprender e invertir junto con el sector privado".
Consumo de energía del auto eléctrico y estaciones de carga en el país
"El impacto en el consumo varía de acuerdo con la capacidad y el uso que se le dé al vehículo", sentencia Alvaro y explica que "el promedio de uso urbano es alrededor de 50 km por lo que, en líneas generales, el impacto en el consumo no es muy elevado". EL beneficio no es sólo económico sino también ambiental.
La mayoría de los usuarios de autos eléctricos carga las baterías en sus casas. Pero a veces, resulta necesario usar cargadores externos. Entonces, "diferentes empresas están trabajando en apps que integren el mapa de las diferentes estaciones de carga para promover el uso de una 'agenda' en la que el usuario reserva un espacio de tiempo y potencia", cuenta el presidente de AAVEA. "Para viajes largos, se precisa una infraestructura de carga adecuada que está creciendo en el país y que también se verá beneficiada por los avances tecnológicos que permitirán ofrecer cargadores más eficientes", concluye Alvaro.

