Tormentas en Alta Montaña y la triste evidencia del cambio climático

Tormentas en Alta Montaña y la triste evidencia del cambio climático

Quienes trabajan desde hace años en el parque Provincial Aconcagua aseguran que nunca vieron que cayera agua en lugar de nieve a más de 4 mil metros de altura. La retracción de los glaciares, el aumento de la temperatura, la sequía y la falta de nieve se suman entre las amenazas más latentes.

Zulema Usach

Zulema Usach

“Nunca hemos visto semejante tormenta de agua. Se supone que arriba de los 4 mil metros de altura no llueve, siempre, históricamente, cae nieve. Pero no agua. Lo es estamos viviendo es algo nunca antes visto y es una evidencia más de las graves consecuencias que está teniendo el calentamiento global en el planeta”. La expresión pertenece al jefe del cuerpo médico que trabaja en el Parque Provincial Aconcagua. Como nunca, Ignacio Rogé vio de manera tan ilustrativa el proceso de que ya desde hace años se viene anunciando en boca de expertos y en investigaciones científicas que dan cuenta de cómo el cambio climático (generado por el impacto de la industrialización y el consumo) está modificando las condiciones en la cordillera de Los Andes.

A la retracción de los glaciares, se suman temperaturas altas en relación las históricas para los picos más altos (hoy es de doce grados bajo cero), períodos largos de sequías, mayor intensidad de las tormentas eléctricas y menos caída de nieve; todas situaciones que como un “efecto en cadena” repercuten de manera directa en la cantidad de agua que se cuela entre los ríos y por lo tanto, aseguran la provisión del recurso vital a la población, a la fauna y a la flora. En suma, la amenaza a la vida se muestra de manera latente entre pronósticos y análisis que piden a gritos políticas de fondo (a corto y largo plazo) para mitigar sus consecuencias y garantizar que Mendoza sea habitable para las generaciones futuras.

Ayer, la tormenta en Alta Montaña obligó a las autoridades de Recursos Naturales Renovables a cerrar el acceso de visitantes al predio en el que se encuentra el cerro más alto de América (6.962 metros). Ocurrió que las coladas con sedimento que bajan de las alturas representaron una amenaza, inclusive para los grupos de mendocinos y viajeros que se animaron días atrás a integrar una expedición para desafiar las alturas del Aconcagua.

Los videos y fotos del panorama que ilustraba los cauces cargados de barro y sedimento no dejaron de sorprender y generaron preocupación. Entre el material compartido por montañistas que se encontraban en el parque o bien en cerros cercanos para entrenarse en el deporte de altura, también se vieron imágenes de aquellos que vivenciaron la caída de un rayo que impactó con toda su furia sobre el cerro Bonete: “esta clase de eventos nunca se han visto antes. De este modo el terreno se torna muy peligroso para poder seguir. Nunca he visto llover en Plaza de Mulas”, reiteró Ignacio Rogé, actual jefe del servicio médico en el parque, con amplia experiencia en la zona.

Más calor, más lluvia y menos nieve

En Agosto del año pasado, la doctora en Ciencias de la Atmósfera e investigadora principal del Conicet, Carolina Vera fue entrevistada por la agencia Télam por ser una de las seis personas de Argentina que trabajó en el sexto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Entre sus argumentos, la investigadora da cuenta del preocupante impacto de este fenómeno a nivel global, regional y nacional.

Al momento de referirse a las consecuencias del cambio climático en la cordillera de Los Andes, Vera confirmó que el retroceso de los glaciares a causa del cambio climático provocará un aumento de la temperatura media a una tasa más alta.

Su análisis coincide con el diagnóstico que ya, desde hace años, habían vaticinado científicos mendocinos de amplia trayectoria del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia): el gua dulce contenida en los glaciares cordilleranos (la reserva hídrica por excelencia) será cada vez menos frente al aumento de la temperatura media.

“La señal más clara es que si la temperatura global continúa avanzando, la temperatura media en esta región también va a aumentar pero a una tasa más alta. Además, en todo nuestro país se observa el aumento de los eventos extremos de lluvia tanto en frecuencia como en intensidad y esto se hace más severo con los niveles de calentamiento, había analizado Vera al referirse a las principales consecuencias del cambio climático en la región.

Por otra parte, la experta detalló que en la cordillera de Los Andes, además del retroceso de los glaciares, hay menos caída de nieve y lluvias. Lejos de pasar inadvertida, la intervención de la humanidad desde los inicios de la era industrial y la emisión gradual de los gases de efecto invernadero propiciada por la emisión del dióxido de carbono ha impactado de manera determinante en el medio ambiente a nivel mundial.

En ese sentido, Vera explicó que si bien los fenómenos meteorológicos extremos son una combinación de la variabilidad de la naturaleza y la influencia humana en el clima, “no hay dudas de que las actividades humanas están provocando el cambio climático: la mayor parte de este calentamiento de 1.1° y el aumento en la frecuencia y severidad de eventos extremos (sequías, lluvias torrenciales y olas de calor) se atribuye a la actividad humana a nivel global”.

 

 

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