Entomofagia en Argentina: ¿qué insectos se usan para alimentos?

Entomofagia en Argentina: ¿qué insectos se usan para alimentos?

De momento, la Comisión Nacional de Alimentos no se ha expedido sobre la prohibición o permisos para que restaurantes, productores o profesionales de la cocina puedan criar o fabricar productos alimenticios a base de insectos. Sin embargo, es una práctica que hace años viene estudiándose en el país.

MDZ Sociedad

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La entomofagia es el consumo humano de insectos. Esta práctica complementa la dieta de aproximadamente dos mil millones de personas y se trata de un hábito que siempre ha estado presente en la conducta alimentaria de los seres humanos.Se practica en muchos países de todo el mundo, pero principalmente en regiones de Asia, África y América Latina. En Argentina, ¿qué pasa?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), se conocen alrededor de 1.900 especies de insectos comestibles, de los cuales, los más consumidos son los escarabajos (31%), las orugas de mariposas (18%), las abejas, avispas y hormigas (14%); los saltamontes y grillos (13%), las cigarras, cochinillas y chinches (10%), las termitas (3%), las libélulas (3%), las moscas (2%) y otros grupos (5%).

Larvas, orugas, gusanos a la parrilla.

 

Entre los beneficios que destacan los especialistas está el aspecto ambiental. Al respecto, entienden que el consumo de insectos complementa de muy buena manera la dieta tradicional y que, además, si se habituara ese consumo se contribuiría al cuidado del medioambiente. Para dar algunos detalles, podemos destacar que la ganadería convencional utiliza un 80% de las áreas cultivables del mundo, la sobrepesca está acabando con los ecosistemas oceánicos y el cambio climático y la escasez de agua están trayendo serios problemas para la producción de alimentos.

Y por casa... ¿cosa mangiamos?

En Argentina el tema de la entomofagia alcanzó visibilidad en 2014, cuando Eugenia Alonso y Juan Turati, estudiantes de la universidad privada UADE, desarrollaron su proyecto de tesis sobre la harina de grillo. Pero fue Rodrigo Llauradó quien se animó a dar el paso y ponerse a comercializar insectos en Buenos Aires. "La entomofagia es el consumo de insectos, arácnidos y miriápodos (ciempiés y milpiés), los cuales son muy apreciados por su sabor y su calidad nutricional", detalló Rodrigo en una entrevista.

Quizás el alimento más divulgado y que está compuesto a base de insectos sea la harina de grillo, mal denominada así (explican), ya que debería enunciarse como "polvo" de grillo, dado que la harina es el derivado del trigo. En el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), de hecho, avanzan a paso firme en una harina elaborada a partir del Gryllus assimilis, una especie de grillo.

En la Argentina, que los derivados de grillos u otros animales similares lleguen a las cocinas dependerá de la aprobación de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL). Para ello, el INTI, el INTA, Senasa, UADE -en donde se trabajó en el potencial de la harina de grillos-, un proveedor privado, y la Fundación INAI de Agroindustria formaron un equipo de trabajo para hacer una propuesta formal, pero aún no ha habido mayor información sobre su aprobación. 

 

 

 

 

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