Los besos y los abrazos pueden salvar vidas

Los besos y los abrazos pueden salvar vidas

A casi 80 días de confinamiento nos preguntamos en los efectos del aislamiento y la falta de contacto físico en nuestra psiquis, pero también en nuestros cuerpos. ¿Habrá que acostumbrarse?

Victoria Chales

Victoria Chales

Este será el tercer fin de semana consecutivo en Mendoza que están habilitados los encuentros familiares. Estas reuniones que tanto hemos anhelados para volver a ver a nuestros afectos se dan en condiciones particulares. Mantener distancia de dos metros, limpiarse las manos con agua y jabón u alcohol en gel e intentar usar el tapabocas todo el tiempo que sea posible son algunas de las medidas requeridas para cuidarnos. Pero con ellas, vienen un montón de negativas: no abracen al abuelo, no besuquear a sobrinos, no compartir el mate, no besarse con el novio o novia, etc. La cuarentena fue doble y vamos camino a los tres meses de distancia física. ¿Qué le sucede a nuestra psiquis con estos cambios? ¿Podemos morir si no tenemos contacto físico cuando somos niños? ¿Debemos o podemos naturalizar el no contacto corporal con nuestros seres queridos?

En diálogo para MDZ radio con la Lic. en Psicología Analía Urretavizcaya repasamos la importancia que tienen las muestras físicas de afectos para el ser humano. “El contacto físico tiene la capacidad de producir endorfinas con las que se reduce el efecto del estrés y se calma el dolor, “por eso quienes somos madres o padres cuando se golpea un hijo vamos y lo abrazamos”. Además se trata del más primitivo de nuestros sentidos ya que “el tacto es el primer sentido que se desarrolla en el útero”. Señala la licenciada que la falta de contacto físico es muy agresivo para el organismo, incluso para el sistema inmune.

Hace algunas semanas se empezó a gestionar en distintos puntos del país una ingeniosa y profiláctica manera de acercar el cariño a los abuelos y abuelas que se encuentran aislados en geriátricos. El método de la cortina plástica por donde ingresar brazos para abrazar llegó a Mendoza en un geriátrico de Guaymallén y generó tal vez de las imágenes más conmovedoras y características de esta pandemia. La licenciada Urretavizcaya señala que esas “filas de personas esperando para abrazar a sus seres queridos generan un efecto interno en el cuerpo que es maravilloso”.

Al principio del aislamiento obligatorio nos pidieron que si teníamos la posibilidad no conviviéramos con los adultos mayores porque los podíamos poner en peligro. Aunque en nuestra vida antes, a veces olvidamos llamar a nuestros familiares, durante la cuarentena, señala la especialista que consultamos, es de vital importancia llamarlos mucho más que lo que hacíamos antes. “El contacto físico no se reemplaza con la palabra, ambos son importantes” concluye Urretavizcaya. 

La falta de cariño puede ser mortal

Si bien durante toda nuestra vida la caricia, el beso, el abrazo son esenciales, durante la primera infancia puede ser mortal. Un bebé que no recibe muestras físicas de afecto, puede morir, señala la Lic. en Psicología. Por eso, se remarca que en esa etapa de la vida es fundamental. Ahora bien, cuando llegamos a la tercera edad y nos hacemos mayores puede no ser letal pero “provoca un fortísimo deterioro de la salud”. En especial si la persona la ha recibido durante su vida y por alguna razón esta comienza a faltarle, puede ser muy perjudicial para un abuelito.

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