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Las mujeres tienen más probabilidades de estar desempleadas o de trabajar en la informalidad

Este diagnóstico forma parte del libro “El género del trabajo. Entre la casa, el sueldo y los derechos”, en el que destacan que en el mercado laboral argentino persisten brechas de alrededor de 20 puntos porcentuales en las tasas de actividad y empleo de mujeres y varones.
Mujeres trabajando
Mujeres trabajando

En el mercado laboral argentino, persisten brechas de alrededor de 20 puntos porcentuales en las tasas de actividad y empleo de mujeres y varones y un estancamiento de esta diferencia. Esas brechas son más marcadas para las mujeres jóvenes, de menor nivel de ingresos, de bajo nivel educativo y con mayores responsabilidades de cuidado.

Las mujeres también tienen mayores probabilidades de encontrarse desempleadas, subocupadas, o de trabajar en la informalidad o en sectores menos dinámicos. Además, acceden menos a puestos de decisión, tanto en el sector privado como en el público.

Este diagnóstico forma parte del libro El género del trabajo. Entre la casa, el sueldo y los derechos de Gala Díaz Langou, Gimena de León, José Florito, Florencia Caro Sachetti, Alejandro Biondi Rodríguez y Matilde Karczmarczyk, integrantes del programa de Protección Social de CIPPEC.

“Aún hoy en la Argentina el género de una persona determina su participación en la economía y el goce de sus derechos económicos: existe un género del trabajo. Con este libro, se busca contribuir a una mejor comprensión de los determinantes de las desigualdades económicas de género; a visibilizar la importancia del goce de los derechos económicos de las mujeres; y a evidenciar la urgencia detrás de este llamado a la acción”, sostiene Díaz Langou.

Para ello, la publicación presenta un diagnóstico de la situación de las brechas de género en el mercado de trabajo; brinda evidencia sobre los beneficios de cerrarlas desde una perspectiva de derechos y desarrollo; y propone políticas en pos de este objetivo.

En particular, profundiza en los tres principales determinantes de la participación económica de las mujeres: el cuidado y el trabajo doméstico no remunerado; las normas sociales de género y los sesgos; y la educación. También analiza las medidas actuales y propone recomendaciones en las políticas de cuidado, corresponsabilidad y de salud sexual y reproductiva; las de mercado de trabajo y protección social; las socioeducativas; y las que pueden contribuir al cambio cultural.

“La voluntad política es una condición necesaria para avanzar en acciones para promover la autonomía económica de las mujeres. El liderazgo debe traducirse en la priorización de la agenda en tres frentes: las instituciones, la gestión de la información y la asignación de recursos”, enfatiza Díaz Langou y agrega: “En épocas recesivas, es fundamental priorizar dos tipos de políticas: las que protejan a la población más vulnerable, y las que tengan un potencial mayor de reactivar la economía. Un sistema integral y federal de cuidados contribuye a ambos objetivos.”

“La vulneración de los derechos económicos es grave en sí misma, pero también se encuentra íntimamente vinculada a otras autonomías. Garantizar la titularidad plena de derechos para todas las personas, independientemente de su género, es una condición necesaria para que el país emprenda una senda de desarrollo inclusivo”, concluye.

¿Qué brechas de género hay en el mercado laboral argentino y cómo cerrarlas?

  • Persisten brechas de unos 20 puntos porcentuales en las tasas de actividad y empleo de mujeres y varones.
  • Las mujeres también tienen más probabilidades de estar desempleadas, subocupadas, o de trabajar en la informalidad o en sectores peor remunerados.
  • Esas brechas se profundizan para las mujeres jóvenes, de menor nivel de ingresos, de bajo nivel educativo y con más responsabilidades de cuidado.
  • La contracara es que ellas realizan la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados, dados los estereotipos de género que todavía asignan mandatos diferentes a varones y mujeres.
  • Con la creación de un sistema integral y federal de cuidados, se podría garantizar los derechos de las mujeres y también contribuir al desarrollo del país.