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Sanhueza pidió disculpas pero no logró conmover a los jueces

El chofer chileno se mostró muy dolido por lo ocurrido, le pidió perdón a los familiares de las víctimas y sobrevivientes y juró que no se iba a fugar.

Francisco Javier Sanhueza no viene siendo un hombre afortunado. El pasado 18 de febrero, el colectivo Turbus que conducía volcó en la denominada Curva del Yeso, provocando la muerte de 19 personas y una veintena de heridos. Por el hecho, el chofer chileno fue imputado bajo la calificación de homicidio simple con dolo eventual por las 19 muertes y quedó detenido en el penal de Boulogne Sur Mer. 

Como si el destino se hubiera ensañado con él, el cronograma judicial colocó la audiencia de apelación de prisión preventiva y pedido de cambio de calificación apenas 72 horas después de que se produzca una tragedia muy similar a la que lo colocó en el banquillo de los acusados.

El tribunal de la Segunda Cámara del Crimen rechazó todos los pedidos efectuados por el abogado defensor de Sanhueza: le confirmaron la prisión preventiva, le negaron el pedido de prisión domiciliaria, no aceptaron el cambio de calificación por una más benévola y hasta terminaron usando su declaración indagatoria en su contra.

Sanhueza había declarado que se "comió la curva" porque había un conjunto de autos estacionados en la banquina que lo habían encandilado segundos antes del accidente. Sin embargo, el tribunal desestimó su relato, ya que consideró que un chofer con su experiencia (5 años y más de 100 viajes entre Chile - Mendoza) debería haber tomado mayores precauciones ante esa situación, en lugar de mantener la alta velocidad a la que circulaba.

Entre las pruebas presentadas por la querella, los peritajes demostraron que Sanhueza tomó la Curva del Yeso a 97 km/h, más del doble del máximo permitido (40 km/h). Esa prueba fue esencial para los jueces, quienes entendieron que el chofer chileno conocía las posibles consecuencias de sus acciones y aún así actuó de manera imprudente.

Otra consideración relevante para que Sanhueza espere el juicio en prisión es que arriesga una pena de entre 8 y 25 años. De igual manera, el tribunal entendió que existe riesgo de fuga al no contar con arraigo en la provincia (toda su familia reside en Chile) y tomando en cuenta su profesión.

El pedido de disculpas que no conmovió al tribunal

Tras conocer los argumentos de la defensa y la querella, el tribunal le otorgó a Sanhueza la posibilidad de hablar. El chofer chileno se mostró muy compungido y le pidió disculpas a los familiares de las víctimas y a los sobrevivientes de la tragedia. "Quisiera volver el tiempo atrás y poder devolverle la vida a cada uno, pero sé que es imposible. Les pido disculpas, entiendo su dolor y sufrimiento. No soy un monstruo, jamás tuve la intención de ocasionar tanto daño. No me voy a fugar si me otorgan la libertad", fueron las sentidas palabras del conductor que no lograron conmover al tribunal.

Familiares de las víctimas y sobrevivientes de la tragedia también fueron consultados e hicieron hincapié en el daño que les había ocasionado Sanhueza y en la necesidad de que se hiciera justicia por los fallecidos.

El enojo de los familiares

Luego de que los jueces regresaran a comunicar su decisión, los familiares de las víctimas y sobrevivientes que aguardaban fuera de la sala de audiencias comenzaron a patear la puerta e insultar a los gritos a Sanhueza. 

"Hijo de puta"; "Nos quitaste a nuestros hijos"; "Ojalá se te mueran tus hijos para que sepas lo que se siente", fueron algunas de las recriminaciones que se escuchaban desde el interior de la sala segundos antes de conocerse la decisión de la Segunda Cámara del Crimen.

Lo mismo ocurrió cuando Sanhueza fue retirado del Palacio Judicial para emprender su regreso al penal de Boulogne Sur Mer. El chofer chileno fue despedido con una catarata de insultos de parte de sobrevivientes y familiares de las víctimas, a pesar de que se encontraban un tanto más tranquilos tras enterarse que el acusado aguardará la elevación a juicio en prisión.