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Papá de Candela: "¿Quién va a controlar que no se vuelva a mandar una cagada?"

El padre de Candela Giménez, la joven atropellada por un condutor ebrio en octubre, manifestó su malestar por la liberación del acusado. "Manejó alcoholizado durante años y lo va a seguir haciendo", se lamentó.
Foto: Gentileza
Foto: Gentileza

El 29 de octubre de 2016, Hugo Scollo conducía en estado de ebriedad por las calles de San Rafael. Testigos afirman haberlo visto zigzagueando de un lado a otro de la ruta segundos antes de atropellar a Candela Giménez, una joven de 17 años que se encontraba caminando por el lugar en aquella jornada.

Scollo no sólo atropelló a Candela; se fugó y la dejó abandonada a su suerte. Al día siguiente reemplazó el parabrisas delantero de su Renault 12 para ocultar cualquier vestigio del accidente y continuó con su vida. Testigos del accidente tuvieron que denunciarlo para que asumiera su responsabilidad ante la Justicia. Permaneció detenido hasta la semana pasada cuando recuperó la libertad.

Esto llama la atención a raíz de que no era la primera vez que Scollo conducía alcoholizado. Ya había sido multado siete veces por dar positivo en controles de alcoholemia con anterioridad. Sin embargo, no pesaba sobre él ninguna prohibición o inhabilitación para continuar colocándose detrás del volante. 

Scollo recuperó la libertad tras reconocer su culpabilidad y ser condenado en un juicio abreviado a tres años de prisión en suspenso, cuatro años de inhabilitación para conducir y la obligación de realizar un tratamiento de rehabilitación de su adicción al alcohol.

"¿Quién va a controlar que cumpla con la inhabilitación? Este tipo se la pasó conduciendo alcoholizado durante años y lo va a seguir haciendo. Durante el juicio no mostró ningún tipo de arrepentimiento; le daba lo mismo haber atropellado a un perro que a una persona", cuenta Marcelo Giménez, padre de Candela.

Scollo tuvo la "suerte" de ser juzgado por una legislación anterior a la aprobada por el Congreso de la Nación a fines del año pasado, que modificó la ley vigente contemplando penas mucho más graves para quienes provoquen accidentes viales con heridos o muertos conduciendo intoxicados.

Candela, por su parte, no tuvo tanta "suerte". La joven aún se encuentra recuperándose de las heridas sufridas. Permanece internada en la clínica San Andrés de Ciudad, alejada de sus hermanas, que la visitan los fines de semana, cuando no tienen que cumplir con sus obligaciones escolares en San Rafael. Si bien evoluciona favorablemente y su familia se esperanza con que pueda volver a caminar, las secuelas cognitivas y psicológicas que le dejó el accidente tienen grandes probabilidades de convertirse en permanentes.

"Mi hija se recupera de a poco, el proceso es largo. No sabemos la gravedad de las secuelas que le quedarán; por suerte es joven y los médicos nos dan esperanza de que pueda revertir la situación. Soy empleado de Juegos y Casinos, por lo que tengo OSEP; de lo contrario, no sé qué haríamos para costear los tratamientos y cirugías", agrega Giménez.

El padre de Candela no oculta su malestar ante la liberación de Scollo, a pesar de que no lo sorprendió. "La sensación que me queda es de mucha bronca, si bien sabíamos que en algún momento iba a ocurrir. Nadie lo controló antes y seguramente nadie controle ahora que vuelva a mandarse una cagada. Tenía siete multas por manejar alcoholizado. Si esas fueron las veces que lo agarraron, imagino que manejó borracho todo el tiempo durante años", se lamentó ante la sensación de impunidad que lo invade.