Salen de la rutina laboral gracias al "animal imaginario"
El arte, se sabe, tiene la particular virtud de irrumpir en cualquier lugar. Nunca espera que alguien lo autorice, lo invite o le abra la puerta. Llega. Y cuando llega deja su huella.
Este es el caso del proyecto artístico que se desarrolla por estos días en Derivados Vínicos, una planta industrial de Palmira. Precisamente fue su gerente, el francés Stéphane Mitrani, quien planteó incorporar el arte al contexto laboral.

Así fue como el artista bonaerense Eduardo Basualdo comenzó a trabajar en una escultura de grandes proporciones (pesa unos 4.000 kilos).
La obra, que fue realizada con materiales reciclados, fue ensamblada por un grupo de cuatro operarios (Omar Moyano, Germán Savoini, Maxi Díaz y Ángel Navarro) que fueron retirados de sus labores cotidianas para que se pudieran dedicar de lleno a esta tarea.
Ninguno tenía experiencia en lo artístico, pero mostraron gran interés ante el desafío.

Los trabajadores partícipes de este proyecto se mostraron doblemente entusiasmados porque no sólo les permite salir de la rutina sino además colaboran con una noble causa ya que el objetivo es vender la obra y destinar lo recaudado a una institución benéfica de Palmira.

Sin título definitivo aún, la obra fue provisoriamente titulada por los trabajadores como Animal imaginario.
Por otra parte, en breve inaugurarán una muestra de fotografías denominada "Quién es quién" en la que intervinieron -en grupos de a dos- operarios y administrativos con el fin de cerrar -a partir de un hecho artístico- esa grieta que suele existir entre distintos sectores de una misma empresa.


