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Habrían existido rituales en la casa de los abusos

El fiscal Flavio D'Amore confirmó el secuestro de una daga y una manta roja. Una de las víctimas no quiso denunciar al principal acusado.

Este mediodía, el fiscal que investiga los abusos ocurridos durante años en una vivienda de Coquimbito, departamento de Maipú, confirmó el secuestro de elementos que podrían haber sido utilizados para rituales sexuales o de magia negra, como una daga y un manto rojo, sumando una nueva vertiente esóterica al caso.

El fiscal de Violencia de Género Flavio D'Amore, acompañado por el fiscal de Instrucción Gonzalo Nazar, confirmó en conferencia de prensa las novedades que había anticipado MDZ y ratificó que hay dos hombres detenidos y se investiga la participación de un tercero.

El principal acusado es Carlos Correa Cruz, un albañil que el último jueves fue denunciado por su mujer por los reiterados abusos a los que la sometió durante años. Correa fue detenido luego de un allanamiento que se llevó a cabo durante la noche del mismo jueves y fue imputado por abuso sexual agravado por el vínculo y por existir acceso carnal. 

En su testimonio, la denunciante también lo acusó de abusar de su hermana, una hija y una sobrina. Además, la víctima declaró que Correa la obligaba a tener relaciones sexuales con vecinos y amigos mientras observaba, en el marco de un fetiche que le brindaba placer. El fiscal Nazar descartó que "existiera prostitución" durante estas prácticas, a raíz de que Correa "no le cobraba a sus amigos".

El segundo detenido de la causa es un changarín vecino de Correa de quien no trascendió la identidad. Fue imputado también por abuso sexual con acceso carnal. D'amore manifestó que se está investigando la participación de un tercer individuo, que podría ser detenido en las próximas horas.  

Si bien todas las víctimas son mayores de edad, la sobrina e hija del acusado habrían sido abusadas cuando eran menores, utilizando un curioso modus operandi que consistía en llevarlas a cazar liebres como excusa para ultrajarlas en un descampado.

Un dato llamativo revelado por el fiscal Nazar es que la cuñada de Correa no quiso ratificar en sede judicial las denuncias de abuso en las que la involucró su hermana. Esto se debería a una relación enfermiza que la une al principal acusado, quien la habría utilizado como esclava sexual a cambio de hospedarla en su hogar.