ver más

Crisis en la cadena del servicio eléctrico

No sólo Mendoza quedó sin energía eléctrica ni agua: esta semana, Rosario estuvo a oscuras y con muchas zonas sin agua. Ayer, la capital de San Juan y localidades cercanas se quedaron sin electricidad. En Buenos Aires, todos los días hay cortes. También es crítica la situación en zonas de Catamarca y Salta. La crisis energética, otra vez en el debate.

 A las 13, cuando un Mc Donalds ubicado en la avenida San Martín de Ciudad quedó sin electricidad, los estudiantes del secundario que concluían su primer viernes de clases pensaron que era una cuestión de segundos intensos y divertidos. Se aburrieron y al dejar el local se toparon con turistas haciendo cola para ingresar a los comercios situados entre San Martín y Catamarca, a la espera de que se restableciera el servicio eléctrico. Esperando, nomás.


Cortes largos y extensos. Una ciudad desorientada, con bocinazos histéricos. Tres cuadras abajo del kilómetro cero, automovilistas estaban dispuestos a atropellar al joven que se atrevió a dirigir el tránsito en Garibaldi y Rioja. Tanto caos que los automovilistas sumaron todo el tiempo que jamás imaginaron perder sólo en un día. Y esto no fue una cosa de media hora. Duró más, mucho más. Hasta que en un momento un foquito empezó a iluminar.

Hace dos días, en Rosario, un desperfecto en la estación transformadora dependiente de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) de golpe dejó a Rosario sin luz. A la vez, la falta de electricidad -causada esta vez por un incendio en un cable de alta tensión en una estación transformadora- afectó a la central de rebombeo de Aguas Santafecinas de Ocampo y Dorrego y durante varias horas dejó sin agua potable a zonas de Rosario.


“Tras 20 minutos de incertidumbre, la ciudad fue volviendo a la normalidad. También hay problemas con el suministro de agua”, explica el sitio informativo Conclusion.com.ar. Se refería a Rosario, no a Mendoza ni San Juan.

San Juan porque ayer, "por la salida de servicio del Transformador Nº5 de la Estación Transformadora San Juan, propiedad de la empresa transportista Distrocuyo S.A.", la capital de la vecina vecina y  zonas de los municipios de Rawson y Rivadavia se quedaron sin luz, como lo ilustra la siguiente imagen del diario Tiempo de San Juan:


Rosario, San Juan y Mendoza. Y en Buenos Aires y conurbano, los cortes de luz son cosa de todos los días. Veamos:

“Volvieron los cortes de luz a Caballito, Flores y Núñez”.  “Otra noche calurosa con cortes de luz en Capital Federal”.  “Hacia la medianoche, casi diez barrios porteños registraban fallas en el suministro eléctrico”.


En Salta existe mal humor ya que durante una semana no hubo energía eléctrica en Aguaray, Tartagal, Salvador Mazza, Coronel Cornejo, General Ballivián, Orán, Hipólito Yrigoyen, Pichanal, Colonia Santa Rosa, Embarcación, General Mosconi, Aguas Blancas, Urundel y Dragones. Concretamente, en Orán, por los cortes, la semana pasada hubo enfrentamientos entre vecinos con policías por desabastecimiento atribuido a la caída de una torre de alta tensión, como también problemas con el agua y aumento de precios. A la hora de analizar esto, el diario salteño El Tribuno expresa que "esta situación pone en evidencia que no existen líneas alternativas para estas emergencias". Como también sucedió hoy en Mendoza, que no hubo un plan B para salvar la situación.


Por qué sucumbe en cadena el servicio eléctrico

Una primera explicación para un tema complejo como este es la siguiente ecuación, en la que coinciden muchos especialistas y que fue abordado en los últimos días por medios como La Nación, Fortuna Web y Mercado, entre algunos: 

Fomentar el consumo + desalentar las inversiones en infraestructura = crisis energética en Argentina.

A la vez, los dos componentes de esta fórmula se desglosan en un sector energético que no invierte como corresponde, en precios no compatibles con las metas del país, desabastecimiento, pérdida de competitividad, inflación e incumplimiento con compromisos internacionales.

Esto, por partes, se entiende así:

El congelamiento de tarifas a los servicios eléctricos luego de la crisis de 2001 se tradujo en un fuerte aumento del consumo de energía.

Desde 2011, Argentina dejó de ser exportador neto de energía y la producción de petróleo se desploma desde 1998 y la de gas, desde 2004. Y a la actual caída en la producción de ambas se suman la caída del precio internacional del petróleo.

La crisis energética afecta seriamente a la economía argentina, por el enorme monto que el Tesoro le destina a subsidiar al sector energético, producto del congelamiento de tarifas. De este modo, se pasó de un superavit de 5.600 millones en 2005 a un déficit de 5.700 millones en 2013.

Un diagnóstico algo más complicado que simplemente "siete rayos" sobre un transformador de una central térmica.