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Cuatro razones por las cuales el matrimonio puede esperar

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La mayoría de las  las comedias románticas y novelas de hoy, muestran que gran parte de las mujeres  solteras están en una misión loca para casarse, ser felices y comer perdices.

Entonces, encontrar un trabajo que nos guste, probar  nuestra creatividad o disfrutar de la vida, se convierten en  objetivos secundarios en el camino a conseguir un marido.

En el mundo real, los seres humanos somos más complejos, y la felicidad  verdadera necesita algo más que un simple anillo en el dedo. Por eso, antes de caer en la loca carrera por conseguir  marido, es importante que hagamos un balance de algunos componentes de nuestra vida y nos sintamos seguras de tenerlos resueltos antes de buscar a alguien que lo resuelva por nosotras.

Lejos de parecer un manual de autoayuda, nuestra intensión es despertar a la Catalina que hay en vos e invitarte a  tener en cuenta los siguientes tips

1. Tus objetivos: Planificalos con anticipación, si trabajas  duro y te autogestionás,   te vas a dar cuenta de lo capaz que podés ser, sin  tener que pensar en pedir ayuda para todo. Desde cambiar vos sola  una lamparita (aunque te dé fiaca) hasta leerte el FM  del auto (fucking manual) para saber por qué se encendió la luz amarilla del tablero. Es difícil sentirte realizada en una relación, si antes no te realizaste por vos misma.

2. Tus temores: Correr riesgos, puede darte miedo, porque cuando uno  arriesga, puede perder algo. Y no estamos hablando de apostar a la ruleta ni jugarte todo en la tómbola combinada.  Existen otras circunstancias en las que una puede  arriesgarse para vivir mejor, por ejemplo   mudarse a una nueva ciudad, cambiar de trabajo, desprenderse de cosas que no usamos. Si bien al principio te podrías  sentir sola, al cabo de un tiempo podrías, conocer gente distinta, con  igual o  variados estilos a los que vos estabas acostumbrada y a su vez un lugar nuevo te llevaría abrir otro espectro de oportunidades,  de nuevos amigos, nuevos lugares por recorrer, nuevas historias por conocer, y por sobre todo, nuevas  experiencias por vivir. Incluso si fallaras, y todo se llegara a  parecer más a una pesadilla que a  una buena experiencia, las recompensas de aprender de tus errores, te harán sentir mucho más sólida que si ni siquiera lo hubieras intentado.  Lo interesante,  es poder entender que hasta que una  no se siente cómoda frente a sus miedos, no se es capaz de navegar por las aguas difíciles del amor. Nada es tan peligroso como dejar el corazón de una, en las manos de otra persona, si una misma no sabe perder y ganar.

3. Tu carrera profesional: Si no sos capaz de proporcionarte algo por vos misma,  probablemente sea muy alta la expectativa que pongas en ¨un otro¨ para que te lo proporcione.  Empleos de tiempo completo, salarios altos y posiciones ejecutivas no son necesarios para la felicidad, pero algún tipo de ingreso por cuenta propia, definitivamente es  necesario. Y si ya tenés un buen trabajo, un desafío aún mayor, es encontrar uno que te guste realmente.  Es muy probable que si te sentís realizada, reconocida y apreciada en tu trabajo, tu felicidad se vea  reflejada en vos misma y no tengas la necesidad de que todo tu bienestar dependa de otra persona. Muchas veces un simple hobby se puede convertir en una pequeña fuente de ingresos, y pasamos del ocio al negocio. No es cuestión de hacerte millonaria vendiendo  tus fabulosos tejidos a crochet, pero te aseguramos que cuando se los muestres a otra gente y veas que son requeridos, te van a dar más ganas de seguir tejiendo, ergo, te dará más y más satisfacción personal.

4. Tus amigos: Hacer escapadas con amigas, charlar hasta la madrugada o simplemente salir a comer algo rico  después de una dura semana, son algunos de los momentos más placenteros de una amistad. Y mantenerlos en el tiempo, requiere mucho más que la capacidad de divertirse. La amistad conlleva trabajo, paciencia y compromiso. Si tu amiga te agota  contándote  todos los detalles de la discusión con su jefe, vas a  aprender que ser tolerante y escucharla atentamente,  valdrá la pena, sobre todo, cuando sea tu turno de desahogarte, y contarle a ella tus problemas. Nutrir esas relaciones y  aprender a ser mejor amiga, va a ayudarte a encontrar con mayor facilidad y menor exigencia  a tu pareja ideal.

Soy Catalina  ¿y vos?