Brutalidad policial: irrumpieron en una vivienda y golpearon a su dueño ¿por equivocación?
En twitter: @horayacante
Veinte efectivos de distintas fuerzas policiales irrumpieron el sábado en una vivienda ubicada en la esquina de las calles Moreno y Ecuador de Guaymallén.
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A partir de eso, en breves segundos, la armonía de un hogar que recién comenzaba a despertarse, fue invadido por casi veinte efectivos, que imitando una escena al mejor estilo “Swat”, entraron empuñando armas de fuego ante las miradas atónitas del matrimonio y el miedo de los niños.
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“Fue terrible”, dijo Mónica. “A mi esposo le pusieron un repasador en la cara y comenzaron a golpearlo y mi hija de cinco años le apuntaron con una escopeta”.
Junto con los integrantes del GES, otros seis policías vestidos con uniformes comenzaron a registrar la vivienda en busca de “pruebas”, bajo la dirección de otro sujeto vestido de civil que nunca se identificó. Sin la menor reserva ni respeto por la propiedad, tiraron cajones, revolvieron estantes y tiraron varios objetos al piso.
La “prueba” que buscaban era un arma; y no justamente “cualquier arma”, como cuando llevan a cabo los denominados “allanamientos preventivos” anunciados por el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, como parte de su nueva política contra el crimen.
El arma que buscaban dentro de los cajones, detrás de los muebles, entre los colchones de las camas o en cualquier rincón de la casa, ante la mirada de terror de los niños y la de desesperación de Mónica, es aquella que se utilizó para asesinar a Leandro Morales, el joven de 18 años que fue herido de un balazo en el pecho en la noche del martes 19 de junio en el barrio Grosso, a unas cuadras de allí.
Sin embargo, por más que revisaron y llenaron los pisos de papeles y “cosas rotas”, no encontraron nada. No estaba “el arma” ni tampoco “la persona” que buscaban. Esta afirmación la plasmaron en un papel, una especie de declaración sin copias, que la aterrada Mónica firmó, pero que se llevaron sin dejarle ninguna constancia, más que el piso sucio y lleno de pisadas de botas y el portón delantero destrozado.
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Los efectivos del GES registraron hasta los juguetes de la hija menor.
Averiguación de antecedentes
No obstante de que no encontraran “nada” ni a “nadie”, los uniformados decidieron aprehender a Mario por “averiguación de antecedentes”, y lo llevaron por la fuerza hasta la Comisaría 9º, donde permaneció hasta las 21.
“Lo llevaron porque no tenía documentos”, dijo Mónica. Pero, en realidad, nunca le dieron tiempo para que pudiera exhibirles la cédula o el certificado de buena conducta que había sacado para poder trabajar como ayudante de gasista, en una empresa que se encarga de reparar las estufas de las escuelas a cargo de la provincia.
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¿Quién es Nadie?
Una de las cosas que llamó de Mónica fue el hecho de que mencionaran a un “nadie”.
Esta sorpresa se reforzó el hombre de civil que no se identificó, salió de la vivienda hacia la calle y se dirigió hacia otra casa apostada a unos metros de ahí, donde permaneció unos minutos y volvió corriendo con alguna dificultad (corría con un arma metida debajo del pantalón, en la entrepierna).
Según algunos comentarios, en ese domicilio vive un joven que es conocido en la zona por haber mantenido una disputa con Leandro Morales, después de una serie de acusaciones cruzadas entre ambos, por lo que algunos sospechan que pudo haber tenido alguna relación con su muerte.




