Valentina Gelardi, la mendocina que funciona con mentalidad alemana
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Valentina Gelardi es apoderada legal y directora de Proyectos del Colegio Anglo-Alemán Konrad Lorenz. Está casada con Roberto Piña, contador público nacional y tiene tres hijos, Roberto, Arquitecto, Sebastián estudiante de las últimas materias de la carrera de Economía de la UNCuyo y Lucía, cursando el Cuarto Año de la carrera de Contador Público nacional de la UNCuyo.
Proviene de una familia de clase media acomodada, de padres profesionales, hijos de inmigrantes con influencia social en Mendoza, tanto por línea materna, bodegueros, como por línea paterna, un abuelo visionario y adelantado a su tiempo en cuanto a sus proyectos y emprendimientos vitivinícolas, mineros, de la industria de los licores, el agro, el periodismo y la política.
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"Tengo una gran influencia de mis padres como educadores por una decisión de compromiso social y la figura de mi padre abogado penalista, político y como hombre público comprometido y ocupado siempre con la formación de los jóvenes en Mendoza", comenta Valentina.
En el año 1964 el padre de Valentina fundó un Colegio, dando respuesta a una necesidad social que él consideraba crucial para aportar futuro a Mendoza. En aquella época la Educación Pública era muy fuerte y poseía un importante prestigio -dice su hija-. El sector Privado estaba representado fuertemente por Colegios confesionales, de diferentes órdenes religiosas, que cubrían necesidades de sectores de clase media y alta de la Provincia.
"Los alumnos repetidores no eran nuevamente aceptados en esos Colegios -cuenta-. Esta situación preocupaba a mi padre, que como Penalista y político, entendía que los chicos en la calle estaban condenados al fracaso, por lo que dio vida al Colegio Dr. Nicolás Avellaneda, que como colegio laico, contuvo en su misión, la recuperación social del fracaso escolar. Con una significativa impronta de líder y una impecable oratoria, mi padre fue un hombre que encantó a generaciones de jóvenes, a los que inculcó valores y reposicionó en relación a sus propios futuros y elecciones de vida".
- ¿Es por eso que eligió dedicarse a su profesion/ocupación actual?
- La Cultura del trabajo y la Educación eran valores fuertes en mi familia. En mi caso tuve la suerte de formarme en un Colegio de monjas, de mujeres, de clase media alta. Si bien los valores sociales y religiosos vividos en mi familia, mi vida no dejaba de transitar en una burbuja. El éxito académico me había acompañado siempre, lo que al momento de elegir una carrera, pensé más en el prestigio y trascendencia social de la misma, según mis sesgados ojos de adolescente en ese momento, que en el corazón de maestra que había vivido en mí desde pequeña. Por tanto ingresé a la Carrera de Medicina.
Cursando la misma, con 19 años, tal vez, con una mirada más amplia que la mía, mis padres me insertaron a trabajar en el Colegio, dentro de una cultura del esfuerzo y la autonomía que se cultivaba a nivel familiar y lo que luego comprendí, como forma de enfrentarme al mundo. Fue para mí, una experiencia fuerte en todos los sentidos, dado que representó romper con muchas estructuras y fundamentalmente descubrirme en mi verdadera vocación.
Mi descubrimiento no tuvo que ver sólo con el placer de enseñar, sino comprender cómo se moldea el perfil humano a través de la Educación. Cómo, la Escuela forma un tipo de persona; de qué manera la sociedad se gesta desde la Escuela. De qué manera, sus prácticas, pueden definir un tipo u otro de ciudadanía.
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Así, por ejemplo, habiendo decidido abandonar mi carrera de Medicina, comencé en la búsqueda de una nueva formación, la Carrera de Psicopedagogía, a la que sumé Psicología, por mi interés en la Gestión educativa, y en paralelo me vinculé a un Centro de investigación educativa formado en Buenos Aires, que abrió en la Argentina las puertas a nuevos pensadores de la Educación que revolucionaron el cambio de paradigmas. Así, en el año 1983, y ante la nueva apertura democrática de nuestro país, generamos, con un pequeño grupo de docentes un trabajo de investigación, con el que fuimos becados al Tercer Congreso latinoamericano de Educación, donde nos preguntábamos ¿Cuál sería nuestro Proyecto educativo como país, para la etapa que se nos abría?
Nuestra hipótesis partía de entender qué pasaba con un individuo formado durante trece años de su vida en la repetición de contenidos, según las metodologías vigentes, sin ninguna posibilidad de construir un juicio crítico, desde el momento en que su opinión no se consideraba como posibilidad a entrenar, sentados en cursos de más de cuarenta personas, uno atrás del otro, formando filas, sin aprender a expresar ideas. Nos preguntábamos por qué, según nuestra experiencia histórica, el disenso o las nuevas ideas, se terminaban expresando por vía de la violencia?
El resultado de estas prácticas escolares, suponíamos, era una persona pasiva, muchas veces enojada, no entrenada en el diálogo, ni preparada para el debate. Una persona acostumbrada a que otros le dijeran cómo hacer y qué hacer, por tanto, una ciudadanía no formada para la responsabilidad de la vida democrática.
En ese momento no nos cabía pensar en otra posibilidad que la necesidad de un cambio, porque el cambio social veíamos, se gestaba desde la base, ¡cómo no verlo!
Hoy soy una convencida de que la conducta social se gesta desde la base: la familia y la Escuela, entendida como Educación integral, conforman la base de todo cambio social, acompañados por todos los entes socializadores, que dan cohesión al pacto social y que hoy, con mucho dolor, vemos perdidos, tales como el Club, el barrio, las iglesias, etc.
- ¿Cómo y por qué surgió la idea de fundar una institucion educativa como la que lleva adelante? (Muestra del prestigio que se ha ganado el Konrad Lorenz es la visita que le hicieran el mes pasado el embajador de Alemania en Argentina, junto con el gobernador de Mendoza, Francisco Pérez)
En relación al “Cambio de época” y a medida en que fui profundizando mi formación personal en diseño de Proyecto educativo, desarrollé un espíritu bastante crítico hacia el modelo de enseñanza “tradicional”, entendiendo que la escuela, como Institución cada vez se alejaba más de las cambiantes demandas sociales.
Como juicio personal, comprendí que la Institución Escuela es una estructura social muy conservadora. Desde mi personal manera de ver las cosas, ésto siempre me resultó paradójico, dado que crecí y me formé, con la convicción de creer que no hay nada más inherente a la vida que el cambio, por tanto, en mis supuestos, si los maestros y profesores acompañamos la etapa de mayores cambios significativos en la vida de un chico, cómo no vamos a estar abiertos al cambio y la innovación? El tiempo, el estudio, la experiencia y la observación, me llevaron luego a comprender otras formas de mirar, distintas a la mía.
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Con la caída del Muro de Berlín en el año 89, las inversiones alemanas, comenzaron a alejarse de Latinoamérica para subsidiar el Este, por lo que en Mendoza la delegación de Goethe fue cerrada, por lo cual el jardín comenzó su crisis, que se agravó con el advenimiento de la Ley federal de Educación, que oficializó como obligatorio y escolarizado, el jardín de Infantes. Dado que había que tomar una decisión, los papás planteamos darle continuidad a dicho proyecto, a través de una Escuela, para lo cual y dada mi formación me ofrecí a diseñar el Proyecto.
Así, la Directora del jardín, una alemana, en un momento me manifestó su condición de continuar con el Proyecto si yo la acompañaba como socia. Yo estaba trabajando para el Colegio de mi familia y albergaba un sueño sobre la Educación y con aliento de mi esposo, y la constitución de una sociedad, vimos oportuno volcar ese sueño a este Proyecto. De mi parte, y al contar con el respaldo familiar de un Colegio solvente, el Proyecto Konrad Lorenz se abrió desde la convicción de hacer realidad un Proyecto pedagógico, que proyectara las necesidades educativas del Siglo XXI.
Yo entendía, como así, mis colegas, que parafraseando con Jacques Delors y el informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la Educación para el Siglo XXI. “La educación encierra un tesoro”. A manera de sueño, si queremos un mundo mejor, ocupémonos de brindar mejores herramientas a nuestros hijos para construirlo y hagámoslo juntos.
Así, en 1992, el desafío fue, con la fundación del Colegio Konrad Lorenz, apostar a una nueva formación humana, innovadora desde las herramientas y recursos que nuestros chicos Siglo XXI necesitarán para enfrentar nuevos desafíos, distintos de los que nosotros afrontamos, por ende, diferentes en las metodologías, en relación a las que a nosotros nos enseñaron.
Los paradigmas del mundo ya habían cambiado. De la época industrializada, heredamos un mundo de recursos naturales en riesgo, las nuevas tecnologías revolucionaron las comunicaciones en el planeta de forma casi impensada; la era del mundo globalizado incorporó también el concepto de diversidad en múltiples dominios humanos, de la cultura, de las lenguas, de las razas, de las diferentes formas de aprender del ser humano. En el campo específico nomás de las Ciencias del Aprendizaje aparecen la Teoría de las Inteligencias múltiples, como así, la Teoría de la Inteligencia emocional, por ende, ya, dejamos de hablar del cociente intelectual de una persona, y su capacidad o incapacidad para aprender, y comprendimos que toda persona puede aprender, pero las formas y caminos, van más allá de la Lengua y la Lógica Matemática, dos ejes fundamentales del modelo tradicional. La eclosión, a su vez en el campo del conocimiento con teorías y producción que en poco tiempo dejan obsoleto un conocimiento, como así, las TIC, pusieron y ponen actualmente en cuestión las formas de aprender.
Este Proyecto quizo poner énfasis en las nuevas necesidades: una persona que “aprenda a aprender”, dado que transitará su vida reconvirtiendo y actualizando aprendizajes, codificando y decodificando nuevos lenguajes e información; una persona que aprenda a “hacer” con el conocimiento, dado que si la información tiene tiempo de caducidad debe contar con herramientas resolutivas de reconversión y nuevas adquisiciones, más que ser un receptáculo de información recibida; una persona que aprenda a “ser”, desde el conocimiento de sí mismo, el reconocimiento de su emocionalidad, la capacidad de elegir y hacerse cargo y sentirse feliz, la capacidad de decir sí o decir no, con capacidad de autogestión y autonomía, formado en al integridad sobre la base de valores universales, con capacidad de compromiso y responsabilidad, con capacidad resolutiva para manejarse en la incertidumbre; una persona que aprenda a “vivir con otros”, que aprenda a valorarse y valorar de otro la diferencia, que pueda hacer con otros, que pueda ser coorporativa, que pueda resolver problemas en forma empática y asertiva. Proactiva en la cultura de la paz.
En 1992 avizorábamos la nueva sociedad del conocimiento. Hoy proyectamos hacia la era del talento y el potencial humano.
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Esta fórmula la definimos en un Proyecto de Educación ambiental plurilingüe (Inglés y Alemán) bajo el lema Institucional “Por amor y respeto a la vida”, con la impronta del nombre de un investigador que revolucionó con sus estudios sobre conducta animal y desde ese lugar proyectó sus experiencias a la descripción de la conducta humana, cuestionador y visionario de las pautas educativas en el mundo y la necesidad de sus cambios, a partir de uno de sus libros “Los ocho pecados mortales de la sociedad civilizada”, donde exhorta que la mejor Escuela donde un niño puede comprender que la vida tiene sentido, es el contacto con la naturaleza misma”.
Dado que como Misión nos orientamos a la formación de nuevos líderes, en la franja medio- alta de nuestra sociedad, hijos de familias que encontraran en el educación un valor de promoción para la vida misma y nuestra sociedad, definimos la promoción de nuestros alumnos hacia la vida universitaria, ofreciendo en las herramientas de los idiomas, Inglés y Alemán, no sólo estimular su capacidad de aprendizaje, abrir al mundo de la multiculturalidad, sino también, a través de ambas lenguas y en especial el Alemán, desde nuestro reconocimiento en 2008, como Escuela incorporada a la Central de Escuelas alemanas en el extranjero, acceder a todo tipo de posibilidad de enriquecer su formación académica, a través de un país y una cultura, complementaria a la propia, que a su vez genera una de las mayores inversiones en capacitación en el mundo.
Como otro eje fundamental en la formación de nuestros alumnos se incorporó el concepto de diversidad, como inherente a la vida misma, integrando a niños con capacidades educativas diferentes, del mismo modo que niños de culturas diferentes, entendiendo a cada ser humano como diferente. No podemos hablar de tolerancia, respeto a las diferencias, ni mucho menos solidaridad, si no aprendemos a convivir y reconocernos en la diferencia.
Elegimos cuatro valores rectores de este proceso formativo: Respeto, Integridad e integralidad, Autosuperación y valoración de las diferencias.
Cuando hablamos de líderes, hablamos de personas, que en sus elecciones propias, hayan adquirido competencias cognitivas y habilidades sociales, siendo capaces de aportar a una sociedad sustentable.
- ¿De qué manera le parece que un proyecto como el suyo influye en el desarrollo de la provincia?
Desde la formación de nuevos actores sociales, cualquiera sea su ámbito de inserción e influencia.
- En su caso en particular, podría enumerar las razones por las cuales dejaría Mendoza, y por contrapartida, las razones por las cuales seguiría eligiéndola como destino para su vida, su desarrollo particular y su realización como actora de esta comunidad?
Le debo a esta provincia mi historia, mi formación, mi familia, la herencia de un nombre y el cultivo del mismo. Lo que soy y lo que tengo y me hace feliz. Es mi casa y la de mis hijos. Puedo salir al mundo y saber siempre donde quiero regresar porque es mi querencia. Salvo políticas del ultraje a la dignidad humana, no me veo en otro lugar. Trabajo con mi familia todos los días, desde nuestro humilde lugar y aporte, para verla crecer y transformarla siempre en el mejor lugar para nuestra trascendencia.
- Ahora, yendo puntualmente a la provincia de Mendoza, podría enumerar cuáles son los pro y cuáles las contras que usted ve en la actualidad y que inciden en su desarrollo?
Creo que hoy, la Argentina y Mendoza adolecen una crisis de nuestro ser adulto. No somos ajenos al mundo, pero entiendo que no dejaremos de ser un país emergente hasta que no revaloricemos nuestra cultura del trabajo y la responsabilidad. Vivimos en el país de echarnos la culpa, no hemos logrado romper con la dicotomía de clases ricas y pobres, con los resentimientos acarreados que siguen oradando las bases de nuestro pacto social. Creo que como sociedad hemos perdido dignidad y abandonado valores importantes que hicieron a nuestro sentido de ser nación, más allá de la dificultad de consolidar un sentimiento nacional desde un crisol de nostalgias que conforman nuestra identidad.
Me duele en Mendoza la pérdida del valor de la laboriosidad que identifica al mendocino como hacedor de un oásis en el desierto, como así del esfuerzo, la garra y la visión, de aquellos pioneros que hicieron grande nuestro territorio.
Creo que adolescemos de ser un país y una provincia rica en recursos, por eso entiendo que el nuestro es un problema de educación y con ella, de actitud.
La sociedad de consumo hizo nuestra vida más cómoda, pero nuestras cabezas, nuestros corazones y manos, más pequeñas. De lo que nos pasa, somos todos responsables, hemos aprendido a mirar los intereses de cada uno y pocas veces los de todos, aunque declamemos lo contrario.
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Amo de Mendoza y de mi Argentina, el sentido de familia, de amistad y la hospitalidad que todavía hay en su gente. Admiro a la gente trabajadora y solidaria que existe a montones en nuestra provincia y que a diario obra milagros de amor que no ocupan la primera plana de nuestros diarios, pero que están presentes y quizás en mayor magnitud que aquellas acciones que nos duelen a todos.
Valoro la capacidad de nuestros profesionales, de nuestros investigadores, de nuestros artistas, de nuestros comerciantes y empresarios que en silencio le hacen frente a la crisis con valor y esperanza, y que siempre encuentran, aquí, en su propia patria una elección, a pesar de todo.
Tenemos el don de ser un hermoso lugar en el mundo.
- ¿Qué cosas piensa que hay que apuntalar y/o mejorar para que Mendoza sea una mejor provincia?
En principio la Educación. Nos es gratuito que la Educación, no sea una política de Estado. Y cuando hablo de Educación, no me refiero a Instrucción, ni a asistencia social, hablo de un país que incorpore a todos y según sus necesidades, en el camino de la responsabilidad, la autonomía, el respeto y el trabajo. Con Educación hay Salud y Justicia.
Nuestra juventud está azotada por los flagelos de la liviandad, la violencia, el alcohol y la droga, entre muchos otros. El proyecto de vida no parece un anhelo en la cultura de la adolescencia crónica. Estos flagelos dejan secuelas que se cobrarán su paga a futuro. Desde mi punto de vista el asistencialismo nunca nos hará sustentables.
- ¿Piensa que Mendoza está funcionando de acuerdo a las condiciones que tiene o cree que hay potencial para que se desarrolle mejor de lo que viene haciéndolo?
Creo que nunca está todo hecho o todo dicho. Debemos desarrollar el talento de nuestra gente, que es infinito. Mendoza da para mucho más todavía.
- ¿Qué recursos piensa que deberian explotarse más, o comenzar a explotar para que la provincia mejore?
En este punto me expreso desde la ignorancia y no creo que mi opinión pueda ser muy significativa, pero considero que las políticas de promoción industrial dejaron fuera a Mendoza de un crecimiento de dicho sector. Nuestro Parque industrial creo que habla de una provincia que no prosperó. Desde mi humilde perspectiva, creo que hay algo que falta y que en algún momento quizo tener lugar, dada la envergadura que tuvo la Educación técnica en nuestro país y en nuestra provincia, con Escuelas que fueron excepcionales en su capacidad formativa.
Hoy el mundo necesita Técnicos e ingenieros y en nuestro país y nuestra provincia, casi me animo a decir que están subocupados.
El recurso humano, necesita fuentes de trabajo.
- ¿Y en particular, cómo ve el sector de la Educacion en Mendoza? ¿Qué cosas modificaría para mejorarlo?
Creo que me he explayado demasiado en mi sueño educativo. Nos veo en una importantísima crisis, cuya superación llevará bastante tiempo.
Veo una crisis en el sector, en cuanto a formación profesional, la capacitación en servicio, como así la necesidad de una revisión profunda y reflexiva sobre las prácticas áulicas. Mis niveles de exigencia y anhelos son altísimas en pos de la constante profesionalización docente.
Pero por otro lado, observo todas las demandas que hoy pesan sobre la Escuela, siendo que se ha transformado en una Institución desautorizada y descalificada. Desde ese lugar, la Escuela debe sostener la crisis social y la crisis de la estructura “familia”. Carencias, trastornos de aprendizaje, desmotivación, violencia, alcohol, embarazos tempranos, drogas, son todas problemáticas que confluyen en la Escuela y hay que afrontarlas sin normas claras y altísima desautorización.
Personalmente creería posible hacer converger en la unidad Escuela, los servicios sociales y asistenciales, que son necesarios, pero hoy pesan sobre la Dirección en el sector público, y repensar una estrategia de manejo in situ, por agentes de los Ministerios involucrados en dicha asistencia, Salud y/ Acción social, permitiendo a la Dirección del Colegio, y todo el equipo docente, desarrollar su tarea específicamente docente, porque, desde mi punto de vista, no podemos aspirar a una Educación de calidad, si los actores de la misma, no pueden poner su cabeza y formación profesional en el hecho educativo.
Por otro lado abriría el debate adulto y social, entre la familia y la Escuela, propendiendo a un mutuo acompañamiento, reflexión y comprensión, de que somos sujeto de derechos en tanto que existen deberes, y tengo la sensación de que por reacción a historias pasadas, hemos proclamado tanto los derechos, que nos hemos olvidado de los deberes que hacen posible toda convivencia ciudadana, como así, el progreso y crecimiento de cualquier grupo humano y por ende de un país, que pretenda ser creíble y ofrecer garantías.
Hay una regla muy simple que estipula que mi derecho es tal, en tanto sea Compatible, Compartible y Cooperativo con los que me rodean. Esto es Educar.