¡Vaya, vaya!
Sabido es que los argentinos, como otros pueblos hispanohablantes, somos yeístas, lo cual significa que, en la oralidad, igualamos el sonido del fonema “elle” con el del fonema “ye”. Estas identificaciones se salvan por contexto en la oralidad y, entonces, sabemos que “Se cayó” no será lo mismo que “Se calló” porque, en el primer caso, será “Se cayó en la vereda”, mientras que en el segundo podrá ser “Se calló la verdad”. Raramente llegamos a la confusión de sentidos. Otro tanto ocurre con “aya”, “halla” y “haya” o entre “rallado” y “rayado”.
El problema se presenta cuando, a la hora de escribir, tenemos que saber cuál de los grafemas vamos a elegir para no decir una cosa por otra. Precisamente, días atrás, revisando las notas que escribe la gente en las redes sociales, acerca de temas candentes, me encuentro con la igualación de “valla”, “vaya” y, por allí también, “baya”. Como pronunciamos las tres palabras de igual modo, para poder escribirlas correctamente, deberemos conocer el significado de cada una.
En orden de uso, diremos que la menos utiizada por nosotros, es “baya”: aquí se da la posibilidad de aludir al tipo de fruto carnoso, con semillas rodeadas de pulpa, como el tomate y la uva. El término es un sustantivo. Pero, con igual grafía, se da el adjetivo “bayo, baya”, derivado del latín ‘badius’: se designa el color blanco amarillento y se aplica, sobre todo, al pelaje del caballo o de la yegua: “Avanzaba rápidamente, sobre su caballo bayo, devorando la distancia”.
Esta forma verbal ha tomado valor interjectivo y se usa para comentar algo que satisface o que, por el contrario, disgusta o decepciona: “No nos darán el aumento, ¡vaya!, con lo barato que está todo” o “Se suspendió la función, ¡vaya!, ¿a quién le avisaron?”. Si se antepone “vaya” a un sustantivo, en construcciones exclamativas, confiere sentido superlativo a las cualidades buenas o malas, según el contexto, que se reconocen en la persona o cosa designadas por dicho sustantivo: “¡Vaya tormenta la de anoche!” o “¡Vaya excusa que se inventó!”.
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.

