Sobre el uso correcto de las palabras navideñas
Llega la Navidad y, con ella, se activan en el uso diario vocablos que no se utilizan en otra época del año. Por ejemplo, en el ámbito del catolicismo, se habla de “tiempos de adviento”. ¿Cuál es el significado de ‘adviento’? El vocablo, de clara raíz latina, proviene de adventus, que significaba “llegada”: así, entonces, en algunas Iglesias cristianas, el ‘adviento’ señala el tiempo litúrgico de preparación de la Navidad, en las cuatro semanas que la preceden.
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¿Qué origen tiene el vocablo ‘Navidad’? Nos remite también al latín, pues deriva de nativĭtas, -ātis, que señala la acción y el efecto de nacer. Nos indica el diccionario de la Real Academia que, por antonomasia, ‘natividad’ se vincula a Jesucristo, a la Virgen María y a San Juan Bautista; también señala ya, como poco usado, la utilización de este término para nombrar el tiempo anterior a la Navidad.
Un uso también ya perdido es el referido a la edad de una persona; en este caso, se coloca en plural: José tiene muchas navidades. Recordemos que, en otras culturas, se usa el vocablo ‘abriles’ y, en otras, ‘primaveras’ para referirse a los años de vida: Rosita tenía apenas veinte primaveras. Festejábamos los treinta abriles de Francisco.
Algo que comemos en estas fiestas y que mencionan los villancicos es ‘mazapán’: el origen de este vocablo quizá es del árabe hispánico pičmáṭ y este, a su vez, del gr. παξαμάδιον, bizcochito, influido por masa y pan. Actualmente, puede nombrar la pasta hecha con almendras molidas y azúcar pulverizada, que se presenta en formas diversas, bien en barras, bien en figuras de mayor o menor tamaño; pero, también, puede nombrar el pedazo de miga de pan con que los obispos se enjugaban los dedos untados del óleo que habían usado al administrar el bautismo a los príncipes. Por lo regular estaba revestido o envuelto en una tela rica o en un bizcocho o mazapán, cilíndrico y perforado en el centro.
Solemos también engalanar la mesa navideña con diferentes golosinas, entre ellas la ‘garrapiñada’; este término proviene del participio del verbo ‘garrapiñar’o ‘garapiñar’: aquí sí el origen se remonta al latín vulgar carpiniare, cuya traducción es “poner un líquido en estado de garapiña”. La ‘garapiña’ es el estado del líquido que se solidifica formando grumos. Entonces, cuando comemos garrapiñadas, estamos designando las almendras, bañadas en un almíbar que forma grumos. En Cuba, en cambio, la ‘garapiña’ nombra una bebida muy refrigerante hecha de la corteza de la piña y agua con azúcar.
¿Y quién no calmó su sed en estas épocas de fiestas con un vaso de clericó? ¿Qué es el clericó y de dónde proviene el término? El término proviene del inglés claret cup, con el valor de “una copa de clarete”. La forma inglesa pasa a ‘clericot’ y a ‘clericó’: en nuestro país, en México, en Perú y en Uruguay designa la bebida refrescante elaborada a base de vino blanco y frutas de la estación, cortadas en trozos.
Por fin y dejando de lado los aspectos materiales de la mesa navideña, llenamos nuestra mente de melodías que solo escuchamos en esta época del año; en algunos villancicos, aparece el vocablo ‘huachitorito’. Lo escuchamos y repetimos, pero no sabemos, en realidad, qué significa: es un vocablo muy usado en Bolivia y en el Noroeste de nuestro país y que designa una danza navideña, en la cual se simula correr y atrapar un toro en homenaje al Niño Jesús; también, ‘huachitorito’ (que también se escribe ‘guachitorito’) señala el canto y la música de esta danza.
Lo esencial, más allá de las comidas, de la bebida y de la música, es el espíritu cordial que debe dominar para esta festividad, sabiendo que ‘cordial’ lleva en su significado profundo lo inherente al ‘cor’, esto es al corazón, sede de los afectos. ¡Feliz Navidad!
* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.