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Nuestras palabras: accesible y asequible

La lingüista Nené Ramallo explica qué tienen estos términos en común y en qué difieren.
Foto: agenciasic.es
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Muchas veces nos preguntamos qué diferencia existe en el uso entre dos términos de parecida grafía: se trata de los adjetivos ‘asequible’ y ‘accesible’. Miremos, en primer término, la etimología de cada uno y su contenido conceptual. El adjetivo ‘accesible’ deriva del latín accesibilis, con el valor de “que tiene acceso”, “de fácil acceso o trato” y “de fácil comprensión, inteligible”. Se entiende que ‘acceso’ es equivalente a “entrada, llegada”: Los precios son accesibles para la clase media. Se trata de un autor accesible para la mayoría de los estudiantes. En topografía, se habla de ‘altura accesible’ para designar aquella cuya medida se puede tomar llegando hasta su pie.

El adjetivo ‘asequible’ tiene otro origen: se relaciona con el verbo latino assequi, cuyo significado era “conseguir, alcanzar, obtener”. Por eso el valor conceptual de ‘asequible’ es “que puede conseguirse o alcanzarse”, si se refiere a un precio indicará “que es moderado”; por ello tiene superposición de valor semántico con ‘accesible’: Escribe novelas asequibles/accesibles para cualquier lector. En cambio, cuando lo que se quiere indicar la fácil llegada a una persona o a un lugar, se preferirá ‘accesible’: Prefiero hablar con el subdirector porque es más accesible que el director y La carretera que lleva a este pueblo es poco accesible.

También hay dudas, en muchas ocasiones, entre usar ‘pasible’ o ‘posible’: veamos cuál es la diferencia entre ellos y qué tienen en común. El primer adjetivo, ‘pasible’, se vincula con el verbo latino pati, passus , que se traduce al español como “padecer, sufrir”. Por lo tanto, ‘pasible’ indica que puede o es capaz de padecer o ser objeto de una cosa o de una acción. Se construye habitualmente con la preposición ‘de’: Ese delito es pasible de pena de muerte. El problema es pasible de ser enfrentado de diversas maneras. Su término opuesto es ‘impasible’: “Que no se altera ni demuestra experimentar emociones”. Así, escuchamos Recibió impasible su condena.

El adjetivo ‘posible’ deriva del verbo latino posse, cuya traducción es “poder”. Por consiguiente, ‘posible’ se define como “que puede ser o suceder; que se puede ejecutar”: Es posible que hoy se registren lluvias en el territorio provincial. Su término opuesto complementario es ‘imposible’, con el valor de “Que no puede ser, ocurrir o realizarse”: Planteó un problema imposible de resolver. Si se aplica al carácter de una persona, indica que el mismo es malo o que es difícil de tratar: Es un tipo imposible. Coloquialmente, indica que algo está en mal estado: En la ciudad de Córdoba, muchas veredas están imposibles de caminar. En relación con ‘posible’ e ‘imposible’, se usan las expresiones ‘hacer lo imposible’ o su equivalente ‘hacer todo lo posible’, para indicar, referido a una persona, que se usan todos los medios disponibles, a fin de resolver algo: Haré lo imposible para llegar a tiempo.

* Nené Ramallo es la directora del Departamento de Letras, de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo; es lingüista, especialista en dialectología.