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Crece la modalidad de grupos comandos en el robo de autos

En los últimos meses han aparecido bandas que hacen un trabajo de inteligencia previo sobre sus víctimas y actúan en pocos minutos para hacerse de vehículos nuevos y de alta gama.
Foto: web
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El robo de un auto nunca es un hecho aislado. Si un vehículo desaparece de un escenario, significa que indefectiblemente ha ingresado a otro. A un cuadro de situación donde la legalidad no es la norma y la demanda alimenta una oferta cada vez extensa  y profesional.

Así como el robo de un vehículo no es un hecho aislado, tampoco es motivado por una fuerza individual y temperamental. Detrás de un robo no hay un hombre  caricaturesco cubierto con un antifaz negro y armado con una ganzúa, sino que se oculta todo un sistema de inteligencia, una organización, una asociación ilícita de compradores y vendedores, amparados por una red de corrupción que los esconde.

En los últimos meses se ha recrudecido un modus operandi de grupos comando que ingresan en viviendas, con el principal objetivo de robar autos nuevos y/o de alta gama. Situación que obedece a la aparición de bandas organizadas y la consolidación de un mercado de venta de autopartes robadas.

La modalidad no es nueva pero se ha recrudecido en los últimos meses.

Un grupo comando en mi patio

Desde la División de Sustracción de Automotores de la Policía de Mendoza, hablan de una nueva modalidad de robo de vehículos, que tiene como protagonistas a uno o varias bandas, que funcionan sobre un radio y que obedecen a un modus operandi preestablecido.

Como resultado de un trabajo de inteligencia previo, un grupo de delincuentes ingresan a un domicilio portando armas de fuego y con el rostro cubierto.

Son rápidos, se mueven reconociendo el espacio y calculando el efecto que produce un arma de fuego que apunta a una mujer o un niño, usado para causar pánico y poder captar su total atención y obediencia a partir de ese momento.

Cercados por el miedo, todos los ocupantes son encerrados en una habitación de la vivienda, donde permanecerán hasta que los delincuentes abandonen la propiedad.

A partir de ese momento, se dividen en tres roles bien determinados. Uno controla que no haya nadie desde afuera que pueda sospechar de lo que ocurre, otro controla que los rehenes se mantengan callados y sin alcance a ningún medio de comunicación con el exterior, mientras que los restantes se dedican a recolectar objetos de valor (electrodomésticos, joyas, dinero en efectivo, etc), que cargarán en el vehículo familiar y que pasarán a engrosar el botín.

Si la familia coopera y no se resiste, todo se resuelve en cuestión de minutos y sin que nadie resulte herido.

Si bien este tipo de robo se presentan en casi todos lados, los sitios preferidos se localizan en zonas semi rurales o desconcentradas de barrios u otra aglomeración urbana, lo que facilita el ingreso en los límites de la propiedad.

Se trata preferencialmente de viviendas de clase media o media alta, que cuentan con vehículos adquiridos recientemente, principalmente de alta gama (no excluyente).

Las zonas semi rurales o alejadas de la Capital son las preferidas.

Servicio de inteligencia

Es muy importante entender que este tipo de robo no es accidental. Cada detalle ya fue planeado por una banda que se encargó de registrar las características de los ocupantes de la casa, sus horarios, costumbres y sistema de seguridad y alarmas con el que cuentan o no.

Por lo general, escogen horarios entre las 21 y las 23, cuando se han asegurado que todos los integrantes de la familia ya se encuentran dentro, justamente para no ser sorprendidos.

Las viviendas preferidas son aquellas que cuentan con patios, jardines o terrenos descampados en sus límites. Este tipo de propiedades les permite valerse de la noche para acercarse sin ser vistos e introducirse en la vivienda en unos pocos segundos, sin darle tiempo a las víctimas para que reaccionen o pidan auxilio.

La mayoría de los robos se realizan entre las 21 y las 23, cuando todos los integrantes de la familia ya retornaron al hogar.

Mercado y zonas francas

Los robos de autos no ocurren de modo ocasional ni mucho menos se realizan sin que esté garantizada de antemano su venta en el mercado negro.

Por lo general, los autos robados bajo esta modalidad responden a marcas muy instaladas y de mucha demanda en el mercado legal. Los altos costos que tienen los vehículos (autos y camionetas 4x4) de alta gama o cero kilómetro, hace que sean los más solicitados por aquellos que necesitan ofrecer una pieza clave o muy requerida por los talleres mecánicos.

Estos vehículos son rápidamente “colocados” en desarmaderos ilegales, donde son desguazados y vendidos por partes.

Según Marcelo Villanueva, a cargo de la División de Sustracción de Automotores, en Mendoza existen alrededor de 45 desarmaderos, de los que sólo 4 cuentan con la habilitación y responden a los controles de AFIP y la Dirección General de Rentas. Del más de 90 por ciento restante, muchos de ellos ni siquiera tienen habilitación municipal.

Guaymallén y San Rafael -y Las Heras en menor grado-, se encuentran a la cabeza en cantidad de desarmaderos, y las investigaciones de la División apuntan directamente contra este tipo de centros ilegales, como los principales compradores de los autos robados.

Existen 45 desarmaderos en Mendoza, sólo 4 presentan los requisitos impuestos por la AFIP y la Dirección General de Rentas.

Atrapados en tecnicismos

Otras fuentes policiales sostienen que si bien existe la Ley Nacional 25.761, que regula el desarme de automotores y venta de sus autopartes, “el oficio de ciertos abogados” ha logrado que las investigaciones llevadas a cabo por la Policía sean infructuosas y queden presa de un “tecnicismos” que impiden el accionar de los órganos de control.

De este modo, tanto la Justicia federal como la provincial se encuentran rehenes de los mismos grupos de inteligencia, que ya no sólo espían a su víctimas sino que también custodian que los casos no avancen y la situación parezca no tener fin.