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Las dudas y cabos sueltos que dejó el motín de Almafuerte

Nueve días después de que diez presos tomaran a seis guardia cárceles como rehenes, quedan algunas incógnitas, no sólo sobre la negociación si no también por el modo en que los internos lograron amotinarse y el verdadero objetivo de éstos. Aunque se presentó el fin de la revuelta como un éxito, hay cuestiones que fueron silenciadas.
Reuniones de funcionarios durante el motín. Foto: Alfredo Ponce/MDZ
Reuniones de funcionarios durante el motín. Foto: Alfredo Ponce/MDZ

¿El verdadero objetivo de los presos que se amotinaron en Almafuerte fue pedir el traslado? Con esta pregunta podría iniciarse el planteo sobre muchas dudas que dejó la revuelta ocurrida el pasado 5 de junio en la cárcel de Cacheuta.

Las consultas a funcionarios de Gobierno como allegados a la investigación judicial no se animan a decir que ese fue el fin del motín. Porque nadie puede creer en realidad que los supuestos dos cabecillas, Fabián Cedrón y Ricardo “Pitu” González, provocaron semejante situación para que los trasladen a cárceles de otras provincias, que corresponden al Servicio Penitenciario Federal, de donde no existen fugas. Esta aseveración es necesaria porque se especuló que Cedrón quería ir a Boulogne Sur Mer para escaparse.

Es que dos condenados, por el asesinato a un policía y a la maestra Claudia Oroná, respectivamente, no tienen la capacidad de idear un motín como el que sucedió en Almafuerte. “Hablé con ‘El Pitu’ y tiene el cerebro frito (por la droga, posiblemente). Él no puede pensar en armar y liderar una revuelta carcelaria”, fueron las palabras de una de las primeras personas que tomó contacto con los amotinados.

Y acá aparece una de las hipótesis que los investigadores y funcionarios de Gobierno manejan pero nadie quiere ponerle el cascabel al gato. Es que en esa conversación “El Pitu” dijo también que fue “El Gato” Araya quien les había dado las indicaciones sobre cómo podían llevar adelante el motín, aunque aclaró que no había participado.

Sin embargo, esto parece una verdad a medias. Parece que Araya fue el ideólogo y cuando se les fue de las manos la situación, Cedrón y González asumieron toda la responsabilidad. Se sabe que “El Gato” tiene mucho dinero para comprar voluntades.

¿Y cuál habría sido el objetivo de Araya en el motín? Tal vez él no quería que lo trasladasen pero entre sus fines estaba la misión que algunos presos sean llevados a Boulogne Sur Mer. Allí está detenido su enemigo: Daniel “El Rengo” Aguilera.

Por esas palabras del “Pitu” González  es que durante las primeras cinco horas del motín desde el Gobierno se dijo que “El Gato” era el líder. Lo que no se dijo es que su objetivo era “llegar a Boulogne Sur Mer para liquidar al ‘Rengo’ Aguilera”.

Y por alguna razón al líder de la barrabrava del Tomba aún está en el sector de admisión, todavía no ingresa a los pabellones con los otros presos. Esta es una decisión oficial porque saben que corre peligro su vida.

Pero hay más. “Ese petitorio que se conoció fue dictado por Araya. Cuando citan leyes e incisos, es notable que Cedrón y González no fueron los autores, ellos no tienen idea de eso”, contó ayer una alta fuente del Gobierno.

Esta misma fuente reveló cómo eran algunas conversaciones con “El Pitu” por teléfono durante el motín. El preso les pedía por teléfono que pretendían la presencia de la jueza, de representantes de Derechos Humanos y dos cámaras de televisión, entre otros requerimientos. Y cuando los negociadores le preguntaban si era él quien hablaba, repetía exactamente lo mismo y con nerviosismo. “Tenía un casete, no podía entrar en un intercambio de ideas, lo cual demostró que él no fue el líder del motín”, revelaron quienes estuvieron esas horas en Almafuerte. Además, González podía recuperar la libertad en poco tiempo, ahora le van a dar 20 años más de cárcel.

Por otro lado, cuando los funcionarios fueron hasta la celda de Araya para corroborar que aún estuviese allí, tenía el candado por afuera, es decir, alguien lo cerró cuando finalizó el motín y aparentemente, él estuvo afuera de la misma durante la revuelta.

Además, se supo ahora, que se barajaban dos posibilidades. La que finalmente se tomó, que fue la espera, y la otra era que un grupo especial de tareas cortaras las rejas y entrase. Pero esto ponía en peligro la vida de los penitenciarios rehenes. “Con la amoladora especial que tenían cortaban los barrotes en tres minutos. Esto era mucho tiempo. En ese lapso liquidaban a los guardias”, explicó un alto funcionario del Ministerio de Seguridad.

Al parecer, este fue el único éxito que dejó el motín: que no hubo víctimas que lamentar. No obstante, hay algunas cuestiones que habrá que rever.

Los presos amotinados destrozaron la computadora donde está el servidor y la computadora que maneja y almacena las cámaras de seguridad. Por lo tanto, no hay imágenes de lo que sucedió en el pabellón de los rebeldes.

Recomendar tener en óptimas condiciones el sistema de imágenes en una cárcel de máxima seguridad y alejado de los presos pareciera una sugerencia hasta estúpida. Sin embargo, los rebeldes lograron acceder hasta ese lugar y así evitar los filmasen durante el motín. Además, antes de romper el servidor, tiraron camperas hacia las cámaras que están a varios metros del piso y lograron tapar las lentes.

Parece otra perogrullada decir que una penal de máxima seguridad tiene que tener cámaras incrustadas en el techo para que no puedan ser tapadas y no brazos que salen desde las paredes. “No se puede estar a ciegas en una situación como la que vivimos el 5 de junio”, se quejó un investigador.

Otra situación para analizar es que un sector de reos peligrosos puede estar custodiado por penitenciarios recién ingresados, de los seis había uno más antiguo y los cinco restantes habían ingresado al Servicio en 2010.

En ese contexto, el jefe del Servicio Penitenciario, Sebastián Sarmiento, decidió que sean los mismos guardias quienes llevaran adelante las negociaciones y se negó rotundamente a que sean los especialistas del Ministerio de Seguridad los encargados de esa tarea. Ese cuestionamiento, como el abanico de críticas que cayeron sobre este funcionario, no fue fundamentado en ningún momento.

Más allá de cualquier hipótesis y dudas, todos eligieron dar por finalizado el motín, con éxito, y continuar cada uno en sus tareas. Pero por lo bajo, aseguran que hay que estar atentos y no por otra revuelta, si no por lo que pueda suceder con los presos trasladados a San Felipe, con "El Rengo" Aguilera y con Sarmiento.