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Compró 200 notebook en Mendoza, las pagó y el vendedor desapareció

La víctima es un comerciante que publicó un aviso en un diario de Buenos Aires sobre su actividad. Desde Mendoza lo llamó un hombre diciéndole que tenía esa cantidad de computadoras para venderle y el porteño viajó para adquirirlas. Con un cómplice armaron un plan: lo pasearon por la Afip, por el Poder Judicial y luego se esfumaron.
La Justicia local investiga una estafa muy bien planeada cuya víctima es un hombre de Buenos Aires que viajó a Mendoza para comprar 200 notebook. Las pagó, pero el vendedor desapareció con el dinero y se quedó sin las computadoras.

Heldo Thorel (30) vive Capital Federal y tiene un negocio de venta de equipos informáticos e insumos. A principios de este mes publicó un aviso en un diario nacional. En el mismo decía que adquiría computadoras.

El pasado 4 de mayo un hombre llamó a su teléfono. Era un mendocino diciéndole que tenía 200 notebook en la Aduana y que se las vendía a $60.000. Era una excelente oportunidad puesto que cada equipo portátil puede ser vendido en unos $3.000, aunque Torel debía hacerse cargo de algunos impuestos para retirarlas. No obstante, el negocio era muy interesante.

Durante esa conversación telefónica el porteño le dijo que conseguiría el dinero y que iba a llamar en cuanto lo tuviera. Finalmente, esto sucedió el pasado sábado y quedaron en encontrarse en Mendoza ayer martes.

Thorel llegó al Aeropuerto Francisco Gabrielli a las 9.30. Apenas puso un pie en suelo mendocino llamó por teléfono al vendedor. Éste le pidió que se traslade hasta una estación de servicio ubicada en las cercanías de la feria de Godoy Cruz. Thorel fue hasta ese lugar y se encontraron.

El hombre que lo citó vestía bien, hablaba de manera educada y por lo tanto no había por qué desconfiar. Además, le dijo que debían pasar por la Afip donde debía realizar un trámite para que le habilitaran el retiro de las computadoras de la Aduana. Ambos se tomaron un taxi y se dirigieron hacia el edificio ubicado en Garibaldi y San Martín, de Capital.

El timador ingresó a la Afip y Thorel lo esperó en la vereda. Después de unos minutos, el mendocino salió con unos papeles en la mano. Le manifestó que estaba todo en orden, que sólo restaba pagarle las notebook.

Los dos se trasladaron a la sucursal del Banco Río ubicada en la esquina de San Martín y Montevideo. El porteño sacó los $60.000 y se los entregó.

Tal vez allí podría haber terminado la estafa; pero no. El mendocino continuó con el engaño para evitar cualquier desconfianza.

Le manifestó a Thorel que debían ir hasta un edificio del Poder Judicial, ubicado en calle San Martín al 300, donde una persona le iba a entregar la factura con la que definitivamente podía sacar las notebook de la Aduana.

Los dos fueron hacia esas oficinas judiciales donde en el hall los esperaba un hombre. Al parecer eligieron este lugar para hacerle creer a Thorel que este sujeto trabaja para la justicia mendocina, aunque no estaba en ninguna oficina.

El primer contacto de Thorel le deseó suerte, le dijo que era un placer hacer negocios con él y se despidió de los dos. En tanto que esta persona que debía entregarle la factura le pidió que lo acompañe hasta su casa donde tenía el facturero.

Se tomaron un taxi hasta el barrio Unimev, de Guaymallén. Allí le pidió a Thorel que lo espere en el taxi unos instantes mientras subía a su departamento, en una de las torres, a buscarle el recibo.

La víctima aguardó unos 20 minutos y fue en este momento cuando comenzó a sospechar. Dejó el coche, le preguntó al portero el edificio donde entró ese sujeto y éste le contestó que no lo conocía. Esperó a que salieran algunos vecinos, quienes respondieron lo mismo que el encargado.

Se desesperó y comenzó a llamar por teléfono a quien le había entregado el dinero. Del otro lado, nunca respondió a la cantidad de llamadas que realizó.

Thorel miró a su alrededor. Estaba solo en otra provincia. Había sido engañado. Acababa de perder $60.000 a manos de dos estafadores. Debía volver a su ciudad con la amarga sensación del estafado. Así lo hizo por la tarde.

Pero antes radicó la denuncia en la Oficina Fiscal Nº 2, de Capital, donde se inició una investigación.