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El adiós a las cuatro víctimas: flores en bicicleta y el dolor de las maestras

Todavía es inexplicable el cuádruple crimen que conmovió al país que tuvo como escenario al barrio 8 de Mayo de Las Heras. En la despedida de los restos, fuertes escenas de dolor.

Sencillez y dolor. Esto último, en una dimensión tan inexplicable como el hecho en el que cuatro miembros de una familia lasherina, en un hogar trabajador, fueron asesinados.

En el mismo momento en que el gobernador electo Francisco Pérez bajaba las escalinatas para asumir el cargo de gobernador, un pibe llegaba a la sala velatoria ubicada en calle Independencia de Las Heras manejando con dificultad por portar un ramo de flores.

Llegó, dejó la bici en el suelo, sin cadenas  y ni siquiera encargándosela a alguien. Entró a la sala, depositó el ramo de flores y, tras un breve momento de reflexión, volvió sobre sus pasos, montó su vehículo y se fue, sin más.

Sin embargo, la escena de mayor dolor frente a los cuatro ataúdes que guardan a las víctimas del salvaje hecho, la acaban de ofrecer dos maestras. Llegaron juntas y se abrazaron, estallando en lágrimas. Fueron compañeras de trabajo de la mujer que recibió 20 puñaladas anoche, en un hecho que todavía no terminamos de comprender.

Informe: Franco Pereira