ver más

Diez cosas que hacer si la pasás sol@

Y sí. A veces sucede. No se trata de la razón por la que te encuentres un 24 de diciembre sol@, sino qué podés hacer para pasarlo haciendo algo que te guste o que te sirva. Aquí van diez ideas. Que te aprovechen.

1. Asado bien regado. Ni el patio ni las plantas. Vos, por sobre todas las cosas. Que te gusta el vino, pues a chequear en MDZ las diez propuestas más interesantes. Que te va el espumante, también tenemos diez nombres para que elijas. Luego, lo dicho. Asadito bien seleccionado y de ser posible, a las brasas de leña buena, olorosa. Tomátelo con calma. Que ni se arrebate ni se chamusque. Tenés todo el tiempo del mundo. Regalo, no al asado, sino al paladar, con buen líquido, de a sorbos. Paladear es el tema. Ah, si no lo hiciste nunca, probá una rociadita de limón sobre la carne. Apenas, mientras se va haciendo. Queda de película. Otra cosa, comprá un poquito de más, tanto de carne como de vino/champán. No sea cosa que caiga alguien. Uno nunca sabe. Perdón, por las dudas, si te gustan las verduras asadas probá unas papas cortadas en gajo y con su cáscara, marinadas en aceite, vinagre y sal. Y un morroncito partido a lo largo con un huevo dentro de cada cuenco. Cuando quieras acordar estarás sonriendo y brindando con tu mesa. Detalle: si no sabés hacer asado a la parrilla o no tenés dónde, acordate del horno a gas. No es lo mismo, pero te saca el antojo.

2. Un libro y una botella de buen vino. O dos, tanto libros como botellas. Si sos de los que gustan leer, sabrás de lo que hablo. Un buen libro acompañado de unos buenos sorbos son una compañía maravillosa en cualquier tiempo y lugar. Por qué no habrían de serlo un 24 a la noche. Principalmente si no sos de festejar esta fecha como habitualmente se hace en diferentes partes del planeta. Es más, regalate un libro para esa noche si pinta. Y descorchalo junto con una buena botella. Andá a saber por qué mundo andarás vos a esa hora, que otros ni imaginarán.

3. Spirit. Un amigo mío siempre recomienda una botella de Jack Daniel's para cuando uno está solo. Como dijimos en la entrada a esta nota, vaya a saber por qué el 24 la pasarás con vos mism@ y nadie más. Pero eso no es lo que cuenta ahora. Lo que cuenta es que si para Mariano una botella de bourbon lo pone a tono con la vida, puede funcionar para vos, tal vez. Y si el bourbon no es lo tuyo, aquí va esta tercera opción para que al menos la tengas en cuenta. Mariano recomienda tomarlo con tranquilidad, paladeando cada sorbo. El sabrá por qué lo dice. Tal vez por aquello de que el licor libera los duendes de cada uno.

4. Lost in translation. No hace falta que te quedes en tu casa. En caso de que tengas una, claro. Por ahí la tenés pero esa noche no te vienen ganas de quedarte ahí. O por ahí te pilló la vida en tránsito. En cualquier caso, estar en otro lugar que no sea el tuyo, o uno conocido, es una oportunidad para hacer cosas diferentes también. De nuevo, aprovechá el lugar que te ha tocado en situación, o si no hacé un viaje a un lugar desconocido. Una vez ahí, tratá de hospedarte en un hostel. No es lo mismo que un hotel o un hospedaje. Los hostels son geniales para conocer gente de todo tipo y procedencia. No te estoy diciendo que te pongas a ver a quién conocer y con quién pasarla. Simplemente que irás a un lugar donde probablemente te encuentres con gente en tu misma situación. Un par de veces me han tocado 24 de diciembre en hostels, y te juro que es toda una experiencia. En los hostels, los mismos propietarios o empleados hacen una buena reunión y brindan, quizá no tanto por el 24 en sí, sino por la alegría de pasar el rato en buena compañía, compartiendo sus andanzas por la vida. Seguro que vos también tendrás algo para compartir.

5. Un destino. Fijo, digamos. Sacá un boleto a un lugar determinado. Para elegirlo, fijate bien qué querés de ese lugar. Tal vez se trata de un sitio que te llamó la atención desde siempre. O desde hace poco, cuando alguien que fue te contó que tal y cual, y a vos te subyugó. O un lugar donde habías planeado ir con una persona equis pero por esas cosas de la vida no se dio. O un lugar con el que siempre has soñado pero que por una u otra cosa nunca pudiste visitar. Hacelo. Invertí. Viajar es una inversión para el espíritu, para la mente. Sobre todo si vas a emprender un viaje hacia un lugar al que de pronto o hace tiempo le tenés ganas. Ponete a buscar ya la mejor forma para llegar ahí. Ah, y sacá fotos, pero muchas fotos. No le tengas miedo al gatillo fácil. Vas a ver dentro de un tiempo cuando abras ese álbum.

6. El combo. Puede ser de música. Puede ser de pelis. O puede ser de dividís de recitales. En cualquier caso, hacete tiempo y preparalo. O preparalos. Seguro hay mucha música que te gusta y no tenés. Lo mismo para las otras dos sugerencias. Armate un par de combos y dejalos listos para la ocasión. Cuando menos te lo esperes, no vas a tener ni idea de la fecha o la situación. La música, las pelis, son ventanas a otros mundos y si encima te tomaste la tarea previa de armar tu propia sesión, no creo que le pifies. Alguien me cambió una vez los puchos por los nachos. Probá también de acompañar el combo con unos snacks diferentes a las papas o a los pochoclos. O a la picada, cosa que la mayoría hace por vaga. Hacete unas tostas. Fácil. Cortás rebanadas de pan francés, las refregás con una salsita de tomate rallado y ajo (rallado también); luego las metés al horno re caliente un toque, las sacás y les ponés un trocito de queso cremoso a unas, jamón picado fino a otras (jamón crudo o cocido, o de los dos por separado), atún mezclado con un poquito de mayonesa a otras, etc. Inventate tus propias tostas, seguro que tenés algún ingrediente que preferís de toda la vida. Fijate si lo podés combinar con la tostita de pan francés y el tomate rallado. Ah, casi me olvido, volviendo a los combos, una cosa que hago a veces y que me sirve para aprender y disfrutar: fijate por ejemplo qué musica les gusta a las bandas o artistas que vos seguís. Esta es una forma genial de descubrir, a veces, mucha más buena música. Y pelis, claro, también se aplica a las pelis.

7. Escribir. Sí sí, ya sé, escribir es todo un tema, principalmente si no es lo tuyo. Pero no escribe sólo el que sabe escribir, sino el que quiere. Y no sé si vos no querés escribir tanto como crees. No hace falta que tengas un tópico en mente, o que sepas cómo escribirlo. Sólo te animo a que agarres la compu o el tradicional lápiz y papel y te largues. Buscá algo que quieras contar, deben haber miles de cosas en tu cabeza, o en tu corazón, que quieras volcar en un lugar diferente. A veces es revelador leer nuestros propios pensamientos, nuestros sueños, nuestros desvelos, nuestras angustias, nuestros anhelos. Compu. Lápiz y papel. Vamos. Incluso podés hacer, aunque luego no pase nada, una lista como la de Earl, de todas las cosas que hiciste mal o por las que le hiciste mal a tus cercanos y/o lejanos, e intentar repararlas. Repito, quizá nunca tengas el coraje de este personaje, de tratar de revertirlas o enmendarlas lo mejor posible, pero vas a ver que como ejercicio ya es un desafío. Si no, pues a escribir sobre lo que se te ocurra. Pero escribir tal vez sea tu consigna en este 24.

8. La lista. En general, cuando digo "la lista" es o la de compras o la de cosas que quiero hacer. La primera muy pocas veces la hago, o la olvido y me doy cuenta en el super. La segunda, me hace acordar a "The bucket list", una peli donde Jack Nicholson y Morgan Freeman confeccionan una lista de cosas que hacer antes de morir, primero porque ya están chacabucos y segundo porque ambos están enfermos y van a morir más pronto de lo que pensaban. Aps, y me acabo de dar cuenta de que ya van dos listas de pelis/series, pero bueno, por algo será, y supongo que tiene que ver con esto de que "año nuevo vida nueva", "las cosas que hice y las que me faltaron", "las cosas que me quedaron por hacer", "evaluación de fin de año" (que uno en realidad siempre arranca pensándola antes del 24 incluso, etc). Pues LA LISTA, decíamos, es acerca de juntar todos estos enunciados anteriores y convertirlos en un gran masacote de ideas-lista. Gente a la que le debemos atención, dinero, disculpas, amor; cosas que no hicimos a pesar de que dijimos que las haríamos (no una vez, un año, sino varias veces desde hace años); proyectos en general. Una vez más, pero esta vez nada de compu, sino lápiz y papel, y a escribir todas esas cosas que nos dan vuelta a la cabeza y que la noche está haciendo aflorar en esos momentos (luego puede ser tarde...). Una idea detrás de otra. Un renglón tras otro. No vale tachar ni borrar. Sí vale repetir y soplar. No vale arrugar y tirar. Sí vale reir y llorar. Una cosa más: hay que guardar esta lista. Y no hace falta que la veamos al otro día. La guardamos y esperamos. Ya sea que nos acordemos de lo que hicimos o que no aguantemos más las ganas de sacarla a la luz y volver a leerla. Ese es el momento. El resto lo siguen escribiendo ustedes.

9. Los cercanos. Dificulto que alguien que llegue a leer esta nota no tenga una persona a quien nombrar con la copa en alto. O a quien enviarle un sms. O a quien recordar como un cercano. Y uso esta palabra para abrazar a todas aquellas personas que significan algo bueno o querido en nuestras vidas. Para mí, cercano son mis hijos, mi familia, mis amigos, mi pareja, mis compañeros de trabajo que valen la pena ser llamados compañeros. Aquellos que ya no están en este mundo pero que perduran en mí, y aquellos a quienes no he vuelto a ver pero que  llevo prendidos a mi vera. Pues hasta en mi hora más solitaria he tenido un poco de esto y un poco de aquello, y por eso estoy convencido de que ustedes también lo tienen. Hagamos un impas, o las paces con nosotros mismos y con aquellos que afloren desde nuestra memoria y nuestro corazón. Hagamos una ceremonia, un desfile de rostros y de acciones, de momentos. Recordemos. Seguro hay tantas cosas que recordar. No vale quedarse mucho tiempo con las que nos plazcan, ni tratar de ignorar las que nos hagan daño o nos traigan sombras. Ejercitemos la memoria. Incluso aquellos que pasan un 24 rodeados de gente y rituales, novedades y excesos lo hacen. Para nosotros, esta vez puede ser nuestra única compañía. Aprovechemos.

10. Te ordeno que seas feliz. Leí esta frase como propaganda de un libro hace mucho tiempo. Me habían expulsado del colegio. Me habían corrido de la casa de mi novia. Un policía me había golpeado y encarcelado. Mis amigos, pocos, me habían abandonado. Mi familia no sabía qué hacer conmigo. Yo no entendía la vida y la vida no tenía mucho sentido para mí. Leí esta frase en un libro que no era ni siquiera de autoayuda, como podría suponerse. Era un personaje que no las había pasado tan mal como yo las pasaba en esos momentos, y sin embargo ahí estaba, conminándome a hacer algo que ni remotamente sabía cómo empezar a hacer. Pero no se me fue nunca de la cabeza. Te ordeno que seas feliz. Ahí estaba, la frase repicando a cada paso que daba. Obvio que me la olvidé muchas veces, obvio que hice infeliz a mucha gente y que fui infeliz infinidad de veces más. Pero es una frase que no me abandonó y continuó retumbando en mi cerebro hasta hoy. Y cada día trato de repetirla como un precepto para mí y para honrarla con aquellos que me rodean. Cuando les falto, cuando me falto a mí mismo, trato de volver sobre mis pasos y corregir los errores. Trato de ser feliz. Y cuando estoy solo, hago un balance de las cosas que hice y que hago, para ver cuán cerca estoy de este mandato. Para ver cuánto de este mandato ejercito con quienes convivo. Ya aprendí que los seres humanos somos contradictorios y caprichosos, pero no me quedo con esa copla. Me quedo con esta otra. Me ordeno ser feliz y me esfuerzo para ello. Trato de hacer feliz a los demás. Y ahora, entre la lista de cosas que me gustaría que funcionen para otros, reconozco todas aquellas cosas que han funcionado para mí. Pues bien, espero que funcionen con ustedes. Este 24, sean felices. Solos o más acompañados de sus vidas que nunca. Aprovechen que tienen cómo disfrutar de los sentidos. Que tienen cómo elaborar su propia lista.

Atahualpa Acosta en Facebook: Alta Guapa