El diputado Aldo Vinci es un ganso
El proyecto presentado por el diputado provincial demócrata para combatir las "salideras bancarias" carece de toda lógica. Una medida que busca caer simpática entre quienes, desesperados, buscan algún tipo de solución.
No hay nada peor que la legislación espasmódica. Sus resultados siempre son adversos. Son leyes que buscan un objetivo y logran lo contrario. Constituyen paradojas legales que, en definitiva, no sirven para nada. Son, para ser más claro, la consecuencia de la falta de preparación, la carencia de información, la demagogia y el poco sentido común que muestran a diario nuestros legisladores.
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El proyecto del diputado demócrata Aldo Vinci es una gansada que va más allá de su origen partidario. Pensar que la solución para evitar las salideras bancarias es cerrar el microcentro al tránsito vehicular es faltarle el respeto a la gente. Porque en esa línea de pensamiento, directamente podría haber pedido que los bancos cierren sus sucursales. Listo: que nadie más haga operaciones financieras y que aquellos que tienen algunos ahorros los guarden bajo un colchón. Y si acaso por esa causa aumentan los asaltos domiciliarios, pues bien, que nadie salga a la calle. Prohibido el tránsito para autos, camionetas, camiones, motos, bicicletas y peatones.
La seguridad es un tema demasiado serio como para dejarlo en manos de improvisados y reaccionarios. Es una deuda social de este gobierno y de cuantos gobiernos lo antecedieron. Es un punto que debe ser tratado con responsabilidad. Merece un análisis profundo, con datos teóricos y prácticos. Se trata de saber cuáles son las causas de una modalidad delictiva, quiénes intervienen, qué rol juegan las entidades bancarias y cómo asumen el problema las fuerzas de seguridad.
Entonces hay que diferenciar dos aspectos importantes. Una cosa es tener voluntad política para provocar un cambio y otra completamente distinta es tener la claridad conceptual para encarar esas modificaciones.
Por culpa de los atracos denominados “salideras bancarias” murió gente, se derramó sangre y muchos argentinos perdieron los ahorros de toda la vida. Se sospecha que los empleados bancarios son cómplices, que los policías son cómplices y que detrás de un asalto hay toda una faceta del crimen organizado que no puede ser descubierta. En definitiva, algo muy complejo para ser tratado de manera tan liviana.


