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Cacano se defiende: "No soy Pablo Escobar"

El empresario de la noche sale al cruce de las acusaciones y asegura que nunca estuvo metido en la venta de drogas. Sostiene que su detención y la posterior clausura de su boliche tiene que ver con una persecución del intendente de Luján, Omar Parisi.
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Alejandro Cabanillas. Alias, “Cacano”. Es uno de los tipos más conocidos de la noche mendocina. Su popularidad, alta, se potenció luego de una serie de incidentes que lo tuvieron en el foco de la agenda de noticias provinciales. Lo detuvieron, lo mandaron a la penitenciaría y le clausuraron su local frente a la plaza de Chacras de Coria.

Cuando salió de la cárcel, su imperio pareció derrumbarse. Pero apuesta fuerte y promete volver. Siempre en Luján, a pesar de su enfrentamiento manifiesto con el intendente de Luján, Omar Parisi, a quien acusa de ser un traidor.

Cacano acepta una entrevista abierta. Y responde de todo: política, noche, drogas, Cromañón… De todo. Además, anuncia su regreso para el fin de semana que viene, aunque en otro escenario.

Según él, “es toda una persecución municipal. Es muy raro todo lo que sucedió. En el momento en que yo quedo preso, vienen y me atacan por la espalda y me cierran el local; me clausuran la fuente de trabajo con un montón de gente adentro y sin motivo. Decían que estaba el baño sucio, la cocina sucia y unos cables sueltos. Quiero arreglarlo, pero no puedo porque me dejaron todo clausurado. Me hicieron un daño tremendo, me dejaron un montón de gente en la calle. Tuve que recurrir a la Justicia por ese tema".

-¿Y vas a volver?
- Obvio que está en mi cabeza volver a abrir. Esto va a continuar. Por ahora no me dejan ni abrir el minimarket. Es algo muy personal del intendente (Omar Parisi) conmigo. No sé qué problema tendrá, pero me ha dejado sin trabajo; ha dejado sin trabajo a un montón de gente y la plaza de Chacras está prácticamente apagada. Es daño a la cultura lo que hizo.

- ¿Y por qué creés que Parisi quiso perjudicarte?
- No entiendo la causa. Debe ser algo muy personal de él, que no quiere que esté en Chacras y pone trabas. No me puede dejar cerrado después de una trayectoria de tantos años. Hace 22 años que funciono y no entiendo cómo ahora dice que no estoy habilitado.

- ¿Cómo fue la detención?
- Me detuvieron por una camioneta que no tenía los papeles y después me inventaron una causa porque dijeron que le pegué a un policía, cuando en realidad ni lo toqué. Ahí saltaron otras siete causas viejas que tenía por “lesiones leves”. Me dejaron detenido por no haber ido a declarar y esas cosas. Me venían siguiendo, porque cuando salí de mi negocio, los policías me saludaron. Esperaron que arrancara y me detuvieron. En realidad era la camioneta de mi socio y al final pude demostrar que estaba todo bien con los papeles. Ahora estoy prácticamente sin causas. La droga que encontraron no era mía, pero como no había testigos…

- ¿Sabés todo lo que se habla y se dice de vos?
- Escucho a mis amigos y la verdad es que la gente que me conoce sabe quién soy. Y quienes no me conocen tienen una imagen equivocada de mí.

- Pero en esa “imagen equivocada” te ponen como si fueras un capo narco…
- Sí, sí… soy como algo místico. Es como que Cacano persona y Cacano bar son dos cosas diferentes. Pero todos piden a gritos que vuelva a abrir. Y otros, que no me conocen, se comen lo que dijo la prensa.

(NdR: para Cacano, uno de los medios que peor lo trató fue MDZ. Aún así, accedió a la entrevista)

- ¿Entonces?
- Es como una dictadura. Hace 22 años que estoy laburando y de un día para el otro me sacudieron mal. No entiendo por qué fueron a hacer una clausura municipal con 40 policías. ¿Qué querían ver? ¿Si vendía drogas? No me hace falta vender drogas.

- Lo dijiste vos. Muchas veces se te acusó de eso.
- Nunca hice eso. Me gano la plata por derecha. El hecho de haber consumido o no, es algo personal que no tiene que ver con mi actividad. Tengo hijos y familia, y yo no soy Pablo Escobar. Estoy todo el día en la calle y la gente me ve y ve lo que hago. Yo no le quiero arruinar la vida a los hijos de nadie. Tengo hasta pedidos hechos en el Ministerio de Seguridad para que me manden a Investigaciones que cuide que no se venda droga en el local. Tengo que controlar a la gente que entra, porque no me puedo hacer cargo si pasan cosas raras. No tengo ni denuncias de ruidos molestos ni quejas de vecino. Fue una movida política.

- ¿Pero hiciste alguna autocrítica de todo lo que pasó?
- Seguro. Sé que son los riesgos de la noche. Me peleé con una empleada y me hizo una denuncia; otra tuvo un roce conmigo… y lo mismo. Son cosas de la noche, normal por ese estilo de vida. Pero conmigo fueron muy rigurosos y me chuparon para adentro.

- ¿Quién está detrás de todo esto?
- No sé… el hampa, la mafia

- ¿O dejaste de pagar por algún tipo de protección?
- Yo no ando sobornando. No me hace falta. Trabajo todo el día. Pero pasan cosas raras cuando te va bien. Lo mío lo usaron para hacer propaganda política, aunque no sé adónde quieren llegar. Hay una persecución municipal. Me dicen que tengo los baños sucios a las cinco de la mañana y con 300 personas adentro que vienen y van. Y la cocina a esa hora ya no estaba funcionando.

- ¿Pudiste hablar con Parisi después de todo lo que pasó?
- No, porque tratás con traidores que te atacan por la espalda. No puedo hablar con un ganso-peronista, que no tiene identificación con nadie y ni se sabe de qué partido es.

- Pero le tenés que pedir la nueva habilitación…
- El lugar fue refaccionado, pero no quieren ir a habilitarme. Y hay cosas que no puedo hacer porque sigue el local clausurado y no se puede entrar.

- ¿Tu local fue muy mencionado cuando pasó la tragedia de Cromañón?
- Tengo salidas de emergencia por todos lados y pasé por todos los controles que debía pasar. Se hicieron todas las inspecciones posibles. Y yo quedé. Por eso sé que voy a volver a abrir.