Vestigios de construcciones latinas
Cuando leí la duda que me plantea la lectora Pepa –siempre muy aguda en sus observaciones–, creí recordar mis dudas de estudiante, cuando debía traducir textos latinos de la época clásica. Precisamente, estudiábamos algunas construcciones que nos parecían difíciles y absolutamente diferentes de los modos de hablar de hoy: una de ellas era la de los participios pasados de verbos que significaban “vestir, cubrir, ceñir”, que guardaban concordancia con el sujeto, ya expreso, ya tácito, que llevaban a su lado la parte del cuerpo que estaba vestida, cubierta o ceñida y que no guardaba concordancia alguna con aquel participio. Se trataba de la extensión en relación con la acción de “vestir”, de “cubrir”, de “ceñir”, expresada en el participio. Así, al traducir, nos encontrábamos con esta construcción: Él, cubierto en cuanto a su cabeza con un paño… y no Él, cubierta su cabeza con un paño…; ellas, ceñidas en cuanto a su frente, con una corona de flores, y no Ellas, con su frente ceñida con una corona de flores.
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Nosotros nos preguntábamos por qué “cubierto” no concordaba con “cabeza” en vez de hacerlo con el sujeto, o por qué, “ceñidas” no guardaba concordancia con “frente” y no con “ellas”. Hallábamos más lógica esa posibilidad, pero invariablemente nos corregían: el participio guardaba concordancia con el sujeto y no con la porción del cuerpo vestida, ceñida o cubierta. ¡Cosas propias de la idiosincrasia de la lengua latina, que había que conocer para poder analizar y traducir con corrección!
Si se mantuviera este criterio latino, la construcción que plantea Pepa sería posible: Enfundada (en cuanto a) mis piernas en una toalla de cola de pescado, donde “enfundada” estaría concordando con un sujeto femenino tácito y “mis piernas” indicaría qué parte del cuerpo estaba enfundada por la toalla de cola de pescado. No se trataba de una persona totalmente enfundada en la toalla, sino que únicamente estaba enfundada en cuanto a sus piernas. Lógicamente, ya no hablamos de ese modo.
Por ello, aunque la construcción analizada tiene raigambre clásica, ya esa forma de redactar es obsoleta y sería preferible la concordancia del participio “enfundadas” con “mis piernas”. Así, actualmente es más usada y más aceptada la forma Enfundadas mis piernas en una toalla de cola de pescado.
Mi respuesta está dada desde una simplificación de conocimientos latinos, en función de la lengua española actual. Sin embargo, es útil contar con la perspectiva clásica que ilumina construcciones todavía vigentes en el siglo XXI.


