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Detentar y detectar; prescribir y proscribir

¡Cuánto puede cambiar el significado de una palabra al confundir una letra por otra! Eso nos sucede con múltiples términos de nuestro idioma, en los que una vocal o una consonante cambiadas traen como consecuencia un giro impensado en lo que se quiere significar. Así, por ejemplo, nos sucede con los verbos ‘detentar’ y ‘detectar’; en el primer caso, la palabra posee raigambre latina, la voz detentare.  Su significado es el de “retener o ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público”. De este modo, podemos escuchar o leer: Ese hombre detenta la presidencia desde hace mucho. Lo que merece destacarse es que, para utilizar este verbo, ese ejercicio del poder debe ser ilegítimo.

 

Un significado absolutamente diferente posee el verbo ‘detectar’ , cuyo origen, según la Academia, es el verbo inglés to detect. El valor semántico de este vocablo, parónimo del anterior, es “descubrir la existencia de algo que no era patente”:   Le detectaron un problema pulmonar de vieja data. Hay un sustantivo que indica la acción y efecto de detectar: “detección”: La detección temprana de un cáncer de mama salva vidas. También existen otros sustantivos de la familia: “detector”, que señala el aparato destinado a detectar, y “detective”, que señala al policía particular que practica investigaciones reservadas y que, en ocasiones, interviene en los procedimientos judiciales.

 

¿Y qué diferencia de significado se deriva del cambio de vocales en “prescribir” y “proscribir”?  El primero de estos verbos deriva del latín praescribere,  que podía distinguir claramente dos partes: prae = delante de y scribere = escribir. El significado era, entonces, en primer lugar, “escribir al frente, a la cabeza, poner como título, rotular”; luego, también: “mandar anticipadamente”.  De este último sentido, se deriva en español el significado de este término cuando nos referimos a lo que receta el médico: El cirujano me prescribe quince días de reposo. Cuando el verbo se usa como “prescribirse”, toma el significado de “extinguirse” y se aplica, en derecho, a una carga, a una responsabilidad, a un pleito que han concluido o caducado, después de un lapso de tiempo.  Se destaca que su participio pasado puede decirse “prescrito” y “prescripto”.  En nuestro país, se prefiere la segunda forma.

 

Por último, “proscribir” posee también una etimología  latina:   pro =  a la vista de  y scribere = escribir. De ahí su significado antiguo de ‘publicar por escrito un edicto’; también, ‘anunciar por carteles la venta de los bienes de alguien, confiscar’. A partir de estos últimos sentidos, el español se queda con los valores de ‘prohibir algo’; también ‘declarar a alguien fuera de la ley y condenarlo al exilio’: En esa época, se proscribe la lectura de determinadas obras y Gran cantidad de autores, por estar proscriptos, escribieron bellas obras desde el exilio.

 

Fuentes consultadas: Real Academia Española . Diccionario de la lengua española  y Blánquez Fraile, A.  Diccionario latino-español.