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Romano, Miret y el club de los súperamigos

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Las conductas de los camaristas federales de Mendoza Luis Miret y Otilio Romano potencian las sospechas sobre la simpatía que sentirían por los regímenes dictatoriales. A partir de los cargos que ostentan desde hace casi tres décadas, supieron moverse por afuera de la ley para darle forma a un entramado compuesto por personajes de partidos políticos de raigambre golpista, empresarios corruptos y jueces serviles a quienes cobran favores cada vez que lo necesitan.

Porque está claro que no están solos. Lo que lograron este martes –apartar de la causa al juez que los imputó por delitos de lesa humanidad- sólo pudo hacerse con un aparato entrenado y aceitado para moverse de ese modo. Así como ellos pretendieron garantizar la impunidad de todos los represores que actuaron en Mendoza y los dejaron en libertad gracias también a la firma del camarista Julio Petra, ahora llegó el momento de defenderse.

La investigación hecha por el fiscal Omar Palermo y consolidada por el juez Walter Bento era tan clara, que tanto Miret como Romano podrían haber sido sometidos a un juicio abreviado. Las pruebas presentadas fueron contundentes que dejaron en ridículo cualquier atisbo de defensa legal.

Fue el momento de cambiar de estrategia para los imputados. Viajes al exterior, presentaciones por escrito, nombramiento de conjueces amigos para que los favorezcan con medidas cautelares, presión psicológica a los empleados de Tribunales Federales, desobediencia a las órdenes judiciales, licencias por enfermedad y amenaza de muerte contra Palermo y Bento, a tal punto que debieron solicitar consigna policial.

Se sienten impunes. Juegan con el sistema judicial e intentan manejarlo como si fuese un juguete a control remoto.

Para Miret y Romano llegó el “mañana por mí”. Ahora empiezan a cobrar favores. A todos. A jueces amigos, a abogados que ofician de conjueces, a algún/a fiscal y a los grupos económicos para los cuales operan.
 
Así lograron que las causas perjudiciales para ellos cayeran en manos de amigos. Y de ese modo se explica la cobertura fría o inexistente de un sector del periodismo sobre las irregularidades originadas en la Cámara Federal de Mendoza. Nunca para el lado de la justicia. Siempre siguiendo la ruta del dinero.