De lentes, sartenes y coliflores
El título no es casual: reuní tres sustantivos que, en el hablar cotidiano, nos ofrecen dudas en cuanto a su género: ¿el lente o la lente? ¿el sartén o la sartén? ¿el coliflor o la coliflor?

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Ya he comentado a través de esta columna que el género de un sustantivo forma parte de la arbitrariedad del lenguaje; prueba de ello es que, a lo largo de la historia de la lengua, muchas palabras cambiaron de género; para tomar dos ejemplos, color y calor, hoy masculinos, alguna vez fueron femeninos y hallamos prueba de ello en textos literarios de otras épocas.
Hoy nos preocupa lente. Encontramos en el Panhispánico una respuesta a nuestra inquietud: “es válido su uso en ambos géneros, en cualquiera de sus acepciones, aunque las preferencias son distintas según las zonas. Así, cuando significa ‘pieza transparente que se emplea en instrumentos ópticos’, en España se usa en femenino, mientras que en América alternan ambos géneros, con cierta preferencia por el masculino”. ¿Y qué sucede cuando queremos usar lente para señalar el contacto directo con el ojo? La expresión lente de contacto, se usa como femenina en España y, con frecuencia, masculina en América.
Cuando nos queremos referir a lentes, con armadura, en todo el ámbito hispánico, se usa predominantemente en masculino: No lo reconocí detrás de sus enormes lentes ahumados.
Ahora, vayamos a cocinar y tomemos ese utensilio destinado a freír: ¿el sartén o la sartén? El habla culta de España da el sustantivo como femenino: Eché la cebolla en la sartén. En cambio, en América, alternan ambos géneros, con preferencia del uso masculino: Colgué el sartén ya limpio, después de fregarlo un buen rato.
Si lo que vamos a cocinar es una variedad de col, formada por pellas blancas, ¿cómo llamarla, la coliflor o el coliflor? Aunque en muchas partes de América se usa como masculino, el diccionario la recoge como voz femenina en el uso culto mayoritario de todo el ámbito hispánico: La coliflor recién preparada había perfumado los distintos ambientes de la casa.
Para concluir y si hemos de poner el acento en el género, pensemos en la palabra tilde: este término, que designa no solamente al acento gráfico, sino también al trazo pequeño que forma parte de la letra “ñ”, admite los dos géneros, aunque hoy se usa casi exclusivamente en femenino: La tilde diacrítica y la tilde nasal o el tilde diacrítico y el tilde nasal. También admite los dos géneros este término, cuando significa “tacha o nota denigrativa”: Ya me cansó esa tilde de traidora que me adjudicaron y Todavía perdura el tilde de antipatriota con que lo difamaron.
Fuente consultada: Diccionario panhispánico de dudas (2005). Colombia: Santillana.


